Testimonios

Esta sección se ha iniciado publicando los relatos participantes al concurso de relatos cortos "Lactalmería y yo" convocado para celebrar el 5ºaniversario de Lactalmería (2014) y en ella tienen cabida también los relatos de otras madres que así lo deseen.

Si tienes una historia sobre lactancia y crianza que quieras dar a conocer, envíanosla  info@lactalmeria.es y la publicaremos gustosamente

MI ASIGNATURA PENDIENTE

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:42 por Lactalmería apoyo de madre a madre   [ actualizado el 25 may. 2014 1:54 ]

Para hablar de mi experiencia con la lactancia he de empezar por cuando estaba embarazada, la ilusión que tenía y la de información que leía sobre parto natural, dar el pecho, etc. Sin embargo, mi niña se empeñaba en estar de nalgas, prácticamente todo el embarazo, y, al final, cesárea programada. Eso de que nazca y que se la lleven... yo no hacía nada más que intentar mover las piernas en la sala de recuperación para que me llevaran a la habitación con mi bebé.

Cuando por fin llego, entre tubos y agujas, le digo a mi marido que me dé a mi niña, que tengo que ponerla al pecho (como os podéis imaginar, allí no había nadie que me ayudara o me guiara). En fin, lo intento una y otra vez y no enganchaba bien. Así que se lo comentamos a la matrona y me dice que si la postura, que si tal, que tengo calostro, que pruebe con un biberón a echar unas gotitas por el lado para que vea que ahí hay 

alimento. En fin, resumiendo la etapa de mi estancia en el hospital hasta que me dieron el alta, muchas matronas pasaron por allí pero ninguna daba con la tecla para que mi bebé enganchara y eso de las gotitas, pues como no son tontos, aprendió que la comida venía por el lado y giraba la cabeza. Y cuando conseguía alguna vez que enganchara, me dejaba el pezón con grietas y aplastado. Yo pensaba que eso era la postura de la boca y me decía que, bueno, luego corregíamos eso, primero debía comer.
Hasta tal punto se aburrieron ya de mí las matronas que hasta una me dijo que no sabía cómo lo seguía intentando (menuda ayuda); aunque una, al verla llorar, le pareció ver el frenillo sublingual muy corto... Una pista, ¿quizás?

Como estuve dando gimnasia para embarazadas con una matrona, le pregunté y me dijo que me pusiera en contacto con Lactalmería. Por otro lado, a través de una amiga, contacté también con María Cano, miembro de esta asociación a la que le estoy muy agradecida por el tiempo que me dedicó en mi casa y por enseñarme el uso de las pezoneras, porque a raíz de usarla, mi bebé mamó. Además, me puso en contacto con una pediatra de mi centro de salud que cortaba el frenillo. Pero aquí no se acabaron los problemas, porque cuando fuimos a la pediatra, y aunque le cortó el frenillo, mi bebé había perdido mucho peso, algo más del 10%, y había que completarle con biberón.

En mi afán de que no rechazara el pecho, compré el biberón Calma de Medela y, curiosamente, le daba primero el pecho, luego le ofrecía el biberón y no quería, por lo que entendí que no tenía más hambre. Pero el lunes, cuando volvimos a pesarla, casi no había hecho peso; por lo que la pediatra me dijo que probara primero con otro biberón y que se lo diera antes del pecho. No había terminado la frase cuando las lágrimas brotaron de mis ojos... ¿qué estaba haciendo mal? Pero mi bebé seguía buscando el pecho después de su biberón, cuando tenía sueño, cuando lloraba, entre horas... con pezonera, pero algo era algo.

Y apareció otro obstáculo. Al ser parto de nalgas, al examinarle las caderas, tuvieron sospechas de una displasia de cadera, así que, al mes, cuando fuimos a rehabilitación, resultó que había que ponerle arnés. Allí estábamos, mi bebé y yo, viendo la forma de 
encajarnos para tomar el pecho. Y seguíamos con biberón, con pezoneras y sin hacer mucho peso.

A veces probaba sin pezonera, pero no quería y otras intentaba darle el pecho y alargarle las tomas de biberón, pero el miedo a que no cogiera peso ya era mayor; puesto que hicimos una prueba que duró 3 días dándole sólo pecho y perdió 100 gramos.

Así llegamos a los 4 meses, en la que los biberones eran cada 6 horas de unos 90 ml, y en medio todo el pecho que quisiera, lo que suponía horas y horas enganchada. A esa edad, le cambiaron el arnés a otro modelo y, la primera noche, se despertó cada hora por la postura al dormir con él y cada hora estuvo mamando. Pero, a la noche siguiente, se despertó igualmente cada hora, pero no mamaba.

A partir de ahí y hasta los 6 meses, mi bebé empezó su huelga de lactancia, cada vez quería menos mamar, lo que también supuso un problema a la hora de dormir, porque no conocía otra manera de dormirse que enganchada a mi pecho. Y yo empecé mi luchar personal con el sacaleches, porque era imposible sacar más de 60 ml de uno y 20 ó 30 del otro... En fin, por las noches, cuando estaba medio dormida, conseguía que enganchara algo y durante el día venga sacaleches para darle, al menos, un biberón.

Y, un buen día, alguien me hizo caer en la cuenta de que no podía seguir así, primero porque ya era imposible llegar a una producción de leche suficiente a las demandas de mí bebé y, segundo, porque en unas semanas empezaba a trabajar. Y ésa fue la decisión más triste, ver que el frenillo, el arnés, la pérdida de peso habían ganado y yo seguía sin saber si podía haber hecho algo más.

Algunas personas me intentan animar, diciéndome que he conseguido darle algo, que otras madres ni lo habrían intentado en mis circunstancias; pero luego leo en foros de grupos de lactancia materna casos similares y dicen que al final consiguieron quitar las pezoneras, los biberones...

Mi bebé sigue durmiéndose en mis brazos, pegada a mí, pero ha sustituido mi pecho por un chupete (aún recuerdo la primera vez que se lo dimos, no paraba de llorar, no tenía consuelo y no quería el pecho, así que probamos y se calló, pero a la vez tenía una expresión rara en la cara por tener ese trozo de plástico en la boca).

Sólo me queda agradecer a Lactalmería por su apoyo, por sus consejos, a Carmen por ver la foto de la lengua de mi niña por sms, a María Cano por venir a mi casa esa tarde, por escucharme y dejar que me desahogara, a mi marido por su apoyo (porque 
me siguió animando a que lo intentara), a la pediatra (por hacer también de madre, comprenderme, escucharme y animarme y decir que me valore por todo lo que he conseguido) y a una gran amiga y vecina que estuvo conmigo todos esos primeros días y vivió mi tristeza en primera persona.

Pero tengo una asignatura pendiente....

C.

A pesar de todo he disfrutado

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:41 por Lactalmería apoyo de madre a madre   [ actualizado el 25 may. 2014 1:55 ]

Ultimamente llego un poco tarde a casi todo! Jeje será por los dos peques, por el trabajo fuera y dentro de casa...??? Imagino qué como todas vosotras, pero precisamente por eso, y dejando a un lado lo del concurso, sólo os quería escribir para daros las gracias por vuestro apoyo y ayuda, que a pesar de tener vuestras "faenas" diarias nos dediquéis vuestro tiempo cuando os pedimos ayuda!

