Evolución del crecimiento económico en La Rioja
Fuente: HISPALINK, enero 2026 (predicciones 2025-2027) e INE (2001-2024).
En 2025, La Rioja registró un crecimiento económico moderado, avanzando en línea o ligeramente por debajo de la media nacional debido a la menor fortaleza del comercio de bienes y al impacto de la debilidad industrial que afectó especialmente a varias regiones del norte.
La Rioja afronta 2026 con un crecimiento positivo pero moderado, alineado con el patrón observado en el conjunto del norte peninsular según el informe HISPALINK, donde varias regiones industriales avanzan en línea o ligeramente por debajo de la media nacional, afectadas por la debilidad del comercio de bienes y por la menor tracción de la industria de bienes intermedios y automoción en Europa. Durante 2025, la comunidad mostró un comportamiento más contenido que las regiones turísticas o de servicios, reflejo de un tejido productivo con fuerte peso industrial y con una sensibilidad mayor a la desaceleración del mercado exterior.
Para 2026, el informe proyecta un avance cercano al 2%, sostenido por la demanda interna, la progresiva mejora de la inversión y el empuje de determinados servicios avanzados, aunque con un perfil de crecimiento menos intenso que el de las comunidades autónomas mediterráneas y archipiélagos, beneficiadas por el turismo. Esta tendencia coincide con el diagnóstico de otros analistas, que sitúan a La Rioja entre las comunidades autónomas con crecimientos más contenidos en 2026, debido al peso de la industria y a la sensibilidad de su estructura productiva a la desaceleración de los mercados europeos. Pese a ello, el mercado laboral riojano muestra indicadores favorables. En conjunto, 2026 será para La Rioja un año de crecimiento estable pero prudente, marcado por la fortaleza del mercado laboral y la demanda interna, pero también por la necesidad de seguir reforzando su competitividad industrial y su capacidad exportadora en un contexto global más incierto.
De cara a 2027, se prevé que la recuperación gradual de la demanda europea y el impulso de la inversión puedan favorecer a las regiones exportadoras del norte, entre ellas La Rioja, lo que abriría una fase de mayor dinamismo industrial, si bien persistirán retos estructurales como la moderación de la productividad, la necesidad de atraer talento y el impacto de la consolidación fiscal sobre la inversión pública. De este modo, conforme se recupere progresivamente la demanda europea y mejore el ritmo de inversión en 2027, las regiones exportadoras del norte de España y, entre ellas, La Rioja, podrían beneficiarse de una normalización de la actividad industrial, especialmente en bienes ligados a cadenas europeas de valor.