La historia de Roma abarca desde el 753 a.C., fecha de la fundación de la ciudad hasta el 476 d.C., fecha del saqueo y la destrucción de la gran ciudad por los bárbaros. Son trece siglos que dejan una huella indeleble en la historia de la humanidad.
Se suele dividir la historia de Roma en tres períodos:
La Monarquía (753-509 a.C.)
Es una época donde realidad y leyenda van de la mano. Durante este período, siete reyes se sucedieron en el trono. Rómulo fue el primero y Tarquinio el Soberbio, el último. En la época de la Monarquía, Roma conquistó el Lacio, se fundó el puerto de Ostia, la salida al mar de la ciudad, se construyeron los primeros edificios públicos de belleza notable,...
Uno de los últimos reyes, Servio Tulio, realizó la primera organización de la población, que quedó dividida en cuatro tribus territoriales y en siete clases sociales según sus bienes y riquezas. A su vez, el ejército quedó dividido en unidades tácticas llamadas centurias.
Rómulo (753-717)
Numa Pompilio (717-674)
Tulio Hostilio (670-638)
Anco Marcio (641-616)
Tarquinio Prisco (616-578)
Servio Tulio (578-534)
Tarquinio el Soberbio (534-509)
La República (509-27 a.C.)
Al rey lo sustituyeron dos cónsules. Se crearon en esta época las magistraturas o cargos públicos de la administración. Se organizó en cierto modo la carrera política y la participación ciudadana. De igual modo, se fueron promulgando leyes para regular los derechos y los deberes de los ciudadanos.
Pero a pesar de que se produjeron esos avances de tipo político y social, la República fue una época marcada por las guerras de expansión y conquista y por las rivalidades políticas. Un hecho crucial marcó esta época: las guerras púnicas, un enfrentamiento armado entre romanos y cartagineses (264-146 a.C.). Más de ochenta años estuvieron los romanos en guerra contra los cartagineses que tuvieron en la figura de Aníbal un punto victorioso hasta que, en el bando romano, Escipión consiguió derrotarle definitivamente.
Tras esta victoria, que sirvió para que Roma fuese ampliándose con nuevas conquistas (Galia Cisalpina, Iliria, norte de África, Macedonia y Grecia), comenzó un tiempo de enorme agitación política y de importante desarrollo cultural, especialmente en el campo de la literatura y las artes.
La rivalidad política entre Sila y Mario en los siglos II y I a.C. alteró la vida romana, que ya no volvió a la normalidad, porque en pleno siglo I a.C. surgió la rivalidad entre dos figuras destacadísimas: Pompeyo y César, compañeros al principio, pero que acabaron enfrentándose en una contienda civil entre partidarios de uno y de otro. Este enfrentamiento acabó con la victoria de Julio César, querido por una gran parte del pueblo y del ejército, excelente militar y buen político, pero que fue asesinado en los Idus de marzo del año 44 a.C. por su hijo Bruto y otros conjurados.
Años después emergió la figura de Octavio Augusto y, de su mano, Roma entró en otra etapa, el Imperio.
El Imperio (27 a.C. - 476 d.C.)
El Imperio duró cinco siglos. En esta etapa, todo el poder recaía sobre un solo hombre, el emperador, que estaba rodeado de una camarilla de políticos y militares que ejercían una influencia decisiva sobre él y la marcha del Estado. Se inició con la llegada de Cayo Julio César Augusto al poder, en el 27 a.C. Ese periodo es dividido en dos etapas, entre el Alto Imperio (27 a.C. – 235 d.C.) y el Bajo Imperio (235 d.C – 476 d.C.).El Imperio conoció varias fases bien distintas bajo cuyo mando se fueron sucediendo varias dinastías o familias:
Julio- Claudia
Cayo Julio César Augusto (63a.C - 14d.C)
Tiberio
Calígula
Claudio
Nerón
Flavios
Vespasiano (69 a 79)
Tito (79 a 81)
Domiciano (81 a 96)
Antoninos
Nerva (96-98)
Trajano (98-117)
Adriano (117-138)
Antonino Pío (138-161)
Lucio Vero (161-169)
Marco Aurelio (161-180)
Cómodo (180-192)
Dinastía Severa
Septimio Severo (193-211).
Geta (211).
Caracalla (211-217).
Heliogábalo (218-222).
Alejandro Severo (222-235).
En un primer momento, Roma conoció una expansión espectacular que alcanzó el punto culminante en época del emperador Trajano (117 d.C.), originario de Hispania.
Le siguió después un ligero declive, desde la época de Adriano hasta la época de los Severos (s. III d.C.) A continuación se produjo una escisión en cuatro zonas que marcó el comienzo del fin. A esta primera división del Imperio le sucedió la partición, en el 395 d.C., en dos partes: el imperio de Oriente y el imperio de Occidente.
El Imperio de Occidente -con capital en Roma- murió en el año 476 con la invasión de los bárbaros. El de Oriente -con capital en Constantinopla- permaneció hasta 1.453, cuando la ciudad fue tomada por las tropas otomanas.
Tras la crisis del siglo III, la inestabilidad interna del Estado parece desaparecer, dando comienzo al último periodo histórico del Imperio romano conocido en Occidente como Bajo Imperio.
Quien empezó esta nueva etapa fue el general Diocleciano (284-305). Fue el primer emperador que, tras los desastres de la anarquía militar, se dio cuenta de que la gestión del Imperio en manos de una sola persona era imposible.
En la práctica, cuando Diocleciano se hizo con el poder, lo compartió con un general de confianza, Maximiano, para que le ayudara en la administración política y militar del Estado. Esta primera fase tomó el nombre de Diarquía (es decir, "gobierno de dos") de forma que Maximiano se ocuparía de la parte occidental del Imperio y Diocleciano de la parte oriental. Además, el mecanismo puesto en marcha preveía que Diocleciano y Maximiano, los dos emperadores con el título de Augustos, nombraran sendos colaboradores que iban a ser sus sucesores y que como tales tenían el título de Césares; así Diocleciano nombró César a Galerio y Maximiano a Constancio Cloro.
De esta manera se puso en marcha un sistema político que tomó el nombre de Tetrarquía (es decir "gobierno de cuatro"). Esta organización provocó un cambio en la organización administrativa del Imperio, ya que el Imperio fue organizado en cuatro prefecturas controladas cada una por un tetrarca, divididas a su vez en diocesis. De esta forma el Imperio quedaba así organizado:
Oriente (capital Nicomedia y Diocleciano como Augusto).
Ilírico (capitales en Sirmio y Tesalónica y Galerio como César).
Italia (capitales en Roma y Milán y Maximiano como Augusto).
Galias (capitales en Tréveris y York y Constacio Cloro como César).