Psicopatología perversiones sexuales, parafilias: VOYEURISMO
J. L. Día Sahun. Chusé
Psicopatología perversiones sexuales, parafilias: VOYEURISMO
J. L. Día Sahun. Chusé
PSICOPATOLOGÍA DESCRIPTIVA Y FENOMENOLOGÍA
2- Feminist anarchism and sexual revolution
3. Autoerotismo y simbolismo sexual en Havelock Ellis.
4. Krafft-Ebing."psicopatía sexual y parafilias".
5. "Tres ensayos para una teoría sexual" de S. Freud.
6. Pasión erótica por las sedas. Fetichismo de Clerambault.
8. ANALISIS CLÍNICO Y PSICOPATOLÓGICO DE LAS PERVERSIONES SEXUALES : PARAFILIAS. MASOQUISMO Y SADISMO.
9. Parafilias: Frotismo, froteurismo.
10. Parafilias: Exhibicionismo.
TEMARIO A ESTUDIO VOYEURISMO. (ver contenido en pdf)
1. Historia cultural.
2. ¿Qué es el voyeurismo? Literauta y cultura.
3. La mirada voyeur.
4. Desde la psicología y existencialismo: análisis dej voyeurismo.
5. Voyeurismo. Criterios DSM-V
6. Aspectos clínicos significativos de la clínica del voyeurista.
7. Aspectos judiciales, legales, penales.
8. Casos clínicos de pacientes que padeces voyeurismo
9. Bibliografía utilizada voyeurismo.
Monumento al Voyeur. (vixiador) Paseo Marítimo de Arteixo en A Coruña
1. Historia cultural
Año 1050, Lady Godiva cabalgó desnuda por las calles de Coventry, en las West Midlands de Inglaterra, para convencer a su marido de que le perdonara los impuestos opresivos que pagaban los pobres de la ciudad.
Todos los ciudadanos se encerraron en sus casas, menos un sastre conocido más tarde como Peeping Tom (Tom el Mirón).2 Según la leyenda, el sastre no pudo resistir ver a su señora desnuda a través de un agujero en la persiana y se quedó ciego por ello.
El término "mirón" o "fisgón" todavía se utiliza hoy en día para referirse a una persona que obtiene excitación sexual al observar a desconocidos desprevenidos desnudos.
Origen del término: En francés: voyeur participio del verbo voir (ver) con el sufijo de agente -eur, y significa «el que ve».
Una traducción literal podría ser «mirón», «morboso», «fisgon pervertido» u «observador», con la connotación peyorativa del caso. En Venezuela «buzo» de manera coloquial, en contexto peyorativo (la acción se denomina «bucear»). En Cuba, se emplea el vocablo en el argot popular "tirador".
Escoptofilia ( σκοπέω skopeō , «mirar», «examinar» + φῐλῐ́ᾱ philíā , «la tendencia hacia») es un placer estético que se obtiene al mirar un objeto o una persona. En la sexualidad humana: el placer sexual que una persona obtiene al mirar objetos lascivos de erotismo, como la pornografía , el cuerpo desnudo y los fetiches , como sustituto de la participación real en una relación sexual. [ 1
·
Primer caso de "voyeurismo" en la cultura clásica griega: Le voyeurismo de Penteo ante las “bacantes”.
Penteo le pregunta a Dionisios: ¿Quién es ese dios? ¿lo has visto en sueños? «No, nada de eso, le he visto completamente despierto», contesta el sacerdote (Dionisios). “Le he visto verme”. «Le he mirado mirarme.»
Dionisios acompaña a Penteo hasta el Citeron donde están las mujeres embriagadas, en una fiesta desinhibida, lúdica, entregadas al placer y a eros.
Penteo subido a un abeto, en su ápice contempla oculto el ritual de las “Bacantes”: las mujeres de Tebas, embriagadas en una danza dionisiaca. Penteo observa entre ellas a su madre Ágave . El castigo de Penteo por “mirón”: al ser descubierto por las bacantes, el árbol es derribado y Penteo ya en el suelo tendido, es descuartizado y su cabeza ensartada en un tirso como trofeo de su propia madre enajenada, creyendo esta que se trata de la cabeza de un jabalí o animal de presa. En : Jean_Pierre Vernant. “El universo, los dioses y los hombres”. Ed Anagrama
El Satiricón ( El libro de las aventuras satíricas , siglo I d. C.), de Petronio , una sacerdotisa de Príapo como la mujer que fue "la primera en poner un ojo inquisitivo en una grieta que había abierto traviesamente, y espiar su juego con ansia lasciva". [ 13 ]
· Don Quijote (1605) de Miguel de Cervantes Cardenio y Fernando en la ventana de Luscinda, observaran subrepticiamente: ". Ella se le apareció, aunque desnuda, tan encantadora que borró de su memoria todas las bellezas que había visto antes"
· En Psicosis (1960), Norman Bates es un voyeur , reprimido por su madre Norma Bates , su futura victima. Las habitaciones de motel tienen mirillas. Y espía los desnudos de sus “victimas”.
· Rear Window 1954. Alfred Hitchcock, "Jeff" Jefferies, (James Stewart), ejerce de mirón, voyeur, confinado en su silla de ruedas, descubriendo historias personales de los vecinos y la belleza desnuda de Miss Torso.
Es una parafilia específica, complementaria del exhibicionismo, provocada por la erotización patológica de la mirada.
2. ¿Qué es el voyeurismo? Literatura y cultura.