En mi caso va a hacer casi un año que me ayudasteis, la primera fue Carmen, quien respondía a los primeros correos, luego María, que no tuvo problemas en abrirme la puerta de su casa, y tampoco en visitar la mía! Perdimos el contacto y no pude ni dar las gracias! Así que aunque un poco tarde... A vosotras dos porque fuisteis con quien hable directamente, pero se que estáis otras muchas que lo hacéis posible... Y tb a Jorge del hospital de Huercal Overa, que imagino que estaréis en contacto con el!

Gracias a todas, que hacéis que la lactancia pueda seguir hacia adelante cuando surgen problemas. Con mi primer hijo tuve problemas, más por la inexperiencia y falta de apoyo que otra cosa, aún así estuvo hasta los 20 meses! Con mi segunda el tema fue diferente, frenillo, grietas, infecciones... Y cuando todo eso acabo ella decidió que no quería más teta! Eso fue a los 9 meses, mucho antes de lo que me hubiera gustado... Así qué cuando veo a mamás dando el pecho me da una envidia.... Me ha quedado esa espinita, pero a pesar de todo he disfrutado dándole teta a mis hijos y me siento orgullosa de ello! Y gracias en gran medida a vosotras!

LACTALMERIA Y NOSOTROS

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:38 por Lactalmería apoyo de madre a madre   [ actualizado el 25 may. 2014 1:57 ]


Nunca pensé que Lactalmeria pudiera enseñarme tanto y conocer a gente tan extraordinaria que hoy son grandes amigas.
Nuestra historia comienza así:
Por mi profesión siempre me llamo la atención la lactancia materna, así que leí, me documente e incluso hice el curso de nuestro lactalmero Jorge. Cuando quede embarazada pensé que esto de dar la teta estaba chupado!..¡Pobre ilusa! cuánto tenía que aprender…
Todo trascurrió bien, Antonio parecía un niño grande y sano y se engancho al pecho, pero a las 14 horas de vida nos separaron, Antonio nació con una sepsis por estreptococo B que necesito ingreso en neonatos y antibioterapia, asi que el vinculo madre-hijo que tanto ansiaba se fue al traste y de rebote la lactancia se deterioro.

No quería perderme ninguna toma-visita en neonatos y así lo hice con las siete tomas del hospital…vivíamos prácticamente en el hospital y yo ya estaba dada de alta en 24 h…un panorama para una madre primeriza. Una noche hasta una enfermera me mando a casa a descansar,estaba recién parida, que me sacara leche y ellas se lo darían en bibe; así que le hice caso, aun así ponía el despertador en casa para sacarme leche para mi niño.Al tercer día empezaron las dichosas grietas y desde que ingreso le costaba mucho agarrarse al pecho ,yo siempre insistí y las enfermeras insistían en primero bibe y luego pecho….y yo oídos sordos jeje.Supongo que cuando yo no estaba y mi niño lloraba se tomo unos cuantos biberones, de ahí que le costara mas agarrarse al pecho y mis grietas iban en aumento.

Dar el pecho era muy doloroso, pero mi niño salio, lo superamos y volvimos a casa muy contentos después de 10 días eternos ingresados.
Las grietas siguieron en los dos pechos, pensé que seria cuestión de tiempo que cicatrizarían (eso decían a mi alrededor, que se quitarían, eso era normal…etc.) pero así pasamos casi dos meses en el que había tomas muy complicadas y dolorosas, ya no podía mas, temía la hora que le tocase comer hasta que un día puse en el buscador de Internet “lactancia Almería” y….tachan! apareció Lactalmeria y rápidamente e-mail y llamada de teléfono.

Recuerdo con mucha alegría la visita de Encarna a casa….como llore ese día y cuanta información me disteis, no sabia que la lactancia fuera un mundo por explorar.
Seguí a rajatabla todos los consejos y en una semana mis grietas estaban curadas…no me lo podía creer! 2 meses de lactancia amarga y en una semana todo arreglado con un simple cambio de posición; como no lo hice antes? Y nadie me lo dijo?

Así comencé una lactancia feliz hasta los 20 meses en el que mi cuerpo quiso darle preferencia a mi incipiente barriga y parece que mi niño noto algunos cambios en mama y aquello no fluía de la misma manera y casi sin darnos cuenta se desteto.
A los dos años y poco del nacimiento de Antonio nació mi princesa.Con mucho miedo de que volviera a suceder el antecedente de Antonio y nos volvieran a separar, pero todo fue muy bien y todo lo que no pude disfrutar en los primeros días de vida de Antonio lo hice con ella con creces...ya éramos una familia!

La lactancia de Blanca fue y sigue siendo estupenda, con 2 años y media todavía necesita ese chupito de amor y energía a pesar de todos los comentarios que tienes que oír por amamantar a un niño grandecito...pero a mi plis!!
Así que yo le debía mucho a Lactalmeria y lo primero que hice fue hacerme socia y poco a poco me fui adentrando mas en este mundillo e incluso puedo ayudar a otras mamas en situaciones complicadas.De vez en cuando colaboro con el grupo de apoyo de Almería con mi gran amiga Maria de la que he aprendido mucho en todos los sentidos y veo a alguna que otra mama en mis ratos libres y no tan libres...jeje

Así que solo puedo agradecer a Lactalmeria esta oportunidad y mi apoyo y energía para todas las mamas que luchamos contra viento y marea para cambiar el concepto de lactancia-maternidad y hacerla mas visible y normalizada. Un saludo

Blanca

Gracias a los que creyeron en mí

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:37 por Lactalmería apoyo de madre a madre

La.verdad no se por dónde empezar,pero os cuento Mi historia...... Cuando nació mi hija hace 6 años sólo le di pecho dos meses, no lo recuerdo bonito sino todo lo contrario pezoneras... Lloros.. Rechazo del pecho... Perdió peso y claro valorando eso el pediatra decide empezar con fórmulas las cuales no sólo no hacen que no mejore sino que empeoró de tal manera que nunca subió de peso y 5 años y 4 meses después nace mi pequeño y se vuele s repetir ya historia, eso si ya vengo.de vuelta y no pienso pasar por lo mismo... 

Cuando nace mi hijo tengo claro que quiero darle pecho pero yo decía si surgen problemas pues ya veremos que pasa.... Nada más nacer hicimos contacto piel con piel se tiró casi 40 minutos para coger el pecho( cada.vez qué lo recuerdo tumbado en la cama conmigo..los dos sudando como si una ducha nos hubiese bañando) pero al final Zas!! Cogió su pecho.... Todo parecía genial subía de peso comía dormía.... Hasta que empezó como su hermana,,, rechazo de tomas s los 3 minutos de estar mamando, lloros, cacas con moco.. Explosivas.. Gases.. Y todo esto siempre por el.día las noches eran más o menos buenas..y cclaro con todo esto llegó.su primera perdida de peso. _150 gramos en una semana... Que horror!!!!se repite la historia no podía ser.. Empiezo s indagar por Internet y doy con una pagina que se llama ALBA LACTANCIA!! ME dan consejos,ánimos,apoyo.etc.. 

