La arquitectura de una solución IoT comienza descomponiendo de principio a fin todo el sistema, la plataforma y los componentes de negocio. Se trata de una estrategia “divide y vencerás” que permite a la arquitectura poner el foco en cada componente de forma separada. La arquitectura debe definir cómo van a ser integrados los diferentes dispositivos, datos y procesos para crear una solución final que aporte valor al negocio. La integración es el punto clave que transformará un proyecto IoT en una solución que permita transformar el negocio.