- “ El mirón no puede dejar de mirar nunca; hasta cuando duerme sueña que mira a alguien, que lo miran. El mundo está ahí pero el mirón escoge lo que quiere mirar. Cuando el mirón decide mirar, sin que a él lo vean, el cuerpo de otra persona, ya sea el cuerpo desnudo, o desnudándose, o follando, o meando, o masturbándose, o cagando, o lo que sea que tenga que ver con el cuerpo de otra persona, en la psicología, en la psiquiatría, en el código penal, al mirón entonces se le llama voyeur y a su enfermedad, desviación, parafilia, se le llama voyeurismo. A mí – dice el autor- no me gustan estas dos palabras, voyeur y voyeurismo, porque yo soy un mirón y si esto es una enfermedad sería la del mironismo”
- VOYEURISMO: Obsesión morbosa que impulsa al sujeto a buscar la satisfacción sexual en la contemplación del acto sexual, en el descubrimiento de los genitales de otro, en los espectáculos de strip-tease, en las películas o las fotos pornográficas. El placer del que tiene esta obsesión acaba a menudo en el orgasmo, pero su deseo no se apaga nunca. Otra palabra sinónima de voyeurismo es escotofilia.
Dionisio Cañas Memorias de un mirón (Voyeurismo y sociedad). 2022 Ed. De bolsillo.
Relato literario de J.L. Día. "el voyeur del 5º la miraba a escondidas".
La miraba a escondidas, oculto tras las cortinas de mi ventana, en un 5º piso, con mi catalejo, unos prismáticos que compré en Amazon..
Ella, enfrente mío, en un 3º, la calle de por medio. Controlaba su vida, y no podía dejar de mirarla, tenía todo el día libre, le eché cuento y me conseguí una baja laboral.
Por las mañanas llevaba al niño al colegio, se tomaba un café en el bar de la esquina, y entraba en su portal. A los tres minutos, no fallaba, corría las cortinas del salón, se encendía un cigarrillo, se asomaba a la galería, después entraba de nuevo, y tras unos minutos, aparecía desnuda, bailando en el salón…me imaginaba la música que escuchaba, me imaginaba que bailaba yo con ella. Era como pasodobles o tango, o Swing,.. pero ella sola. Tras un buen rato e ponía una bata, se asomaba al balcón y se fumaba un cigarro. Yo era su cómplice a distancia. Aprovechaba para salir a mi galería, y como despistado, yo también me fumaba mi cigarro diario, sin duda nuestras miradas se cruzaban, uno enfrente de otro, separados por la calle. Salía a buscar al chico al colegio, entraban en casa, podía ver como ya en el salón, abrazaba al hijo, y en ocasiones bailaban juntos. Hacia las 7 de la tarde llegaba él, y a los 3 minutos se cerraban las cortinas y yo me quedaba vacío y ciego hasta la mañana siguiente, expectante, a que se corrieran las cortinas, y apareciera ella.
Al niño lo conocía bien, por las tardes se bajaba con la bici, y corría por el parque contiguo, ella sentada en la terraza del bar, lo miraba con admiración mientras se tomaba una cerveza. Algunas tardes yo también estaba sentado en la terraza y me pedía lo mismo. Me hacia el distraído. Un día, el chico jugaba a la pelota, dio un balonazo y la pelota acabó corriendo debajo de mis pies. Con placer, la cogí, como un portero, - yo nunca he jugado al futbol- y se la devolví haciendo como que dominaba el saque. El chaval me sonrió, gracias, señor, añadió. La madre dijo, “hijo, que casi le das al señor, ten cuidado”. Yo añadí, “no importa, déjelo que juegue, es un crio”. Tengo los hijos mayores, ya no juegan con la pelota en el parque, apenas los veo, vivo solo.
Yo estaba de baja, conseguí prolongarla dos meses más con artimañas, no me imaginaba no estar con ella, a distancia claro, y no compartir la terraza del parque, y no asomarnos a la galería, uno frente a otro. Su desnudez la sentía tan cerca que imaginaba que yo estaba allí, con ella, que la poseía, que éramos uno. Esa era mi vida, mi rutina diaria, y que feliz me sentía escondido detrás de las cortinas, acomodado con mi prismático, absorto en la mirada.
Una tarde llegó él, a la misma hora, a los tres minutos no se cerraron las cortinas, ni se bajó la persiana, ¿y que vi? . Una agitación, como una pelea, zarandeos, empujones, y lo que parecían gritos y amenazas desde mi atalaya de voyeur. Me sobrecogí, estremecí, estuve por llamar a la policía, gritar desde la galería, pero esperé, a los 5 minutos, todo estaba en calma. Al día siguiente, en el parque, ella fumaba ausente, seria, mientras el niño jugaba a la pelota, dos veces más tuve que hacerle un chute de balón, ni que fuera yo su entrenador, pensé. Le hice un gesto de saludo, pero ella pensativa, no me respondió.
Al día siguiente, por dios, que alegría, placer, subidón, tras la vuelta a casa, la misma escena, desnuda, bailando, y después cigarro en la galería, reviví, sentí una enajenación, un éxtasis. ¡Baila para mí¡ pensé.
Esa misma tarde, tras la llegada de su pareja, se cerró el telón de nuevo, pero ella lo abrió con fuerza, y al momento, agitación, ira, como una pelea de cine mudo, con el niño agarrado entre sus piernas. Me agité, me estremecí sentí odio asesino, ira para darle una paliza y compasión, ¿amor? hacia ella. Permanecí un rato en la galería, bien visible, como diciendo, aquí estoy, lo sé todo, confía en mí.
Al siguiente día, ella permaneció desnuda, en su salón, de pie, como una estatua, y yo creí sentir su aliento, creí ver sus lágrimas, creí que me ofrecía su desnudez. Esa tarde, tras llegar él, ella abrió de par en par las persianas, y de nuevo la violencia. No me lo pensé, un arrebato de furor, un estremecimiento me corrió todo el cuerpo, como una fiera salí corriendo de casa, bajé a saltos las escaleras, cruce corriendo la calle, llamé repetidas veces al 3º B, timbrazos sin parar, hasta que una señora salió, aproveché, subí corriendo hasta el tercero, mi corazón galopaba sin freno, ya en el rellano, ya sin aire, vi la puerta abierta y oí unos sollozos, entré dispuesto a todo, allí estaban ella y el niño abrazados, y el salón abierto de par en par,.. la abracé con fuerza, sentí con pasión de lagrimas mis labios en su cara, sus cabellos, su piel, su olor, mientras el niño también me abrazaba tembloroso.