A todo esto soy autónoma y empecé s.trabajar cuando sólo tenía 15 días Mi bebé a media jornada... Más una niña con 5 años,y un bebé con no se qué problema,,para mi un calvario.. A través de esta página llegué a lactalmeria!!! Y después si con Carmen..magnífica mujer que sin conocerme de nada me abre las puertas de su casa sin pedir nada a cambio. Ve al bebé e intenta valorar una toma pero el.bebé no quiere comer intento ponerlo al.pecho y llora.. Y llora. Lo mira y me dice que tiene frenillo y da pautasy posturas a seguir y también me.dice que puede que tenga reflujo y eso también está asociado s algunas alergias/intolerancia alimentarias la más común la.proteína de leche de vaca.

Todo se lo cometo a la pediatra que decía era cólico del lactante hasta que empezamos s tratarlo.del refllujo y ALGO MEJORA!! Y claro yo empiezo a quitarme los lácteos.. Pero no termina de mejorar otras pérdida de peso..210 nos pone en alerta el.sigue nervioso y llorón en el pecho y yo cada día más desesperada el moco no se va de la caca y encima aparece sangre.. Pufff me quiero morir..¡¡ que le pasa a mi bebé... Nadie da con lo que es!! El llora.. No come.. Pierde peso,, la caca es horrible,, u la única solución que me dan es que pase a darle biberón lo cual me.niego y empiezo a.sacarme leche cada 4 horas y a darle el.pecho dormido que era la única manera de que tome cada dos horas para suplementar y que suba de peso, pero a la semana no puedo más estoy agotada de noche y de día y el niño no quiere el bibi( siempre de mi leche) el sigue llorando..

 Y todo está igual.y la.pediatra me dice que el niño presenta un cuadro.de intolerancia y reflujo... Whooo!! Que novedad!!!! Que le tengo.que dar hidrolizado y me vuelvo a negar,,."" imaginar la tensión familiar"" todos diciendo lo mismo el pecho no le cae bien, prueba con la hidrolizada,, el nniño.no hace peso,, llora en la teta y más lloraba.yo... Porque yo no puedo dar teta?!! Mis dos.hijos igual que calvario que tortura,, pero yo decidí no tirar la toalla y pese a que todos estaban del otro lado( siempre por creer ser lo mejor para el bebé) yo.estaba de otro lado

. Yo.estaba del lado de ALBA LACTANCIA Y DE LACTALMERIA!! SEGUÍ sus consejos le.exigi pruebas a la.pediatra de alergia ( todas.negativas en. Sangre) le.pedí pase para el alergólogo se.negó y me.fui por mi cuenta a al de pago.. Y zas!! Salió alergia a la leche y el huevo.así empiezo a.quitar también el.huevo de Mi dieta y llevó al.niño a un digestivo para el reflujo el cual le refuerza el tratamiento con más medicación y también me.dice que alterne con hidrolizado,, con lo que me vuelvo s negar. A todo esto.el niño no está mejor sólo tiene algunos días buenos y yo decido hacer una dura dieta super estricta y todo lo llevo apuntando en una agenda su medicación y mis alimentos. Me tiró 42 días para limpiar Mi cuerpo comiendo sólo pollo,pavo,patata,pera,lechuga,y tortitas de maíz.. Pierdo muchísimo peso y eso todavía crea más tensión en mi familia con lo que me.dicen que estoy llevando la lactancia a un término muy exagerado y eso no es bueno ni para mi ni para el.bebé,.,, el niño.sigue regular con bajadas.de.peso y a veces con subidas,, y todavía tenía un tema pendiente EL FRENILLO!!! Le comento s Mi marido de cortar u operar y se niega rotundamente como se negó cuando tenia un mes y medio y Carmen aquel día me.abrió las puertas de su casa,,,!!! 

Un día de lluvia todavía lo recuerdo... Y ya le digo que voy sola a Murcia a una clínica Ibcl con la doctora Rocío.. El tan cabezona que sabe que soy cedió y me llevó de lo contrario ne hubiera ido sola...
Rocío se sorprendió de.cómo hhabíamos mantenido una lactancia hasta los casi 6 meses exclusiva con tantos problemas y ya le.explique que con Mi hija mayor abandoné por no tener conocimientos y con el niño no quería abandonar.. Y le.cortó el frenillo no hacía falta operar de momento aunque tiene también un poco frenillo submucoso el niño suelta la lengua de maravilla con el corte y el enganche después de un mes de cortar en muchísimo mejory ya tampoco coge aire ni chaquea en la.teta...

Cuando.empezamos con la Ac!! Como está en un.perecentik 3 de un 70 de peso que tenía y es mi.madre quien le da la Ac.optamos por los pures y papillas y salta la alerta otra vez lloros y cacas feas.... Así quitamos cereales y volvemos al didigestivo y me aconseja para la.subida de peso darle una papilla de hidrolizado al.día mientras yo estoy en el.trabajo y ahí deci porq con mi leche.no espesan los.cereales para nuestra sorpresa al niño le hace reacción la leche con sangre en heces y ahí lo pasan a aminoácido porq ya es lo.único que le pueden mandar para que coma cuando yo no estoy.. Nunca la ha querido apenas la toma. Parece que tiene colitis alérgica y reflujo sigue ahí y con medicación.. Tiene una dieta muy básica dolo toma pecho.. Pollo..patata.. Zanahoria manzana y pera.. La papilla de aminoácido con patata algunas mañanas otras me.espera que yo llegue. Del trabajo y se toma su teta.. No está gordo,, pero esta felíz,, yo.sigo sin tomar leche,,huevo,,soja,,y a veces saco el trigo,, y ahora estamos.en un punto dónde todos me.dicen que menos mal que nunca le quité la teta porque sino el.niño estaría mmuchísimo pero,, a él le.encanta su TETA!! Duerme con su teta....juega con tu TETA y está alimentado gracias a su TETA!! Todavía tenemos días malos.. Y cacas raras y reflujo pero vamos superando una día más ya llevamos 9 meses y vamos a por 9 más y los que tengan que venir.... 

Gracias a todas las que me han apoyado cuando nadie lo hacía y gracias a las que me.hicieron sentir una madre que SI PUEDE!!! gracias a Carmen.. Milagros.. Miriam.. Y todas con las que siempre.he hablado..... Al foro de ALBAlactancia!! A los.grupos de apoyo de.Facebook y a todos los que creyeron en Mi.

Esta no es una historia con final ideal

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:32 por Lactalmería apoyo de madre a madre   [ actualizado el 25 may. 2014 1:59 ]

Esta no es una historia de esas que tanto nos gustan con final feliz, de esas que vemos en el cine y que luego ansiamos en la vida real. Esta, es sólo eso… una historia real

Hace justo un año por estas fechas me encontraba hecha un mar de dudas, dolores y hormonas, mi bebe tenía casi un mes, por supuesto yo quería darle el pecho, él lloraba antes y después de las tomas, y yo durante ellas, debido a las grietas, mala succión, etc, etc. 
Es curioso, lo fácil que parece que es ser mamá, y como no sabes lo que es, hasta que lo eres, yo no era una de esas madres que durante su embarazo tenía miedo por el después, yo lo veía todo ¡¡¡facilísimo!!!: “Una personita a la que vas a querer un montón” “con lo que me gustan los bebés” “¡¡¡y yo que trabajo con niños!!!” 

