Un pastor cuidaba de sus viejas ovejas mientras pastaban por las sierras. De pronto, vio llegar a cinco ovejas jóvenes, perdidas y hambrientas. El pastor, al verlas en este estado, las invitó a quedarse con él.
En los día siguientes, el pastor se esforzó mucho por complacer a las nuevas ovejas jóvenes. Las llevaba a comer de los pastos más verdes y beber del arroyo con el agua más fresca. Así, fue descuidando de a poco a sus ovejas de siempre.
Una noche, una fuerte tormenta asustó al pastor. Preocupado por las nuevas ovejas, las buscó del corral y las llevó a resguardarse en su hogar para que no sufrieran frío ni se mojaran.
Pero al amanecer, el pastor se sorprendió al ver que las ovejas jóvenes se estaban yendo. Enojado el pastor les preguntó por qué abandonaban al rebaño si él las había tratado tan bien, les había dado los mejores pastos, el agua más fresca y un refugio durante la tormenta.
Una de las ovejas jóvenes le contestó:
-Justamente por eso nos vamos. A nosotras, por ser más jóvenes, nos diste la mejor comida y comodidades, mientras descuidaste a las pobres ovejas que te acompañan desde hace años. Eso mismo nos va a pasar a nosotras cuando pase el tiempo y encuentres nuevas ovejas.
del libro Fábulas filosóficas para niñes. Textos de Federico Langer e ilustraciones de Horacio French.
Editado por la Unión Obrera Ladrillera de la República Argentina (UOLRA), 2023.