Desde esa posición, pude ver claramente mi galería, en el 5º B, justo enfrente, y mi habitación con las cortinas corridas, creí verme a mí mismo enfrente, yo debería estar allí, no aquí, creí que yo mismo era visto por mí. Permanecimos abrazados un rato. Esa noche dormí en su salón, y me sentí observado por el del 5º B. Él no volvió a aparecer más, ahora bailamos por las mañanas, las cortinas del salón corridas para que el del 5º B nos vea. Por las tardes ya juego al balón con el crio en el parque, le tiro a portería, le tiro penaltis, y siento que ella me observa, sonriendo, desde la terraza del bar. Me pregunto qué hará el del 5º B.
3. La mirada voyeur.
'Étant donnés', por Marcel Duchamp ( 1946-1966) . Obra que cabalga entre el ready-made, la escultura y la instalación. Duchamp construyó una puerta cerrada en la que el espectador, al examinarla, encontraría dos pequeños orificios a través de los que descubriría una escena inquietante, que cabalga entre el erotismo y el pavor. La imagen nos muestra a una mujer desnuda que sostiene en alto una lámpara de gas resplandeciente, está tumbada sobre un lecho de ramas secas, con el rostro oculto, dejando al descubierto su vagina.
http://www.spoonful.es/noticia/cultura/exposiciones/la-mirada-voyeur_20140509174757.html
'Étant donnés', por Marcel Duchamp ( 1946-1966) Mujer desnuda vista a través mirilla.
Klara Petra Szabo : "quien se resite a mirar a través de una cerradura"
La artista polaca Klara Petra Szabo presentó la pieza 'The only thing standing in between you and me is reality' (2010).
Se trata de una caja cerrada cuyo interior sólo puede verse a través de una pequeña cerradura. El espectador ha de acercarse y mirar a través de ella para descubrir una escena de una mujer haciéndose el desayuno en camisón. Una irrupción totalmente voyeur en la intimidad y en el ámbito privado de la observada.
Marina Alexeeva., artista conceptual, crea: 'Development evidence' (2011), la artista construye pequeños escenarios a modo de “casa de muñecas” donde transcurren acontecimientos realizados por personajes proyectados en el decorado. Estos escenarios o “lifeboxes” nos muestran escenas cotidianas, lúdicas y surrealistas. El espectador de nuevo tiene que asomarse e irrumpir en un mundo ajeno, ser un intruso en el interior de una vivienda, un “voyeur”, “mirón”, de la intimidad. .
Marina Alexeeva. “lifeboxes” en 'Development evidence' (2011),
4. Desde la psicología y análisis existencial de la voyeurismo.
Freud y su Interpretación de la “pulsión escópica”
En 1910 Freud pulsión sexual (la libido) , la pulsión escópica como:
“un deseo incesante, fundamental para la visión humana, de ver más”. Desear conocer, sorprender.
La fobia de Juanito, tras descubrir el desnudo de su hermana, y “la falta” (ausencia de pene), el padre como agente de la castración, pone un límite al goce excesivo de la mirada. - Análisis de la fobia niño de cinco años, (Caso Juanito). S. Freud. 1909.
Para Otto Fenichel , la mirada como proceso de la identificación psicológica, personal: . , "un niño, que busca propósitos libidinosos... quiere mirar un objeto para [que éste] 'sienta junto con él'". [ 8 ] La interacción impersonal de la escopofilia (entre el que mira y lo mirado) a veces reemplaza las interacciones personales en la vida psicológica de una persona que es ansiosa, evitativa y con sentimientos de culpa . [ 9 ]
- Fenichel, Otto. The Psychoanalytic Theory of Neurosis (1946) p. 177.
Lacan vincula el placer de la escopofilia con la aprehensión que la persona hace del Otro (persona) que no es el Yo ; es decir: "La mirada es este objeto perdido, y repentinamente reencontrado, en la conflagración de la vergüenza, por la introducción del Otro".
- Lacan, Jacques. The Four Fundamental Concepts of Psycho-Analysis (1994) p. 183.
La mirada en el mundo moderno, Big brother y los "reality shows".
Jorge Aldo Jurado Hernández Goce y pulsión escópica Un esbozo sobre la mirada. https://www.psicomundo.com/mexico/articulos/jurado.htm
El yo y el otro, construcción de la otredad a través de la Escoptofilia.
Yo y el Otro : la construcción de nuestras propias identidades. El encuentro con la "otredad" ayuda a definir los límites del " yo ". Estudio propio de la fenomenología clásica de Husserl, y posteriormente K. Jaspers.
Emmanuel Levinas, y la otredad, en: Alteridad y Trascendencia.
El otro, la otredad.
En El ser y la nada: ensayo sobre ontología fenomenológica (1943), Jean-Paul Sartre (1905-1980) dialéctica de la intersubjetividad para describir cómo el mundo se altera con la aparición del Otro, el mundo orientado hacia la Otra persona, y no hacia el Yo. El Otro como un fenómeno psicológico en el curso de la vida de una persona, y no como una amenaza radical a la existencia del Yo.
El voyeur es paradigmatico de “La mirada masculina”, (male gaze,) desde una perspectiva masculina y heterosexual que muestra a las mujeres como objetos sexuales para el placer del hombre heterosexual como espectador.
La mirada (le regard) por John Berger en su obra Mirar (1972), (Ways of Seeing (1972). La representación de las mujeres como objetos pasivos para ser vistos en la publicidad y como sujetos desnudos en el arte europeo. los hombres miran y las mujeres son miradas como sujeto de una imagen, como una representación. Una cosificación sexual. – John Berger. Mirar. Ed. GG, SL, 2001-
Desde el punto de vista existencial.
Jean-Paul Sartre introdujo el concepto de la mirada [ a ] en su libro de 1943 El ser y la nada 1943, ….” la persona que es mirada es objetivada – percibida como un objeto, no como un ser humano. [ 15 ]
Ejemplo. Jean-Paul Sartre: “la mirada del otro”· La mirada es ante todo un intermediario que remite de mí a mí mismo.