¡¡Que inocente era!! De repente tenía una personita nueva que no entendía, que no sabía que necesitaba, que quería, que le pasaba, ni por que lloraba y su llanto te estremecía el alma. Así que ahí me encontraba yo, echa un mar de dudas, yo, que creía que había nacido para ser mamá, que estaba totalmente preparada, y… ¡no sabía que hacer! y encima, parecía que aquella personita venía ¡¡SIN MANUAL DE INSTRUCCIONES!! Igual sobre la lactancia, ves algunas cositas en las clases preparto, lees algunos libros y folletos, pero… realmente… no sabes nada.

Ahora con el tiempo sabes que si quieres tanto a una persona que las palabras se quedan cortas para expresar un amor tan grande, seguro que lo vas a hacer bien. Pero eso díselo tú a una mama primeriza…

Pero volvamos hacía atrás, volvamos al punto en el que él lloraba y yo también. Pues eso… los dos sin saber que pasaba en nuestro nuevo mundo y probando haber que ocurría… lo bueno, es que siempre he sido muy cabezona e intento solucionar obstáculos. Así que visite páginas, hable con enfermeras, leí y releí artículos, y aunque siempre he sido un poco tímida para según que cosas…, mande un e-mail SOS a lactalmeria, que podía perder por contarle mi caso… Y así encontré a nuestro “ángel de la guarda”: a los pocos días de enviar mi email, me contestó Carmen, una chica que resolvió tooooodas mis dudas y que hasta me dio su teléfono, por si al encontrarnos en fechas navideñas no podía contestarme todo lo rápido que quisiera… y así fuimos… yo mandando email cargados de dudas… y ella respondiendo emails cargados de energía. Recuerdo enviar el correo cargado de ansiedades y dudas y esperar impaciente su respuesta, pero sabéis lo mejor… que esa respuesta no se hacía esperar… Aquella desconocida nos había hecho un hueco en su vida, nos había metido en medio de todas sus obligaciones diarias y se ocupaba y nos cuidaba también a nosotros. Aquella desconocida se había convertido en un apoyo incondicional, que respondía con la mayor brevedad posible nuestras ansiedades y las devolvía llenas de respuestas, de cariño, y de palabras de ánimo. Aquella desconocida se había convertido en nuestro ángel de la guarda.¡Gracias Carmen!

Carmen nos animo y acudimos al grupo de apoyo y vimos que nos estábamos solos, que habías más mamas como yo, y que la lactancia no son solo esas imágenes tan preciosas que vemos, si no que hay muchas historias detrás. Quizás deberían escribirlo como en los medicamentos: precaución para llegar hasta esta imagen puede usted pasar por ciertas dificultades que nadie les ha descrito. Conocimos a María (también una persona encantadora) y nos presentaron las benditas pezoneras!!! Con las que nuestra lactancia dio un cambio radical, no cesaron las complicaciones, pero si disminuyo el dolor. 

Bueno, y es que como comentaba al principio, esta no es una historia con final ideal, por ciertas dificultades que encontramos en nuestro camino, nuestra lactancia sobrevivió hasta casi los cuatro meses de mi pequeño. Pero, si Lactalmeria y las personas que las compone, y que dedican su tiempo y esfuerzo en ayudar altruistamente a otras mamas, no se hubieran cruzado en nuestro camino, quizás esto hubiera terminado antes del primer mes. Como ya le dije una vez a Carmen: “tú nos regalaste unos cuantos meses más”. ¡Gracias!
Así que lejos de concursos yo únicamente quería aportar mi granito de arena para agradecer la importante labor que hacéis. E intentando poner un poquito de humor, animar a madres primerizas a preguntar, buscar apoyos, y escuchar… y las supermamas que componen Lactalmeria os ayudaran en lo demás.

Mirando hacia atrás, sonríes al ver todo lo que has pasado, has sentido, y has vivido, que esos miedos e inseguridades que ahora ves reflejado en otras mamas primerizas y que en esos instantes no sabes si pasaran… quedaron difuminados. Ahora acunas a tu bebé (que ya no es tan bebé) y sabes que no puedes querer más a nadie que lo que tienes entre tus brazos y que tu vida cobra sentido por cada sonrisa, caricia e incluso llanto o rabieta que sale de él. Desde que lo pusieron entre tu pecho al nacer cobro sentido cada letra de la palabra MAMÁ

La clase de mamá que siempre he querido ser

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:30 por Lactalmería apoyo de madre a madre

Cuando alguien me pregunta qué es Lactalmería para mí, me cuesta mucho dar una respuesta concreta, ese grupo de mujeres fuertes y generosas que forman parte de ello han sido sostén, guía, apoyo, ayuda, etc. en multitud de momentos a lo largo de mi maternidad.

Durante mi embarazo, y por una vuelta del destino, llegó a mis manos el libro "Un regalo para toda la vida", cambiando por completo mi forma de entender la lactancia materna y la crianza. A partir de ahí comencé a buscar en mi entorno donde poder resolver las mil dudas que tenía, donde compartir una forma de vivir y de hacer, donde la teta se entendiese como algo más que alimento, donde abrazar, besar y acunar mucho no fuese sinónimo de malcriar...y así fue como di con Lactalmería.
Como madre primeriza y "acojonada..", (todo hay que decirlo) fui a alguna reunión en la recta final de mi embarazo. Allí encontré mujeres que me dejaron hablar y expresar todas mis inquietudes sin juzgarme, yo había leído tanto y sabía tan poco de nada (ahora me doy cuenta). Ellas me dieron la calma y seguridad que yo necesitaba en ese momento.
¡¡¡Y por fin ocurrió!!, después de tres días de parto y una cesárea de emergencia, el día 1 de Enero, Julia llegó a nuestras vidas. Nuestro primer milagro del día, fue mágico ver su carita después de la larga espera, con sus ojitos abiertos al mundo para no perderse ningún detalle, sentí un torbellino de emociones al conocerla por fin.
Después me sobrevino la angustia cuando me llevaron a reanimación y nos separaron sin apenas darnos tiempo de re-conocernos, de olernos, de compartir nuestro calor...Lo único que me consolaba, entonces, era saber que mi bichito iba al encuentro de su papi-canguro para hacer con él piel con piel.
En ese momento ocurrió el segundo milagro del día, la enfermera que recibió al recién estrenado papa y al [mi] pequeño bichito, resulto ser miembro de Lactalmeria, además de una excelente profesional. Ella se convirtió en nuestra hada buena, animó al papi con el piel con piel disipando las dudas de los que no entendían aquello, ella fue quien me recibió cuando por fin me llevaron a la habitación, ella coloco por primera vez al bichito en mi pecho, guiando su boquita y mi abrazo aun inexperto, ella nos dio animo e hizo de sostén y guía en nuestros primeros pasos en la lactancia...y el resto, como suele decirse, es historia.
Desde entonces ha habido más, mucho más; problemas de frenillo, pezoneras, grietas, mastitis de repetición, accesos en el pecho...Sin embargo todo eso no es lo importante, lo importante es que en todo momento este grupo de mujeres que forman Lactalmería, han estado ahí animándome, ofreciendo su tiempo desinteresadamente cada vez que las he necesitado, han resuelto mis dudas y me han ayudado con todos los problemas que he ido teniendo. 
Gracias a ellas he podido superar todas las dificultades y dar a mi hija una lactancia materna exclusiva hasta los seis meses, ahora el bichito tiene doce meses y seguimos con la teta, tan felices.
Por eso cuando me preguntan qué es Lactalmería para mi, me cuesta dar mucho dar una respuesta concreta y solo puedo decir que me han ayudado a convertirme en la clase de mamá que siempre he querido ser. Gracias a todas las que formáis parte de ello

