23 de marzo de 2024
La Organización de las Naciones Unidas (ONU) define las violencias contra la mujer como "todo acto de violencia de género que resulte, o pueda tener como resultado un daño físico, sexual o psicológico para la mujer, inclusive las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la privada”.
Las violencias están sujetas a cualquier forma de abuso físico, psicológico, sexual o económico, y pueden manifestarse en diversos contextos y relaciones, como en el ámbito laboral o el educativo, pero también pueden venir de amigos, parejas y familia.
Estas formas de violencias, que afectan principalmente a las mujeres, también impactan a las personas con algún tipo de discapacidad. El maltrato físico, la discriminación, el abuso sexual y la explotación económica son algunas de las formas de violencia que se suelen presentar.
Es importante comprender las características de los diversos tipos de violencia a los que pueden ser víctimas las mujeres, ya que esto permite reconocer si se está experimentando alguna de ellas. Entre las formas más comunes de violencia de género hacia las mujeres se encuentran:
Física: se refiere al uso de la fuerza física con la intención de causar daño o lesiones que atentan contra el cuerpo de una mujer. Esto puede incluir golpes, patadas, lanzamiento de objetos, sacudidas, estrangulamiento o empujones, entre otras conductas.
Emocional/psicológica: consiste en comportamientos de acción u omisión que tienen como objetivo controlar, manipular o degradar emocionalmente a una mujer. Incluye insultos, humillaciones, amenazas, intimidación, control excesivo, aislamiento y cualquier otro acto que cause daño emocional o psicológico. Este tipo de violencia es de las más comunes y naturalizadas en la sociedad.
Sexual: en ella se encierran todas las relaciones o actos sexuales, físicos o verbales, que se llevan a cabo sin el consentimiento de la otra persona. Esto incluye la violación, el acoso sexual, el abuso sexual, la coerción sexual y cualquier otra forma de conducta sexual no deseada ni aceptada.
Económica: se produce al controlar o limitar el acceso de una mujer a los recursos financieros, volviéndola dependiente y vulnerable a la manipulación. se utiliza como un factor de dominio o establecer una relación de poder, e incluye acciones como el control de los ingresos, la negación de acceso a recursos financieros, la limitación de oportunidades de empleo y cualquier otro acto que restrinja la autonomía económica de la mujer.
Otras violencias: hacen referencia a la reproducción de estereotipos de género y roles sociales que perpetúan la desigualdad y la discriminación hacia las mujeres. Esto puede incluir la objetificación en medios de comunicación, la cosificación sexual, representaciones de roles de género estereotipados y cualquier acto que contribuya a la subordinación de las mujeres en la sociedad.
Es fundamental el valor de expresar libremente emociones, sentimientos y experiencias en entornos seguros y de confianza. Destacar la importancia de abordar el tema de las violencias permite tratarlas de manera oportuna y adecuada. Además, es crucial resaltar en cada mujer aquello que las identifica y enorgullece: su cuerpo, sus talentos, sus logros, lo que hacen, lo que piensan, lo que sienten, lo que son, inclusive sintiéndose orgullosas de su discapacidad, independientemente de las dificultades del entorno social y cultural.
En el desarrollo del taller dirigido a mujeres con discapacidad de “Releernos”, la experta invitada en esta oportunidad fue Fabiola Prado, Licenciada en Psicología y Pedagogía, quien por medio de una serie de dinámicas abordó el tema de los abusos contra las mujeres.
Uno de estos ejercicios involucró el uso de plastilina como una herramienta para invitar a las participantes a representar o materializar, a través de una escultura, alguna de las violencias por las que atraviesan las mujeres; A la vez que le asignaban un nombre y una característica o cualidad a dicha escultura. El resultado de esta actividad llevó a reconocer y a vincular situaciones que afirman aspectos estadísticos negativos como:
La violencia contra la mujer, especialmente cuando es ejercida por su pareja, así como la violencia sexual, constituye graves violaciones de los derechos humanos de las mujeres, impactando negativamente en su salud física, mental, sexual y reproductiva.
Alrededor de una de cada tres mujeres en las Américas ha sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja o violencia sexual por terceros en algún momento de su vida.
Un 38% de los feminicidios que se producen en el mundo son cometidos por su pareja masculina.
Es una herramienta que ayuda a identificar diferentes niveles de violencia en relaciones interpersonales, especialmente de pareja. Consiste en una escala que enumera diferentes comportamientos, desde los más sutiles hasta los más graves, como violencia verbal, emocional, física y sexual. Se utiliza con fines educativos y de concientización para reconocer signos de violencia y tomar medidas de protección.
El Violentómetro se divide en tres fases diferenciadas por un color:
El amarillo: es preventivo. Incluye la violencia psicológica y emocional. Señala cuando la violencia seguramente crecerá. Las acciones son tan comunes como bromear, mentir, celar, aplicar la Ley del hielo”, descalificar o ridiculizar.
El naranja: indica que es momento de reaccionar. La alerta es cuando se reciben golpes “por juego”, pellizcos, empujones, jaloneos o cuando es tocada sin su consentimiento.
El rojo: indica comportamientos claramente violentos y peligrosos. Es cuando ya se experimentan amenazas de muerte, abuso sexual, violaciones o mutilaciones. En un caso extremo, podrían ser asesinadas por su pareja sentimental.
Las violencias de género hacia las mujeres es una violación de los derechos humanos fundamentales y tiene consecuencias devastadoras para las mujeres, sus familias y sus comunidades. Es importante abordar este problema desde una perspectiva integral, promoviendo la igualdad de género, la educación sobre los derechos humanos y la implementación de políticas y leyes que protejan a las mujeres contra todas las formas de violencia.
A continuación, se referencian algunos recursos que pueden ayudar a prevenir y tratar el tema de las violencias contra las mujeres. Estos recursos pueden ser útiles para obtener orientación, apoyo psicológico y realizar denuncias, entre otros tipos de asistencia:
Ellas libres de violencias: es una aplicación que les permite a las mujeres conocer en qué casos o situaciones específicas están siendo víctimas de las distintas formas de violencia y les indica a dónde deben acudir. Esta aplicación se puede descargar en Google Play o en App Store.
Línea Púrpura Bogotá 018000112137 “Mujeres que escuchan Mujeres”, dirigida a mujeres mayores de 18 años que identifiquen estar viviendo una situación de violencias.
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