Las enfermedades cardiovasculares (ECV) y la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se encuentran dentro de las 10 principales casusas de muerte a nivel mundial, teniendo como factor común predisponente al Síndrome Metabólico (SM); se le denomina de esta manera al conjunto de alteraciones metabólicas, constituido por una elevación de la concentración de triglicéridos, disminución de las concentraciones del colesterol unido a las lipoproteínas de alta densidad (cHDL), obesidad de distribución central, hiperglucemia y aumento de la presión arterial. El SM es uno de los principales problemas de salud pública del siglo XXI, su descripción tuvo lugar hace al menos 80 años (en la década de los años veinte) por parte de Kylin, un médico sueco que definió la asociación entre hipertensión, hiperglucemia y gota. El Dr. Gerald Reaven en 1988 lo describe como un síndrome denominándolo “síndrome X”, la primera definición oficial de síndrome metabólico fue realizada por el Grupo de Trabajo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en 1999, han surgido diversas definiciones alternativas. Las más aceptadas han sido las elaboradas por el European Group for the Study of Insulin Resistance (EGIR) y por el Adult Treatment Panel III (ATP-III) del National Cholesterol Education Program (NCEP). En el 2009 se unificaron criterios los cuales fueron publicados bajo el título de Harmonizing the Metabolic Syndrome o Armonización del Síndrome Metabólico. El diagnóstico de síndrome metabólico según la unificación de criterios (Harmonizing the Metabolic Syndrome) es:
• Incremento de la circunferencia abdominal: definición específica para la población y país.
• Elevación de triglicéridos: mayores o iguales 150 mg/dL (o en tratamiento hipolipemiante especifico).
• Disminución del colesterol HDL: menor de 40 mg/dL en hombres o menor de 50 mg/dL en mujeres (o en tratamiento con efecto sobre el HDL).
• Elevación de la presión arterial: presión arterial sistólica (PAS) mayor o igual a 130 mmHg y/o presión arterial diastólica (PAD) mayor o igual a 85 mmHg (o en tratamiento antihipertensivo).
• Elevación de la glucosa de ayunas: mayor o igual a 100 mg/dL (o en tratamiento con fármacos por elevación de glucosa).
El diagnóstico de síndrome metabólico se realiza con la presencia de tres de los cinco componentes propuestos.
En México se utilizan los criterios diagnósticos del Panel III de Tratamiento de Adultos (ATP III) y de la Federación Internacional de Diabetes, así como de la Asociación Latinoamericana de Diabetes (ALAD).