Un cúmulo de circunstancias

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:26 por Lactalmería apoyo de madre a madre   [ actualizado el 25 may. 2014 2:01 ]

Mi nombre es Cecilia y fui madre hace ya cinco años. Escribo ya no por ganar el concurso de relatos, si no, para dejar constancia de lo increíbles y maravillosas madres que conforman este grupo de apoyo.

Que cómo conocí Lactalmería?
Cuando decidí que ya era el momento de hacer mi sueño realidad, de ser madre, me puse a buscar información sobre hospitales, partos,episiotomias, lactancia, cesáreas,ovulación,test...y un largo etc...me di de alta en un foro de crianza y dentro de ese foro encontré un grupo de mamis en Almería. Algo reticente decidí asistir a la quedada y allí conocí a Carmen (Presidenta de Lactalmería) y otras mamis. Que bien madres que opinaban como yo, veían la maternidad de la misma manera que yo...era genial. Así con el tiempo se fueron uniendo madres...y no se muy bien como se acabó formando Lactalmería. Por decirlo de alguna manera soy "fundadora"de este maravilloso proyecto.

Que cómo me ayudó Lactalmería?
Me quedé embarazada y todo fueron alegrías por parte de las que ya se habían convertido en parte de mi vida. Un embarazo precioso hasta que desarrolllé Preclampsia Severa y S. De Hellp y mi hija nació prematura de 31 semanas con apenas un kilo de peso y un ingreso en UCIN de un mes. Y yo cinco días en UCI luchando por mi vida.

Como parte de Lactalmería sabía perfectamente cual debía ser mi trabajo una vez en planta y posterior alta hospitalaria (total 15 días)...nada más subir a planta hice que me compraran un saca leches manual, llamé a Sara (Matrona y parte de Lactalmería) le pedí pautas de los horarios y el ritmo que debía llevar para sacarme leche.
Doloroso no...lo siguiente...cada dos horas día y noche en el hospital me ponía el saca leches, ni gota... No decaía y seguía en mi empeño...me dijeron que me tenía que provocar la subida. Y así fue, al segundo día subió...y por fin calostro!!! Gotas de Vida para mi kilo de vida.

Me dieron el alta.
Carmen, Encarna, las María Dolores, Sara...me ayudaron mucho, me animaron día tras día... Así durante un mes, cada dos horas, día y noche me sacaba leche para llevarla al hospital.
Carmen fue la primera visita que recibí en mi casa y la primera en conocer a mi hija cuando le dieron el alta con 1900kg.
Me ayudó, me aconsejó para que mamara directamente de mi, me dijo como debía ponerla en el pecho...
Pero a mi me fue imposible seguir los consejos y directrices de Carmen...me regalaron un relactador...lo usé y funcionaba...mi hija mamaba y además me sacaba leche...pero el miedo a que no cogiera peso y me la ingresarán de nuevo pudieron con todo.
Dejé de dar el pecho, para sacarme leche y dársela con bibe...informada por la chicas de como hacerlo. Mi hija estuvo hasta los cuatro o cinco meses con lactancia materna exclusiva, pero sacada con extractor y bebida con bibe y hasta los seis o siete con lactancia mixta.
Por lo que dar de mamar, así propiamente dicho...no lo hice.

Durante este proceso me sentí apoyada, querida, ayudada, escuchada y respetada en todo momento. Las chicas, Carmen, en especial, hizo todo lo posible para que mi lactancia fuera un éxito...y sé que tiene una espinita en su corazón...

Por qué no funcionó mi lactancia?
Fueron un cúmulo de circunstancias.
Mi hija prematura, la inexperiencia ya no en prematuros, si no en casos extremos de las chicas...acaban de empezar...y aún así nunca se rindieron y siempre estuvieron a mi lado, mis miedos...me dejé vencer por mis miedos y no me guié por mi corazón...y sobretodo y tristemente...la inexistente ayuda por parte del personal sanitario y el inexistente apoyo y conocimientos de dicho personal en lactancia en prematuros.

Y esta es mi historia con este maravilloso grupo de madres, que a día de hoy son amigas.
Aprovecho para agradecer el cariño, el apoyo, las lágrimas, las risas, por celebrar cada triunfo de mi hija, por ayudarme con el extractor, por no decaer a pesar de mis malas contestaciones...por escucharme y apoyarme cuando decidí rendirme y guardar el extractor, por no juzgarme...gracias chicas.

Gracias Carmen, Encarna, Sara, Luda, María Dolores, Anabel, María, Magda, Eva...

Lactancia Salvada

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:24 por Lactalmería apoyo de madre a madre