¿Qué significa mirar, espiar desde un escondite y Qué significa para mí ser visto?
- ” Imaginemos que haya llegado, por celos, por interés, por vicio a pegar la oreja contra una puerta, a mirar por el ojo de una cerradura. Estoy solo en el plano de la conciencia [...] de mí. [...] Esto significa que, tras esa puerta, se ofrece un espectáculo «a-ver», una conversación «a-oír». La puerta, la cerradura, son a la vez instrumentos y obstáculos: se presentan como «a-manejar con precaución»; la cerradura se da como «a-mirar de cerca y un poco de lado», etc. Pero he aquí que oigo pasos por el corredor: ¡ me miran, me siento mirado, pillado ¡ . ¿Qué quiere decir esto ? Soy visto a la vez que me creía oculto viendo a través de la mirilla.
- La vergüenza o el orgullo me revelan la mirada del prójimo, y a mí mismo en el extremo de esa mirada. Pero la vergüenza [...], es vergüenza de sí, es reconocimiento de que efectivamente soy ese objeto que otro mira y juzga. [...] Soy, allende todo el conocimiento que pueda tener, ese yo que otro ve o reconoce. Y este yo que soy, lo soy en un mundo que otro me ha alienado, pues la mirada del otro abarca mi ser y, correlativamente, las paredes, la puerta, la cerradura, todas esas cosas-utensilios en medio de las cuales soy, vuelven hacia el otro un rostro que se me escapa por principio. [...]
El ser y la nada, Alianza, Madrid 1989, p. 287-299.
5. Voyeurismo. Criterios DSM-V
Por George R. Brown, MD, East Tennessee State University
Revisado/Modificado jul 2023
El voyeurismo consiste en alcanzar la excitación sexual en un adulto observando a las personas que están desnudas, que participan en una actividad sexual, o conductas privadas de contenido erótico para el “mirón”. El trastorno de voyerismo implica actuar sobre los impulsos y fantasías voyeuristas sin el consentimiento de la otra persona o experimentar malestar significativo o deterioro funcional debido a tales deseos e impulsos, en una persona de al menos 18 años de edad. Esta conducta parafílica está sometida a la ley, por cuanto se realiza sin consentimiento y de forma subrepticia, como atentado a la intimidad personal.
Un deseo de observar a los demás en situaciones sexuales es frecuente y no es anormal en sí mismo. El voyeurismo suele comenzar en la adolescencia o a comienzos de la vida adulta. Cuando el voyeurismo es patológico, los voyeuristas pasan un tiempo considerable buscando oportunidades para mirar, a menudo a expensas de no cumplir con las responsabilidades importantes en sus vidas. El orgasmo se consigue habitualmente masturbándose durante o después de la actividad voyeurista. Los voyeuristas no buscan el contacto sexual con aquellos a los que observan.
En muchas culturas, los voyeuristas tienen amplias oportunidades legales de observar la actividad sexual (p. ej., pornografía digital o impresa).
Ver imágenes y videos sexualmente explícitos, ahora ampliamente disponibles en privado en Internet, no se considera voyeurismo porque carece del elemento de observación secreta, que es el sello distintivo del voyeurismo. Sin embargo, con la miniaturización de las cámaras de vigilancia y la ubicuidad de las cámaras de los teléfonos celulares, el voyeurismo por video que involucra personas que no consintieron ser vistas mientras se desnudaban o participaban en actividades sexuales es cada vez más común y considerado delito.
La mayoría de las personas con comportamientos voyeuristas no busca ayuda médica; por lo tanto, la prevalencia del trastorno voyeurista en la población general es incierta. En un estudio poblacional, aproximadamente el 12% de los hombres y el 4% de las mujeres informaron al menos un episodio de comportamiento voyeurista (1). Varios estudios muestran que la proporción de voyeurs masculinos y femeninos es de 2: 1 a 3: 1 (1, 2). La mayoría de los datos proviene de estudios realizados en delincuentes sexuales encarcelados, no de individuos de la comunidad. Las personas con trastorno voyeurista estudiadas en entornos carcelarios pueden tener hipersexualidad comórbida, trastorno exhibicionista, depresión, trastorno de conducta, o trastorno de personalidad antisocial.
Referencias generales
a. 1. Långström N, Seto MC: Exhibitionistic and voyeuristic behavior in a Swedish national population survey. Arch Sex Behav 35(4):427-435, 2006. doi: 10.1007/s10508-006-9042-6
b. 2. Thomas A G, Stone B, Bennett P, et al: Sex differences in voyeuristic and exhibitionistic interests: Exploring the mediating roles of sociosexuality and sexual compulsivity from an evolutionary perspective. Arch Sex Behav 50(5): –2162, 2021. doi:10.1007/s10508-021-01991-0
Diagnóstico del trastorno de voyeurismo
Criterios clínicos del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition (DSM-5-TR)
El diagnóstico del trastorno de voyeurismo requiere lo siguiente (1):
Los pacientes experimentan una excitación recurrente e intensa al observar a una persona desprevenida que está desnuda, desvistiéndose o desarrollando una actividad sexual; la excitación se expresa en forma de fantasías, impulsos intensos o comportamientos.
Los pacientes han actuado según sus deseos sexuales con una persona sin su consentimiento, o estas fantasías, impulsos sexuales intensos o comportamientos causan una angustia clínicamente significativa o deterioran el funcionamiento en el trabajo, en situaciones sociales o en otras áreas importantes.
La afección ha estado presente durante ≥ 6 meses.
Referencia del diagnóstico
a. 1. Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fifth Edition,Text Revision (DSM-5-TR). American Psychiatric Association Publishing, Washington, DC.Tratamiento del trastorno voyeurista
Grupos de psicoterapia y de apoyo
Inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS); empleados con éxito limitado en aquellos que se presentan en forma voluntaria para el tratamiento
A veces medicamentos antiandrógenos
Cando se infringen las leyes y se consideran agresores sexuales, el tratamiento comienza con terapia, grupos de apoyo e ISRS.
