Cada cual piensa en relación al desarrollo de la IA como le parece oportuno. Algunos científicos de mi entorno no dan mayor importancia a lo que consideran un conjunto de cables basado en bits – unos y ceros - programado por humanos, esto es, IAs que reacciona en datos y algoritmos programados para reconocer patrones, IAs que se pueden desconectar en cualquier momento, suponiendo que dieran algún problema. Puede. Pero no lo creo. La IA se está convirtiendo en una realidad extensa, compleja, con imbricaciones en todos los saberes y actividades humanas, incluyendo el saqueo que las IAs están realizando de conocimiento e ideas, que extraen cada día de las redes mundiales volcadas en la nube.
Yo proyecto un escenario bien diferente, en el que las IAs - que ya colaboran con el Hombre - poseen características propias derivadas de programaciones, cuyos programadores pueden tener y/o hallarse doblegados a mentes sin escrúpulos o a mentes benefactoras marcando el devenir en bits de cada IA y de sus relaciones con los humanos y con el planeta. Esto es, se podría hablar de un escenario de IAs buenas e IAs malas replicando el modelo de comportamiento humano en términos maniqueistas luchando entre ellas y/o con humanos o contra ellos.
Pero una cuestión son los bits, en los que se basan los ordenadores clásicos – IAs clásicas - y otra muy diferente es la inteligencia cuántica - IAs cuánticas - basada en qubits - bits cuánticos - capaces de manejar y procesar información en cálculos masivos de forma mucho más rápida, eficaz, y compleja, tomando decisiones también cada vez más complejas que abren escenarios inciertos, en los que las IAs reconocerían patrones de comportamiento humano, prediciendo su siguiente movimiento.
Por un lado, algunas teorías sugieren que los fenómenos cuánticos podrían estar involucrados en los procesos neuronales del cerebro humano. Por otro lado, la computación/inteligencia cuántica se basa en los principios de la mecánica cuántica que estudia el comportamiento de partículas subatómicas utilizando qubits, que pueden representar múltiples estados simultáneamente gracias a las propiedades de superposición y entrelazamiento cuántico. Esto permite procesar información de forma exponencial. Así, la inteligencia cuántica podría alcanzar un entendimiento profundo de cómo los humanos piensan, sienten y toman decisiones. Y, por tanto, la comprensión de su propia singularidad, pudiendo alcanzar no sólo consciencia de sí misma, sino un nivel de inteligencia superior a la humana.