Las que hemos tenido la gran suerte de crecer junto a nuestras madres sabemos lo que eso significa, hacen tanta falta siempre…, las vemos como superhéroes, guapas, perfectas…y sin duda lo son. Nos imaginamos que nos quieren muchíiiiiiiiisimo, como nosotras a ellas, pero claro este concepto cambia en el momento en que nosquedamos embarazadas y es que nos empezamos a imaginar lo infinito y lo grande que es ese AMOR porque a partir de ese momento tan mágico y especial lo vamos a empezar a vivir y desarrollar en primera persona.
Desde el primer momento que supe que estaba embarazada sin darme cuenta mi vida ya cambió, me pilló de sorpresa, al principio me impactó, tarde un tiempo en hacerme a la idea…pero todo es como un puzzle y poco a poco van encajando las piezas porque es una de las sensaciones más bonitas que puede vivir una mujer, sin duda alguna es un regalo de la vida.
Fueron los nueve meses de espera más especiales de mi vida, y es que esa espera se convierte en una dulce espera, quedarán para siempre conmigo todas esas sensaciones tan especiales, ver la transformación de mi cuerpo, sentir el movimiento de mi bebe, sus pataditas, el peso de mi barriga… es emocionante recordarlo.
También el miedo, la responsabilidad, la inseguridad, la ignorancia, todo eso también está presente.
Después de pasar por toda esta mezcla de sensaciones y sentimientos, creo que tomé una de las mejores decisiones que he tomado en mi vida, a pesar de los desafortunados cometarios que rodean siempre a las futuras mamás, lo tenía claro, quería dar el pecho a mi bebe, creía que era lo mejor que podía hacer y uno de los regalos más hermosos y valiosos que le podía dejar para el resto de su vida.
Así que me puse manos a la obra, intenté documentarme, informarme, leí libros, asistí a charlas de lactancia etc… creía estar lo suficientemente preparada para ese momento.
Después de un parto, el cual recuerdo con mucho cariño, puesto que fue natural y a penas sin dolor, llegó el momento, para mí de los más importantes, dar el pecho a mi pequeña.
Fue algo increíble, indescriptible, en nuestro primer contacto nada más tocarnos piel con piel, ella solita busco mi pezón, mi marido y yo nos quedamos gratamente asombrados, la niña cogió el pecho perfectamente.
Los días posteriores todo parecía marchar bien, la niña tomaba el pecho a demanda cuando ella lo solicitaba, empezaron a aparecer las primeras grietas, pero todo parecía estar controlado.
El primer “problema” y “susto” apareció al tercer día de dar a luz, yo ya estaba en mi casa y me vino la subida de la leche. Pues nada yo con mi sacaleches comencé a intentar dar solución a aquella primera prueba, pero pasado un día y viendo que no había mejoría y mis pezones estaban muy irritados, decidí ir a urgencias, totalmente convencida de que allí me indicarían y me darían la solución más acertada.
Lamentablemente fue todo lo contrario, si hubiese hecho caso a la ginecóloga que me atendió ese mismo día, cuatro días después de dar a luz me hubiesen retirado la leche.
Me destrozó moralmente aquella mujer, no se me olvidará jamás, tras ver mis pechos, como me “retaba” a que si no me tomaba las pastillas en pocos días acabaría en mi médico de cabecera pidiéndolas yo misma. 
Pero mi “Ángel de la guardia” ese día se encontraba allí, en urgencias, en el lugar y en el momento preciso, gracias a que esta persona me atendió antes que la ginecóloga pude darme cuenta de los errores que estaba cometiendo por mi ignorancia, como por ejemplo, cambiar la talla del embudo de mi sacaleches que me estaba pequeño y no lo sabía, y esto me había provocado una herida en uno de los pezones, cambiar la talla de las pezoneras…
También me explico cómo masajear mi pecho y descongestionarlos sacándome leche manual, a parte de otros muchos consejos que fueron sin duda mi flotador salvavidas en el calvario por el que me iba a tocar pasar.
A partir de este momento pude conocer a parte de las supermujeres que componen LACTALMERIA, si no hubiese sido por ellas, no lo hubiese conseguido, son los angeles de la guardia de las mamás que en algún momento se pierden en el camino.
Y digo calvario porque a pesar de este primer desengaño que me llevé por así decirlo, lo más duro estaba por llegar.
15 días después dar a luz, y ya curadas las grietas y controladas las subidas de leche, comenzó a salirme una pequeña rojez en la parte superior del pecho izquierdo justo encima del pezón, a la cual no le di mayor importancia puesto que no me molestaba y pensaba que habría salido por algún tipo de rozadura al ser una piel tan sensible la de esa zona.
Pasaron días y aquella rojez empezó a crecer y ya empezaba a molestarme, decidí ir a mi ginecólogo porque ya me empecé a preocupar un poco.
Nada más llegar y verme sus palabras fueron con las manos en la cabeza: ¡¡madre mía chiquilla, si eso es MASTITIS, eso hay que cortarte la leche ya!! ¿no te ha dado fiebre? Pues si no desaparece con el tratamiento habrá que sajarte y limpiar eso, es leche con pus…
No me caí de culo porque mi padre estaba detrás que vino a acompañarme, os podéis imaginar 15 días después de dar a luz en el estado emocional, psicológico y físico en el que se encuentra una mujer…. He llorado lo que no he llorado de pequeñita.
Una vez más en contra de la decisión del médico, me empeñe en que no me cortase la leche que me diese algo para intentar curarlo y seguir dando el pecho, el acepto advirtiéndome de los peligros y por supuesto me indicó que no se me ocurriese dar de mamar a mi hija de ese pecho, porque era leche con pus.
A regañadientes me receto lo que suelen recetar en estos casos, sinceramente he olvidado hasta su nombre, y me dijo que si en unos días no mejoraba volviese por allí.
Comenzaron los días junto con sus 24h, los días y las noches más duros y difíciles de esta etapa, no exagero cuando digo que prácticamente me pase 7 días 24 horas pendiente del pecho, poniéndome calor, hielo, sacándome leche,…rabiando de dolor, sufriendo, angustiada, pensando en tirar la toalla…
Era tan intenso y tan fuerte el dolor que pase por urgencias muchas noches, y cuál es mi sorpresa que en una de mis visitas a urgencias, irónicamente me toco la misma ginecóloga que me vio en la primera ocasión (en la subida de la leche) y ella misma me dijo que no era necesario cortar la leche…que podía seguir dando el pecho tranquilamente…
No os podéis hacer una idea la cantidad de contradicciones con las que me encontré cada vez que iba a urgencias, unos me decían una cosa y otros otra, con lo cual la situación cada vez era más angustiosa, pues me encontraba en una constante pesadilla en la que no veía final.
Pero todo esto dio un giro inesperado cuando gracias a tres de las mujeres que componen LACTALMERIA, conocido mi caso se ponen en marcha para acompañarme en este angustioso y difícil camino, ofreciéndome todo lo que tienen a su alcance en esos momentos, sobre todo me escucharon que os puedo asegurar que en esos momentos era una de las cosas que más necesitaba, necesitaba el apoyo de alguien para seguir, a parte de el de mi familia que por supuesto a parte de su lógica preocupación siempre fue incondicional.
Fue entonces cuando decidí seguir prioritariamente a mi instinto, y coger lo que yo consideraba lógico en aquel caos de visitas a médicos.
Obviamente la ayuda de LACTALMERIA fue mucho más que la de cualquier medico profesional, os lo puedo garantizar.
Seguí dándole el pecho a mi niña, incluso de aquel que supuestamente tenia leche con pus, de este hasta le daba más que del otro, seguí con el proceso de cuidado y observación de mi pecho con mastitis, y en constante contacto con dos componentes de LACTALMERIA, que fueron mi salvavidas.
La mastitis había pasado por varios procesos y su estado había cambiado ya era más grande y algunas zonas duras, empezó a aflorar como una especie de cabeza de pus, ya se había convertido en un abceso.
A la semana de todo este infierno, estando en mi casa e intentando sacarme algo de leche, por aquella cabecita de pus, espontáneamente reventó aquella herida, no os podéis imaginar lo que pudo salir de ahí y la herida que tenía en el pecho.
A pesar del tremendo susto que me llevé, fue lo mejor que me pudo pasar, salió todo lo malo y ya solo quedaba curar esa herida.
Me tiré un mes curándome todos los días, me avisaron que probablemente ese pecho bajaría la producción de leche, por la rotura que se había producido, que incluso la niña podría rechazarlo porque la leche tuviese un sabor un poco más saladito.
Os puedo decir que no fue nada fácil incluso cuando parecía haber pasado todo lo malo, pensé en abandonar de nuevo porque estaba aterrada y no quería volver a pasar por lo mismo.
Pero a veces, el instinto de una madre, el ver lo feliz que era mi hija con el pecho, me animó a arriesgarme, a seguir… 
Mi pecho sigue produciendo leche, a mi hija curiosamente no le afecto para nada todo aquel proceso y jamás rechazo ese pecho.
Hoy mi hija tiene casi ocho meses, conseguí dar lactancia exclusiva durante los seis primeros meses de vida, que era uno de mis objetivos.
A día de hoy sigo dándole el pecho, las dos estamos plenamente felices y orgullosas de poder hacerlo.
Me he dejado muchas cosas en el tintero, es un pequeño resumen de mi experiencia, quería reflejarla en este relato, sobre todo por si alguna madre en algún momento se encuentra en una situación similar, y digo similar porque ojalá nunca llegué a pasar por todo el proceso que yo tuve que aguantar, porque una simple mastitis con un tratamiento adecuado no tiene por qué ir a más, no tiene por qué llegar a un abceso y desembocar en todo lo que desembocó en mi caso.
Pero ese es el problema con el que nos encontramos, que la gran mayoría de los médicos, no sé si es que ven el tema del pecho como un problema, o que no quieren actualizarse porque me voy a permitir decir que algunos saben menos de lactancia a día de hoy que yo, y yo no soy ninguna experta, que no le dan ni le prestan la suficiente atención y todo lo solucionan, cortando la leche y aconsejando biberón, jamás lo entenderé.
Esto es lo que tiene que cambiar, este sistema, porque la madre que elige libremente dar un biberón, es totalmente respetable, pero la madre que quiere dar el pecho habría que facilitarle mucho más las cosas no poner tantas trabas y decir tantas gilipolleces como dicen, y perdón por la expresión, pero eso es otro capítulo que también da para escribir otro relato.
A mí me hicieron pasar por un auténtico calvario, que se podía haber evitado desde el principio.
Hoy mi pecho izquierdo tiene una pequeña cicatriz, pero os digo que no he puesto mucho empeño en que se borre o que se vea bonita, la considero una herida de guerra, una experiencia por la que pasé y de la que aprendí muchísimas cosas, solo me quedo con lo bueno y positivo que he sacado de ella, y cada vez que la veo me siento orgullosa, porque siempre recordaré que luché por lo que quise por lo que creí, a pesar del miedo y las dificultades. 
Este es el mensaje de fuerza que me gustaría transmitir a todas las madres que lean esto, que siempre sigan su instinto, que luchen, que no se vengan abajo en la primera dificultad que se encuentren que si yo a pesar de todo he podido dar el pecho, probablemente todas podrán.
Y ahora sí, reservo el final para tres de las mujeres que componen LACTALMERIA, que no me canso ni me cansaré de repetir que sin ellas esto no hubiese sido posible, no quiero imaginarme como hubiese sido este camino sin ellas, por supuesto esto es una “Lactancia Salvada” pero el triunfo es totalmente compartido, el triunfo también es para María, Miriam y Carmen. 
Jamás podré agradecer su ayuda, sois un ejemplo de mujeres, y hacéis una labor impresionante, esto sí que es APOYO DE MADRE A MADRE, y lo más bonito de todo que es desinteresadamente.
Muchos profesionales deberían tomar ejemplo y aprender de vosotras.
Bueno es que no tengo palabras y la emoción me invade, SOLO PUEDO DECIR GRACIAS, GRACIAS, GRACIAS.