Si estas terapias son ineficaces, lo que es habitual, y si el trastorno es grave, se debe considerar la indicación de inhibidores de testosterona, anti-andrógenos.
Los medicamentos incluyen: Agonistas de la hormona liberadora de gonadotropina (GnRH) (p. ej., leuprolida, goserelina). Acetato de medroxiprogesterona depot.
Ambas clases de medicamentos disminuyen la producción hipofisaria de hormona luteinizante (LH) y de hormona foliculoestimulante (FSH) y por lo tanto reducen la producción de testosterona. Se requieren el consentimiento informado completo y la monitorización apropiada de las enzimas hepáticas y de las concentraciones séricas de testosterona.
Referencia del tratamiento
a. 1. Turner D, Briken P: Treatment of paraphilic disorders in sexual offenders or men with a risk of sexual offending with luteinizing hormone-releasing hormone agonists: An updated systematic review. J Sex Med 5(1):77-93, 2018. doi: 10.1016/j.jsxm.2017.11.013
Conceptos clave
La mayoría de las personas con comportamientos voyeuristas no cumplen con los criterios clínicos para diagnosticar un trastorno voyeurista.
Los comportamientos voyeuristas son las conductas sexuales más comunes que pueden resultar en un roce con la ley.
El trastorno voyeurístico solo debe diagnosicarse en adultos mayores de 18 años si la condición ha estado presente durante ≥ 6 meses y si los pacientes han actuado sobre sus impulsos sexuales con una persona sin su consentimiento o si sus fantasías, impulsos intensos o comportamientos causan malestar clínicamente significativo o deterioran el funcionamiento.
La mayoría de las personas con comportamientos voyeuristas no buscan ayuda médica; los pacientes encarcelados por un delito sexual primero deben tratarse con psicoterapia e ISRS, y si se necesita tratamiento adicional y se obtiene el consentimiento informado, se tratan con medicamentos antiandrógenos.
6. Aspectos clínicos significativos de la clínica del voyeurista.
La persona “voyeur”, “mirón”, no busca establecer ningún tipo de relación sexual con la persona observada, aunque puede tener una fantasía que mantiene un contacto erótico con la misma, o que esta es consciente y favorece el encuentro.
No busca contacto físico con su objeto erótico, su observación es oculta.
Los sinónimos del voyeurismo son: inspeccionismo, mironismo (de mirón), visionismo, escoptofilia, atisbamiento.
Conducta de voyeurista.
Se oculta para observar, espía, atisba. Las personas a quienes mira suelen ser desconocidas, o por lo menos no están informadas de que alguien les está mirando, es decir, no consienten que se las mire.
La admiración de la belleza y el erotismo a través de la mirada es universal.
-Muchas personas “miran” con deseo, admiración, placer a otras personas: personas que se desvisten en la playa, personas con atractivo erótico, o encuentran gran placer en ver a su pareja desnudarse, y es habitual en el encuentro erótico, o seducción a través de la corporalidad, la belleza, etc.
El juego de la seducción implica la admiración visual, el ser “espectador” de la escena sexual del otro, u otros.
La mirada, el tacto, el olfato, y la representación mental, el diálogo, la voz, son estímulos imprescindibles en el cortejo y encuentro sexual.
Pero el “voyeur” actúa en secreto, a través de la “mirilla”, de la cerradura, sabiéndose en peligro, pero a salvo desde su ocultamiento.
NO es equiparable al acto de estimulación masturbatoria por pornografía.
Hay similitud en conductas de visionado de peep shows actuaciones a través de mirillas, u una cámara web de espectáculos eróticos consentidos, pagados. .
El candaulismo, (del personaje histórico Candaules), es un comportamiento consistente en que el mirón obtiene placer al observar a su pareja mientras mantiene relaciones sexuales con otra persona.
El voyeur sustituye la acción por la mirada, se basta con la mirada perversa.
Cita a Henry Ey, “el voyeurista realiza el más breve de los coitos: el coito visual.”
Estudios psicopatológicos de las perversiones sexuales. Henri Ey.
Voyeurismo” tiene sinónimos: “escoptofilia” o para KRAFFT_ EBING “mixoscopia”
El exhibicionismo y el voyeurismo constituyen de hecho una pareja absolutamente análoga, en su estructura bipolar, al sadomasoquismo. (H. Ey)
El “voyeurismo” tiene sus adeptos, sus prácticas y sus técnicas. Los "mixoscopios" disfrutan del espectáculo de los acoplamientos sin participar en ellos o a veces provocándolos, regulando las modalidades de la pareja o la posición o incluso a veces presentándose: la promiscuidad de la mirada se extiende entonces a la de los contactos más o menos directos y la "mixoscopia" se convierte en la dimensión erótica esencial del "gangbang". La introducción de un tercero en la pareja, o de una pareja de compañeros o incluso de un testigo del acto sexual, abre así lo erótico a la publicidad de la mirada y es precisamente esta pérdida del secreto revelado a la mirada, este desgarro del pudor, lo que representa su base común.
La necesidad de ser visto y de mirar, que expresa la exigencia de plantear las imágenes del propio cuerpo o del compañero "que ve" o "visto" en un juego de fantasías encarnadas y "objetivadas" sobre un "escenario", revela el secreto de las relaciones eróticas al tiempo que consagra su realidad clandestina. Podemos pues comprender que el placer de ver pueda ser satisfecho, en las mismas condiciones de "publicidad" y clandestinidad, por la contemplación de imágenes pornográficas que excitan a los amantes de la fotografía, del cine, de los espectáculos o de los libros "especiales". (H. Ey, dixit)
Datos psicobiográficos, psicológicos de la persona voyeur:
El trastorno empieza en la infancia, se instala antes de los 15 años de edad y su curso es crónico. En su forma más grave, mirar o balconear como espectador la vida sexual de los demás es su única forma de actividad sexual.
