1 El accidente
El 25 de Abril de 1998 se produce la rotura de la presa de contención de la balsa de decantación de la mina de pirita (FeS2) en Aznalcóllar (Sevilla). Como resultado aparece un importante vertido de agua ácida y de lodos muy tóxicos, conteniendo altas concentraciones de metales pesados, de gravísimas consecuencias para la región.
El yacimiento forma parte de la Faja Pirítica Ibérica. Se encuentra en el SO de España (a unos 30 km al oeste de Sevilla, figura 1), en el macizo de Sierra Morena, en su contacto con los materiales sedimentarios de la Depresión del Guadalquivir. Una composición media representativa es: pirita, 83%; esfalerita, 5,4%; galena, 2,1%; calcopirita, 1,4%; y arsenopirita, 0,9% (Almodovar et al. 1998).
El vertido fue de unos 4,5 Hm3 (3,6 de agua y 0,9 de lodos) y se desbordó sobre las riberas de los ríos Agrio y Guadiamar a lo largo de 40 Km para los lodos y 10 Km más para las aguas, con una anchura media de unos 400 metros. La superficie afectada ha sido de 4.402 hectáreas. Los lodos no llegaron a alcanzar el Parque Nacional del Coto de Doñana, quedando retenidos en sus estribaciones, dentro del Preparque, pero las aguas sí invadieron la región externa del Parque Nacional y desembocaron en el Guadalquivir en el área del Coto de Doñana, y alcanzaron finalmente, ya poco contaminadas, el Oceano Atlántico, en Sanlucar de Barrameda (mapa).
La Junta de Andalucía, a través de la Consejería de Medio Ambiente, ha proporcionado una interesante colección de fotografías aéreas de la zona afectada (http://www.cma.junta-andalucia.es/guadiamar/accidente_aznalcollar/aznalcollar_1.html), algunas de ellas (con algunas modificaciones) se exponen a continuación (la segunda foto de las imágenes anteriores también es propiedad de la Junta de Andalucia) .
Por su extremada acidez las aguas llevaban disueltos numerosos metales pesados en cantidades considerables, alcanzando una altura considerable.
Por su parte los lodos están constituidos por una concentración de estériles de la explotación, conteniendo gran cantidad de metales.
La superficie de los suelos ha quedado recubierta por un espesor de lodos variable. Dependiendo de la topografía del terreno, se encuentran espesores que van desde 1,5 metros en las depresiones de la zona alta de la cuenca hasta espesores mínimos (apenas 1mm) en las zonas limítrofes de la riada. El espesor de 8 cm puede considerarse como el más representativo.
Los vertidos tóxicos de Aznalcóllar han arrasado cosechas, fauna, flora y suelos. Las pérdidas agrícolas se sitúan del orden de los 1.800 millones de pesetas.
Las explotaciones afectadas han sido fundamentalmente de: 1225 Ha Eucaliptos, 1193 Ha Cereal y oleaginosas, 985 Ha Pastizales, 542 Ha Arrozales, 485 Ha Zonas palustres inundadas, 304 Ha Frutales y olivares, 220 Ha Algodón, 78 Ha Vegetación de ribera, 77 Ha Graveras, 52 Ha Dehesa clara y 43 Ha Cultivos hortícolas. Como era de esperar la vida en el río quedó muy gravemente afectada, así se han llegado a recoger 29680 kg peces muertos y 218 kg cangrejos (asfixiados por la gran cantidad de partículas en suspensión de las aguas y como resultado de la extrema acidez).
2. Los contaminantes
Para evaluar la contaminación de los suelos se tomaron muestras de aguas, lodos, suelos contaminados y suelos no afectados, diez días después de producirse el accidente.
Se seleccionaron una serie de puntos muestrales en un transecto longitudinal de la cuenca, de arriba a abajo: Mina (M), Soberbina (S), Doblas (D), Pilas-Aznalcazar (PA), Quema (Q), Puente de Don Simón (PDS), Pescante (P) y Los Pobres (LP), ver figura 1.
En todas las muestra se analizaron, mediante ICP-Masas, 25 metales pesados y elementos asociados: Au, As, Ba, Be, Bi, Cd, Co, Cr, Cu, Hg, In, Mn, Mo, Ni, Pb, Sb, Sc, Se, Sn, Th, Tl, U, V, Y, Zn.
El resto de las determinaciones de suelos (granulometría, pH, etc) se realizaron de acuerdo con las normas internacionales de ISSS-ISRIC-FAO(1994).
Características de las aguas
En la tabla 1 se reproduce los contenidos medios de los metales pesados y elementos asociados más abundantes. En dicha tabla destaca el Zn como principal elemento contaminante (73 mg/L). En cantidades mucho menores, alrededor de 1 mg/L, se encuentra el Pb, Co, Ni y Cd. Es de destacar la escasa representación de As y Hg en estas aguas (2,79 y 0,17 microgramos por decímetro cúbico).
Si comparamos estas concentraciones con los valores máximos permitidos para poder utilizar un agua para riego (según Crook y Bastian, 1992) se comprueba que se superan los niveles para el Co (129 veces), Cd (en 69 veces) y Cu (en un 50%).
En la figura 2 se muestran los valores de pH, Eh y CE. Las aguas estancadas (M y S) destacan por su extrema acidez y altos valores de potencial de oxidación/reducción y de conductividad eléctrica. Las partículas de sulfuros arrastradas con las aguas se oxidan a sulfatos solubles, por lo que el contenido en sales solubles se incrementa notablemente, a la vez que el pH baja drásticamente. Las partículas de sulfuros que daban un color verdeazulado a las aguas, pasan al oxidarse a colores rojizos.
En las aguas que fluyen por el cauce (PA y Q) se invierten estos valores. El potencial redox no es lo suficientemente alto como para oxidar a los sulfuros, que son estables y el pH se mantiene alto.
En la parte baja de la cuenca, se ha muestreado el agua en la zona de las marismas, en el Lucio del Cangrejo (LC). Esta aguas presentan un comportamiento diferente para la conductividad eléctrica que ahora se empareja con el pH en vez de con el Eh. Esto se debe a un cambio en el tipo de sales ya que en esta zona empiezan a ser abundantes las normales de las marismas, los cloruros (figura 3), mientras que en las zonas afectadas predominan los sulfatos debidos a la contaminación.