No es nuevo cuanto voy a escribir, pero quisiera recordarlo para todas y todos.
En general la Sociedad Occidental – casi todos nosotros - llevamos una vida básicamente sedentaria. Todos sabemos que el sedentarismo conduce al desarrollo de enfermedades cardiovasculares, obesidad y pérdida de movilidad en no pocos casos. Pero no pocas personas de todas las edades desarrollan obsesión por su salud y bienestar físico traduciendo tal salud física en pérdida de peso hasta llegar a la anorexia o en ganancia de musculatura hasta llegar a la vigorexia convirtiendo la imagen en eje vital. Y, sin embargo, caminar todos los días un largo paseo y una sana alimentación sin excesos probablemente fuera suficiente para mantener una salud física que condujera a un bienestar físico.
Pero igual de importante, sino es más, es la salud y bienestar de la mente. Esta salud y bienestar mental/espiritual que consiste en alcanzar y mantener estados de calma. ¿Pero cómo alcanzamos estados de calma? Con movimientos físicos pausados que nos alejen de la prisa y el estrés, en los que corremos. Manteniendo la velocidad de la voz al hablar tranquila y pausada. No pensando en el futuro. Nada sabemos de lo que vendrá, ni tan siquiera si estaremos para verlo. Cantar a solas. Tararear melodías al caminar, al trabajar. Pero sobre todo amando. Queriendo el bienestar y crecimiento del otro. Ayudar a crecer a otro produce alegría y estados de calma como quien ha hecho algo importante en su vida, como así es. Amando. Queriendo el bienestar y el crecimiento propio. ¿Cómo? Abandonando el papel de juez sobre los demás, pero sobre todo sobre nosotros mismos: que si soy gordo, flaca, alto, baja; que si soy idiota, que si no valgo, que si no puedo… Puedes. Puedo. Puedo ayudar a los demás. Puedo crecer. Puedo ser mi yo magnífico, mi mejor versión. Puedes. Puedo.