Hoy no hablo de Educación, ni de herramientas digitales, ni de mis alumnos, ni de lo que hago en clase con ellos...hoy hablo de superación. Y eso al final es también de todos ellos.
Hoy que ya empiezo a ver las aguas azules, necesito hablar de los negros.
Hace tiempo que soñaba con bucear, y más aún desde que volvimos de Croacia y me había reencontrado con el mar y el snorkel; había puesto en aprender a bucear montones de ilusiones y de imágenes de las que veía por Instagram, todo parecía sencillo, intuía que dejarse fluir era todo lo que debía hacer debajo del agua.
Convencí a mis hijos y a una amiga, contratamos un bautismo de buceo de Denia y allí que nos fuimos el 1 de Noviembre.
Breve explicación, nos ponemos neoprenos, vamos al barco y en la reserva marina del Cabo de San Antonio nos ponemos el equipo y saltamos al mar. Risas, ilusión, nervios…todo era perfecto!
Pero llegó el momento de soltarme del barco y nadar hasta la boya para bajar, me paralicé por completo…empecé a decir que me estaba entrando agua en las gafas, que no podía levantar la cabeza porque me daba en la botella, que no podía controlar mis pies por culpa de las aletas…mi instructor me decía que nada de eso estaba pasando, que las gafas estaban secas, que la cabeza la podría mover al deshincharme el chaleco, que sólo tenía que tumbarme y bucear moviendo las piernas….no le escuchaba….había entrado en pánico y yo no lo sabía…
Después de luchar un rato contra mi cabeza, ella ganó…miré al instructor y le dije “no quiero bajar, y por favor baja y atiende a mis hijos”, ellos estaban ya en el fondo, tranquilos, felices y esperándome.
Me quité las aletas, me agarré a la cuerda del ancla del barco, me quité el chaleco y la botella y me quedé en la superficie con el regulador de aire para aprender a respirar con él y desde ahí seguí lo que hacían ellos.
Muchas veces desde ese día me he preguntado qué me pasó ese día; a mi que soy super acuática, que había soñado mil veces ese momento, recordé esas ocasiones en las que no había entendido a las personas que se habían bloqueado en una piscina porque no sabían nadar…
Ese día en Denia, entré en pánico, pensé demasiado y dejé que ganase mi cabeza, no la supe controlar.
Nada más salir, tuve claro que no quería quedarme con un “no puedes”, me recomendaron probar primero en piscina y contacté con el Centro de buceo de Zaragoza.
Y aquí estoy, 17 de Enero con una gran satisfacción.
El día anterior, tuvimos una charla previa, muy interesante; cuando nos hablaron del bloqueo y el pánico, tal y como estaba sentada, se me aceleró el corazón, me costaba respirar, empecé a sudar…la cabeza volvía a ganarme la batalla, pero al terminar, Javier, uno de los instructores se me acercó y me dijo “Tu eres la de Denia verdad? Tu mañana bajarás conmigo”.
La noche la pasé casi en vela, empecé a pensar que tenía que pedir cita médica porque iba a tener otitis, que yo no puedo hacer la maniobra de Valsalva, que no iba a poder mover los pies con las aletas…hubo un momento en el que mi cabeza me dijo, no vayas, porque para que…si no vas a poder…
Y llegó mi turno…y Javier les dijo que me preparasen, pero con él, que iba a bajar él conmigo.
Al agua, llegamos a la escalera, empieza el descenso…maniobra de Valsalva, todo ok, seguimos…y de repente empiezo a pensar de nuevo; Javier: “Baja un escalón más”, Yo: “No, espera, no, quiero subir”. “Tranquila, mírame, respira”, “No, no, quiero subir”, y es entonces cuando me abraza, él empieza a respirar pausado mirándome a los ojos, yo los cierro y me centro en su respiración y en sentir que con él estaba segura, él estaba conmigo, él estaba creyendo en mí y diciéndome con su abrazo que podía hacerlo.
Oscuridad, respiración, silencio, calma…
Abro los ojos y le digo que estoy ok, que puedo continuar.
El resto…bajé a 5 metros de su mano, sentí que podía hacerlo.
Quise hacer una segunda inmersión, bajé directa y pude bucear sin ayuda.
Hoy lo conseguí!!!!
Me quedo con la reflexión sobre los momentos de pánico, sobre el superar miedos y sobre todo el tener a personas a tu lado que te devuelven a lo esencial, que creen en ti aun cuando una misma no lo hace…..todo vuelve a convencerme de que SI SE PUEDE!
De que es posible!
Y de que nunca debemos quedarnos en la “pedrada”.
Javier…GRACIAS con mayúsculas…sin ti a mi lado, hoy el SI y la satisfacción de la experiencia, no hubiese sido posible.
GRACIAS!