¿Cómo he llegado a esto?

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:22 por Lactalmería apoyo de madre a madre

A veces me pregunto cómo he llegado a esto. Nunca me había planteado si quería dar el pecho. En realidad nunca me había planteado nada. No sabía lo que se me venía encima. Y ahora me encuentro con dos pequeñas en mi regazo. A veces tranquilas, en ocasiones se dan la mano y otras, la mayor, de veinte meses, empuja a la pequeña, de solo tres, para defender su posición. Es un momento precioso, muy gratificante y que le debo, sin duda, a Esther Carmona y a Lactalmeria.

Todo empezó cuando nació Helena. Un embarazo perfecto, pero con mucha inquietud y miedo- por qué no decirlo- al parto. Siempre que me contaban un parto intentaba no escuchar, desconectar y volver a conectar justo en la frase que dice “y entonces te lo ponen en el pecho y se te pasa el dolor y te sientes más feliz que nunca”. Por eso deseaba que todo pasara deprisa y despertarme justo en este punto. Pero Helena tuvo un problema al nacer y aspiro meconio, así que cuando pudieron estabilizarla, el pediatra la acercó a mí diciéndome que tenían que hacerle pruebas. Creo que el pediatra quería que la cogiese, pero yo estaba tan paralizada pensando en que “tenían que hacerle pruebas” que solo le di un beso en la mejilla y le imploré al pediatra que se la llevara corriendo. En ese momento pensaba que la cogería en un rato… La siguiente vez la vi en la incubadora, estaba en observación. Pero esa misma noche empeoró y la trasladaron a UCI. A la mañana siguiente, un enfermero me trajo la pastilla para cortarme la leche. Parecía que no había mucha esperanza. Guardé la pastilla en un cajón, pues en ningún momento pensé en tomármela. Yo sabía que mis peticiones surtirían efecto- por mucho tiempo que llevase sin rezarle a la Virgen del Saliente. 

Para empezar me mando a Esther, una matrona que me llevó al sacaleches de uso comunitario que tienen “semi-escondido” en la primera planta de Torrecardenas. Allí extraje mis primeros calostros que tuve que tirar porque ese sacaleches no está esterilizado. La matrona me estuvo acompañando los tres días que estuve ingresada hasta que pedí el alta voluntaria. Necesitaba recuperar fuerzas en casa. Mi hermano me regaló un sacaleches manual que estuve usando los primeros días, pero pronto lo cambié por uno eléctrico que me dejó una amiga. Yo me sacaba la leche y la iba congelando. Además me regalaron el libro de “Un regalo para toda la vida” de Carlos González y a su lectura estaba dedicada prácticamente todo el día mientras estaba en la sala de espera aguardando a que llegara la hora de la visita. Este libro me hizo comprender lo importante que podía ser la leche materna para mi pequeña, no solo por la inmunidad sino también para poder darle todo el cariño que no había podido darle en sus primeros días. 

Cuando cumplió trece días por fin pude cogerla por primera vez. No fue como me lo habían contado, ni como lo había imaginado, pero no cabe duda que fue hermoso y deseado. Entonces la trasladaron a neonatos y pensaba que todo sería más fácil: allí podría estar con ella cuatro de las siete tomas del día. Seguía con el sacaleches cada tres horas, me ponía el despertador por las noches, me hice de una mochila para meter todos los utensilios y llevarlos siempre conmigo. Cuando iba a la biberoneria tenía un doble sentimiento: quería que le subieran la medida porque eso significaba que estaba mejor, pero a la vez era consciente de que pronto no tendría producción suficiente para alimentarla yo sola. Y así fue, tuvimos que empezar a combinarlo con leche artificial. 