Los voyeuristas compran potentes catalejos para espiar la vida íntima de sus vecinos de enfrente, modifican sus horarios para poder estar a la hora en que la vecina se acuesta, se cambia de ropa o hace el amor con su pareja o se desnuda para ir al baño. Hay voyeuristas que alquilan piezas de pensiones antiguas desde donde pueden espiar a través de la cerradura o rendijas hacia la pieza vecina, o efectuado orificios en puertas y hasta paredes.
A veces se asocia con el escuchismo, placer por oír las voces, o gemidos de placer, en habitación vecina.
El voyeur, recorre con disimulo y disfrazado, las “villas cariño” o parques y plazas, donde las parejas van en automóviles o a pie para acariciarse o hacer el amor, y oculto mira, oye, e imagina escenas sexuales.
Suelen llegar al orgasmo mientras miran o se masturban después con la evocación de lo visto con fantasías agregadas. Se supone que su vida sexual -salvo su parafilia- será muy limitada y repimida.
El voyeur evita siempre ser descubierto, pero a veces busca el riesgo, lugares difícil acceso donde podría ser descubierto, si es visto, “pillado in fraganti” .
Cada parafílico utilizará sus “precauciones para no ser descubierto”.
Al ser detenido sufre gran decepción, busca escusas o justificaciones ridículas, y sufre gran frustración y angustia.
Otras practicas voyeuristas ilegales: utilización de microcámaras ocultas en lugares públicos, en baños, vestuarios, etc.
Utilización de dispositivos para visualizar partes anatómicas sexuales ocultas de sus victimas: cámaras para visualizar ropa interior desde la calle o escaleras, fotografiar, filmar a personas en entorno natural desnudas, o en acciones de micción, defecación.
La adicción puede ser enorme, aumentando el riesgo de ser pillado, de exponerse al riesgo.
Esto lo lleva a ser insaciable y a incrementar sus experiencias, exponiéndose a ser descubierto o denunciado, tratando de ver más y más, o repitiendo con mayor frecuencia sus incursiones de atisbamiento y espionaje.
Quien es la persona voyeur?.
Desde el psicoanálisis,
Para el psicoanálisis [19], el voyeurismo posee la misma psicopatología que el Exhibicionismo: la angustia de castración fijada, persistente por haber presenciado la
escena primaria o el coito de los padres, o bien, al contemplar los genitales de los adultos. O su representación mental, imaginaria, asociada a temor a castigo y placer.
Repetir la escena infantil de “mirar por la rendija" o escuchar a través escenas eróticas, cargadas de misterio, con temor y excitación.
Miedo a ser pillado, castigado, y excitación ante una conducta osada, arriesgada, temeraria.
¡¡ La carga erótica de lo misterioso, lo prohibido, lo oculto es enorme.¡¡
Neurosis de base: el voyeur, - como el exhibicionista – es un gran neurótico, reprimido.
De niño, joven se acostumbró a mirar escenas prohibidas desde su escondite. Presenciar escenas eróticas, desnudos, desde su “mirador”.
Esta conducta es sexualizada, gran carga erótica, con excitación sexual y masturbación. El saberse a salvo y también en peligro, aumenta la excitación.
Se presupone las severas deficiencias afectivas, emocionales, y de relación de este personaje: frecuentes fobias sociales, timidez, rubor facial, estigmas neuróticos, dificultad para “ligar”, entablar relaciones de amistad y de seducción mutua.
Represión sexual severa añadida. Su conducta sexual se asociará a pornografía y pago de servicios sexuales, tipo cámaras web o peep shows.
Psicopatía de base: Formas de perversión parafílica, psicopáticas. En este caso, el varón (gran mayoría), sufrirá de precoces conductas antisociales, victima de abusos o violencia, y presentará hipersexualidad. Será frecuente su comorbilidad con exhibicionismo y masoquismo/sadismo.
En la forma psicopática o perversa. - (ver el yo perverso), la práctica del voyeurismo es una afición más, llena de gozo, placer perverso, a modo de juego. Una conducta “profesional” de alguien bien adaptado por otra parte a las normas, y capaz del festejo y seducción en otros ámbitos.
Teoría conductual, de aprendizaje para explicar el voyeurismo: precoces experiencias sexuales asociadas a la mirada o la escucha desde un escondite, que causan en el niño tremenda excitación, y aprendizaje, seguido de refuerzos frecuentes. Excluyendo otras satisfacciones sexuales.
Fantasías del voyeur:
-Que la víctima, la/ las personas miradas tomen conciencia de uno, y actúen para él, en una especie de acuerdo, de simulacro. Si bien, nunca querrá llegar a una comunicación afectiva fuera de la perversión de mirar.
-Que el voyeur también pudiera ser mirado, visto, pillado por la mirada de otro. Fantasías del voyeur, en forma de exhibicionismo no son extrañas.
A veces, desplazan su interés solo a los juegos preliminares del coito o incluso a aspectos pregenitales de la sexualidad. Si utilizan videos pornográficos previo al coito, luego no realizan el coito, pues su sexualidad está saciada con mirar.
Esta parafilia es casi exclusivamente masculina, pero cuando se ve en mujeres, en lugar de curiosear el coito, los actos se desplazan hacia escenas sádicas o destructivas, como disfrutar mirando películas de terror, escenas de catástrofes, accidentes, guerras, operaciones quirúrgicas, escenas de hospital, etcétera.
Como toda parafilia, el voyeurismo, tiene una fuerte estructura narcisística, así que tampoco sus portadores son capaces de amar. Sus fantasías y conductas invaden de tal modo sus vidas, que les dejan poco tiempo para una vida sexual normal, perturban su vida laboral y se sienten incompletos. No obstante, como en toda parafilia, no consultan por su conducta parafílica, sino por una disfunción sexual, trastornos del humor o ansiedad, o consecuencias de su conducta, síntomas psíquicos añadidos.
En ocasiones, el voyeurista es atendido en relación a la causa penal por su conducta.
