El acceso de las sociedades a la educación por todo el planeta ha provocado la generalización de la alfabetización de las poblaciones en el mundo desarrollado y no tan desarrollado. Las sociedades saben leer y escribir, además de contener miles de millones de personas una formación mínima o, incluso, una formación intelectual potente.
¿Qué significa que miles de millones de personas lean y escriban? En los años 60, más trabajo para los carteros. En la actualidad, significa el vuelco de miles de millones de opiniones, versiones, estudios, novelas, poemas, análisis, ensayos… por todo el planeta a través de internet y de las plataformas y páginas que ofrece: Instagram, Facebook, YouTube, TikTok, Academia.edu, Zenodo.org, Figshare.com… en formato de texto, podcast, vídeo, infografía, fotografía…
La abundancia de voces es exponencial provocando sobreabundancia de escritos y opiniones que crea desorientación informativa: ¿Qué información y datos son verdaderos? Pero también desorientación cultural: ¿Cómo distinguir entre una obra trivial y una obra valiosa perdida en la red?
Nunca antes tantas personas habían tenido la capacidad de compartir pensamientos volcándolos al mundo a través de la red o la capacidad de volcar miles de millones de datos, emociones, sentimientos, creaciones, opiniones, inundando el mercado informativo y cultural, que ha quedado masificado en textos, imágenes y datos. La cultura se ha democratizado, esto es, todas las personas posibles, miles de millones, se han convertido en creadores y productores de cultura que vuelcan su yo, su pensamiento y subjetividad, a la red, donde lo valioso queda perdido, aplastado, donde las ideas originales quedan sepultadas por la masa.