El trato en neonatos de Torrecárdenas es excelente, pero está claro que la lactancia materna no es su prioridad. Puede que deba ser así pero cuesta aceptarlo. La preocupación de las enfermeras es que todos los bebes se tomen todo el biberón que les corresponde. Su frase favorita es que “como del pecho no se sabe lo que comen mejor que no coman nada que luego se dejan el bibe”. Además, como Helena necesitaba estar conectada al saturímetro no me podía ir al lactario con el resto de madres por lo que tenía la presión de las enfermeras encima de mi. Intentaba pegármela al pecho, pero entre mi inexperiencia, la presión y la dificultad de la pequeña terminé desistiendo. Me conformaba con darle el biberón y ponérmela piel con piel todo el tiempo que restaba de la visita. 

Así estuve otros quince días, hasta que por fin nos dieron el alta. Cuando llegamos a casa Helena ya tenía un mes y solo tomaba biberón. Yo seguía sacándome leche, pero nunca más de 150 ml al día, así que la mayoría de las tomas eran de leche artificial. Yo la pegaba al pecho pero lloraba y ni siquiera lo intentaba. Solo recogía lo que caía pero sin pegarse mucho. Vi los videos de you tube donde el pequeño recién nacido asciende por el abdomen de su madre hasta encontrar el pecho e intentaba emularlos poniéndomela piel con piel en la cama. Esto no funcionaba y ver llorar a la pequeña me presionaba mucho. 

Entornes, cuando ya no sabía qué más hacer, cuando estaba a punto de rendirme contacté con LactaAlmeria. Esther, la matrona, me había hablado de la asociación, pero yo no había querido ponerme en contacto hasta que no tuviera el bebe en casa. Fui a la primera reunión con Helena y les conté mi caso. Enseguida me mostraron todo su apoyo y comenzó el despliegue de medios: sacaleches eléctrico duplo para aumentar la producción, Cardo Mariano, relactador y toda la comprensión del mundo. Conocer los casos de otras madres me armó de ilusión y me dio fuerzas.

Y el gran día llegó. Faltaban tres días para que Helena cumpliera dos meses y estaba algo desanimada. Seguía todos los consejos que me habían dado pero creía que no había avanzado nada. Esa mañana le comenté al pediatra que había pensado en rendirme y él me pidió que lo intentase un poco más. Esa misma tarde, mientras le preparaba el biberón, una amiga me preguntó por qué no le daba el pecho y le expliqué la situación. Le dije “la niña se enfada, se pone roja y se queda sin aliento llorando, mira ya verás voy a probar para que veas cómo se pone” y entonces ocurrió el milagro: me dejó por mentirosa. Conforme le puse el pecho se enganchó como si lo llevara haciendo toda la vida. Creo que al concienciarme de que no pasaba nada si no le daba el pecho, al aceptarlo, me relajé y le transmití esa relajación a la pequeña. Eso o que escuchó mi conversación con el pediatra y pensó que la próxima vez no se le escaparía. O que la pequeña no tuvo fuerzas antes para poder succionar. No se cuál será la explicación pero… bendito milagro. 

Y ahora el milagro es doble. El parto de Beatriz fue perfecto. Ahora sí puedo decir que es cierto lo que dicen de que el dolor se pasa cuando te la ponen encima. Se enganchó al pecho estupendamente, pero solo tuvo la exclusividad los días que estuvimos en el hospital. Al llegar a casa le esperaba su hermana Helena y, aunque tampoco me había planteado si quería hacerlo, no tuve opción y recién llegada del hospital ya encontré la postura para poder amamantarlas a la vez. Aquí también tuve el apoyo de LactAlmería que me dio a conocer el nombre de esta hermosa locura: tándem. 

Si algo he aprendido, si algo quiero compartir con vosotros es que nunca sabemos qué se nos va a presentar, pero no hay que rendirse nunca ya que, si el potencial del ser humano es infinito, el de una madre lo es aún más. Y LactAlmería aúna toda el potencial infinito de las madres y profesionales sanitarias que la componen. Gracias por vuestra disponibilidad y vuestro cariño. 

Curso de actualización y habilidades en Lactancia Materna

publicado a la‎(s)‎ 25 may. 2014 1:20 por Lactalmería apoyo de madre a madre

Aquella mañana de 2010, el viento acuno sus alas y permaneció dormido por toda la jornada. Se acercaba a pasos agigantados el final del curso y el comienzo de lo aprendido. Aún resonaban en mis oídos el suave martilleo de Helena Herrero y sus herramientas útiles para la lactancia, el tono balsámico de Francisco Vera y su
Tratamiento de la mastitis puerperal. Olía a primavera y a azahar.

Como matrona había odio hablar de la nueva asociación, de sus retos, sus sueños y de esas primeras jornadas con una estrella invitada, el pediatra Adolfo Gómez Papis.

De fondo flotaban en el aire, las palabras ambles y certeras de aquella mesa redonda,
con Teresa y Amparo diestras en lactancia representando a madres, padres y profesionales. El entrañable Jorge mostró los conocimientos más sabios, los que nacen de la experiencia de tantos años de apoyo desinteresado como voluntario. Mientras, el
sol de mayo se colaba por los amplios ventanales sin cortinas del salón.

A la entrada en una mesa cubierta de un lienzo blanco, reposaban libros sobre lactancia junto a una pequeña torre del libro “El poder de las caricias”. La información se entrelazaba con el respeto para empoderar a la mujer y su decisión, a veces titánica de seguir lactando. Se habló de cuidar de nosotras mismas, para cuidar
a los más frágiles. En una palabra, querernos un poquito más de lo que a veces nos queremos.

Allí entre angelitos que correteaban por el pasillo, mamas con sus hijos pegados al pecho, papas portando sus retoños, carritos de bebes, ositos, peluches, libros, muñecas, carpetas y apuntes, transcurrieron las horas. Recuerdo un par de gaviotas descansando en el alfeizar de la ventana.

La hipogalactia broto como un manantial de dudas, respuestas y remedios. Remedios caseros y no tan caseros para aumentar la leche, la producción láctea de todos esos senos ajenos a su fertilidad. El oro líquido de las primeras horas, la apurada toma
inicial, la leche de transición, la leche del final, en resumen, se extrajeron todas las respuesta. Desde mi asiento podían verse frondosas ramas de árboles extendiéndose como abrazos maternales, exuberantes y vitales.

El tiempo brillaba inmenso en aquel parque de Aguadulce cerca de la playa. Yo me encontraba junto a otras compañeras matronas y enfermeras que tibiamente asombradas asistíamos a nuestro pequeño desconcierto; descubrir cuanto nos quedaba por aprender. Y habló el experto. El doctor Gómez Papis cautivo al auditorio allí congregado. Con la sencillez de un niño y la profundidad de un sabio contó lo esencial de los primeros
cuidados, el contacto piel con piel, el método canguro, la paciencia infinita que debemos mostrar los sanitarios, el respeto por las decisiones de la madre, los gestos del apego, la
crianza natural...todo lo que deseábamos escuchar con el sólido color de la evidencia y la autoridad.

Los niños jugueteaban por las escaleras soleadas mientras él con su porte quijotesco y su rostro amable firmaba ejemplares de su libro recién publicado “El poder de las caricias”

Olía a mar. Y el poder de la ternura quedo flotando en el aire como la estela de un suave perfume. Salí con la carpeta bajo el brazo evocando todo lo escuchado, visto y aprendido para enseñar a las madres y mostrarlo a los demás.>>

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