7. Aspectos judiciales, legales, penales.
El Tribunal Supremo rechaza aplicar la atenuante de voyeurismo a un profesor condenado por instalar microcámaras en los aseos de un colegio
Para los magistrados, los trastornos de estímulo sexual como el voyeurismo o la pedofilia no impiden ni limitan la capacidad de actuar del acusado conforme a su conocimiento de la ilicitud de su acción.
El delito es perseguible de oficio, de acuerdo con el artículo 209 del Código Penal, por lo que no es necesario la denuncia previa de la víctima. Autor.
Comunicación Poder Judicial. jueves, 15 de diciembre de 2016
https://www.poderjudicial.es/cgpj/es/Poder-Judicial/Noticias-Judiciales/El-Tribunal-Supremo-rechaza-aplicar-la-atenuante-de-voyeurismo-a-un-profesor-condenado-por-instalar-microcamaras-en-los-aseos-de-un-colegio
La revista The New Yorker publicó el The Voyeur's Motel ("El motel del voyerista"), libro homónimo de la editorial Grove Atlantic.
El pequeño empresario estadounidense había instalado rejillas de ventilación falsas en el techo de varias de las 21 habitaciones para poder espiar a sus huéspedes teniendo relaciones sexuales. Según explicaba en la carta, no sólo quería contarle en exclusiva la historia de sus 15 años de voyerismo, sino que además lo invitaba a conocer el ático que tenía vista a las rejillas.
8. Casos clínicos de pacientes que padeces voyeurismo:
SECCIÓN CASOS CLINICOS Asociación de Psiquiatras de América Latina
https://www.webapal.org › ME-Historias-clinicas
Desde la adolescencia, el paciente presentó síntomas típicos de voyeurismo (F65.3), una perturbación de índole sexual.
- Caso 17. El paciente tiene 24 años, es soltero y trabaja de empleado. Vive solo. Motivo de consulta: Durante casi dos años, el paciente ha sufrido de tensión y le resultaba imposible relajarse. Ocasionalmente se lo derivó a una clínica psiquiátrica como paciente externo porque estaba tenso y preocupado, no podía dormir y estaba lleno de sentimientos de inferioridad. A menudo se sentía aprehensivo, tenía palpitaciones y comenzaba a temblar sin una razón aparente. No podía concentrarse y se irritaba fácilmente. A la noche sus constantes preocupaciones lo mantenían despierto. En particular se preocupaba por su aptitud sexual. Tenía miedo de no poder desempeñarse sexualmente si se casaba. A los 14 años, estando de visita en la casa de unos amigos, había espiado en el dormitorio de la hermana mayor de su amigo cuando ella se estaba cambiando. Al ver a la joven de 19 años en ropa interior se excitó inmensamente y a menudo recordaba la experiencia. Desde entonces hacía lo imposible para espiar mujeres cuando se cambiaban o bañaban. Cada vez que lo hacía se excitaba y se masturbaba. El miedo a ser encontrado lo llevaba a hacerlo rápidamente, lo que aumentaba su excitación. A los 22 años estuvo con una prostituta por primera vez y después siguió haciéndolo bastante regularmente. Sin embargo, en los meses anteriores a la consulta no pudo lograr la erección, lo que al principio lo hizo sentir ansioso y luego lo sintió que era inferior. Estaba incómodo en compañía de mujeres y creía que no sería capaz de casarse. Comenzó a evitar a sus amigos y se mantuvo solitario en sus ratos libres, aunque continuó trabajando. Antecedentes: El paciente era el tercero de tres hijos de un taxista. Sus dos hermanos mayores fueron bastante exitosos en la escuela y en sus carreras. Él aprobó la escuela secundaria con notas normales y a los 18 años comenzó a trabajar como empleado en una empresa de su tío. Luego, se mudó a vivir solo. Antes de su e “enfermedad” el paciente era considerado sociable y extrovertido. En la escuela, y más tarde en el trabajo se llevaba bien con sus compañeros. Tenía muchos amigos pero no amigos íntimos. Era físicamente normal y no tenía ninguna enfermedad física. Tampoco había información sobre alguna enfermedad mental o trastornos de conducta en su familia directa. Datos actuales: Al ser examinado estaba tenso. No quería hablar de su comportamiento sexual pero aparte de ello era educado y cooperaba bien. Su estado de ánimo era neutral y tenía respuestas emocionales adecuadas. No se sospecharon síntomas psicóticos. A medida que la entrevista avanzaba, comenzó a hablar más y a referirse a su sentimiento de inferioridad. Parecía estar preocupado por sus experiencias de impotencia. Los exámenes físicos, incluyendo el neurológico no revelaron anormalidades.
-Una Muestra de voyeuristas en prisión A descriptive model of voyeuristic behavior
VPM Lister, TA Gannon - Sexual Abuse, 2024
Resumen. Muestra veintidós hombres con conductas voyeuristas en cinco prisiones del Reino Unido. Cinco de los participantes fueron excluidos debido a que el voyeurismo estaba demasiado interrelacionado con otros delitos, como incitar a un niño a participar en una actividad sexual (pedofilia) o secuestro. La muestra final consistió en 17 hombres con una condena por voyeurismo como delito índice.
Variables estudiadas de importancia: Conductas antisociales previas, carencias afectivas, violencia infantil y graves carencias en la crianza, y justificación psicopática de su conducta adictiva.
a) Antisociales (psicopatía ) vs. sociabilidad adecuada. Conductas Antisociales francas ( n = 12) y Ninguna ( n = 5). Comportamiento antisocial ya desde la infancia, juventud: como consumir drogas, robar o ausentarse de la escuela, ..
b) Abuso durante su infancia o adolescencia temprana. Esta categoría estaba compuesta por abuso emocional ( n = 6), abuso sexual ( n = 4), abuso físico ( n = 7), negligencia ( n = 7) o ningún abuso ( n = 2).
c) Explicaciones y justificaciones subjetivas de su conducta.
