6. Los colores


Los colores litúrgicos nos ayudan a disponer nuestro corazón para la celebración litúrgica: la perfección y la alegría, son el color blanco; la naturaleza creada es el color verde; el amor es el rojo; el morado es la esperanza, el dolor y el duelo.



En la Santa Misa, los colores son también un símbolo que nos ayudan a irnos adentrando en el misterio que celebramos. Las vestiduras del sacerdote, el conopeo, e incluso el ambón desde el que se lee el Evangelio, se viste de un color diferente cada día. 






Con los colores, la Iglesia nos ayuda a entrar poco a poco en el misterio que vamos a celebrar en la Misa cada día. El color de la Misa del día nos ayuda a ir disponiendo nuestra alma para la celebración.