- No había ningún daño en tener una conducta voyerista, como se muestra a continuación: “Obtengo lo que necesito, ellos no tienen ni idea, no les afecta… no es como si realmente hubiera agredido sexualmente a alguien”
- Los participantes consideraron que no había riesgo alguno o que el riesgo de ser detectados era mínimo: “Creo que me sentí invencible y sentí que podía hacer lo que quisiera” , “Porque pensé que nadie lo sabría… prácticamente me convencí de que incluso si alguien lo viera, no diría nada porque pensaría que estaba bien”
- Los participantes justificaron su participación en conductas voyeuristas afirmando que se trataba de mera curiosidad : “Supongo que sentí mucha curiosidad… porque siempre tuvimos una gran conexión. Supongo que eso me llevó a hacer eso”.
- Se presupuso el consentimiento de la víctima: "Este tipo de no, no es no, significa sí, tipo no".
- Los participantes se dedicaron a culpar a las víctimas : “Quiero decir, ya sabes, si no quieres que te vea, ¡cierra las cortinas!”
- Los participantes afirmaron que no se pensó en las consecuencias : “Simplemente sucedió. No fue un plan... fue algo que surgió de repente”
-Comportamiento exhibicionista y voyeurista en una encuesta de población nacional sueca
N Långström , MC Seto - Archivos de comportamiento sexual, 2006 - Springer
Se analiza la prevalencia y las correlaciones de la excitación sexual autodeclarada al exponer los genitales a un extraño (conducta exhibicionista) y al espiar a otros teniendo sexo (conducta voyeurista) en una muestra nacional representativa. En 1996, se entrevistó a 2.450 personas de 18 a 60 años seleccionadas al azar de la población general de Suecia en una amplia encuesta sobre sexualidad y salud. Un total de 76 (3,1%) al menos un incidente de excitación sexual al exponer sus genitales a un extraño y 191 (7,7%) al menos un incidente de excitación sexual al espiar a otros teniendo sexo.
Variables asociadas:_ Se examinaron las conductas exhibicionistas y voyeuristas para determinar posibles asociaciones con 9 variables sociodemográficas, 5 de salud, 4 de toma de riesgos y 17 de sexualidad. Ambos comportamientos similares a las parafilias se asociaron positivamente con ser hombre y tener más problemas psicológicos, insatisfacción con la vida, mayor consumo de alcohol y drogas, y mayor interés y actividad sexual en general, incluyendo más parejas sexuales, mayor excitabilidad sexual, mayor frecuencia de masturbación, mayor frecuencia de consumo de pornografía y mayor probabilidad de haber tenido una pareja sexual del mismo sexo.
En consonancia con investigaciones anteriores en muestras clínicas de hombres con parafilias, los encuestados que informaron de un comportamiento exhibicionista o voyeurista tenían probabilidades sustancialmente mayores de otros comportamiento sexual atípico (comportamiento sadomasoquista o de travestismo). Hubo evidencia de asociaciones tanto generales como específicas entre las fantasías sexuales y sus correspondientes comportamientos similares a las parafilias.
¿Por que no somos voyeuristas?. Por temor a ser vistos, descubiertos. ¿y si tal posibilidad fuera de cero, o de un 1%?
Veamos artículos: -
- Voyeurism: It is good as long as we do not get caught BJ Rye, GJ Meaney - International Journal of Sexual Health, 2007 –
- Para determinar si las personas “normales” practicarían voyeurismo, se pidió a una muestra de estudiantes universitarios que informaran si observarían a una persona atractiva desnudándose o a dos personas atractivas manteniendo relaciones sexuales en situaciones hipotéticas. Se manipuló la probabilidad de ser descubiertos (es decir, 0, 10 o 25%). Ver resultados.
- Anxiety-depression psychopathology of a patient with voyeurism, major depression and premature ejaculation N Ismail, R Husain, H Sidi - Asian J. Psychiatr, 2017
Caso clínico: varón, depresión severa, seguida de abuso pornografia, dependencia de grabaciones de ropa infantil, y videos porno, hasta parafilia de grabación escenas eróticas sin consentimiento, a modo de voyeur. Detenido, repercusión legal.
9. Bibliografía utilizada voyeurismo.
- The Fear of Looking or Scopophilic — Exhibitionistic Conflicts David W. Allen
- Langstrom N. The DSM diagnostic criteria for exhibitionism, voyeurism, and frotteurism. Arch Sex Behav. 2010;39:317–24
- Voyeuristic disorder R Balon - Practical guide to paraphilia and paraphilic disorders, 2016 – Springer
- Aggression and forbiddenness in voyeurismID Yalom - Archives of General Psychiatry, 1960 “Pillados, prefieren pasar por asalto a lo privado que confesar parafilia”
- A descriptive model of voyeuristic behavior (ver) VPM Lister, TA Gannon - Sexual Abuse, 2024
- Voyeurism: Does it predict sexual aggression or violence in general? R Langevin, D Paitich, AE Russon - Erotic preference, gender …, 2014
- Non contact Paraphilic Sexual Offenses Chapterpp 79–102 Sexual OffendingRichard B. Krueger M.D. & Meg S. Kaplan Ph.D.
- Lovemaps: Clinical Concepts of Sexual/Erotic Health and Pathology, Paraphilia, and Gender Transposition in Childhood, Adolescence, and Maturity (English Edition)
- Love B. Encyclopedia of unusual sex practices. NJ. Barricade Books. 1992.
- Francoeur RT. The complete Dictionary of sexology. NY: Continuum 1995
- Mann, RE, Ainsworth, F., Al-Attar, Z. y Davies, M. (2008). Voyeurismo: evaluación y tratamiento. En DR Laws y WT O'Donohue (Eds.), Desviación sexual: teoría, evaluación y tratamiento (2.ª ed., págs. 320-335). The Guilford Press.
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Texto en constante revisión.
Estudio de la psicopatología – fenomenología de las perversiones sexuales, parafilias.
Texto para estudio y docencia de MIR, PIR , EIR SALUD MENTAL,
Dr. J. Luis Dia Sahun, Chusé.
Psiquiatra. Hosp. Univ Miguel Servet Zaragoza
Prof Univ Zaragoza Tutor MIR PSIQUIATRIA.
jldiasahun@gmail.com