27. Preparación de la Comunión


Para la sagrada Comunión nos preparamos recitando el Padrenuestro, por medio de la liturgia de la paz y la unidad, y repitiendo el acto de fe del Centurión.


La Comunión es el momento más esperado: el encuentro íntimo con Jesucristo. Se produce una unión muy especial: no es un simple abrazo; es una fusión, una transformación, una identificación…, un anticipo del Cielo.


Dios quiso utilizar el lenguaje del alimento y de la transformación que supone alimentarse: una planta se alimenta del sol y de las sales, inanimadas, que pasan a una vida superior al ser ingeridas por las plantas. Lo mismo una planta cuando es comida por un animal: la planta no siente, no se mueve… y pasa a una vida animal, superior. Pero, igualmente, un animal no piensa, no ama, no reza…, pero al ser comido por el hombre, de algún modo ‘asciende’ a un nivel de vida muy superior… Cuando nos alimentamos del Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, El nos transforma en Hijos de Dios… ¡Nada vale más en este mundo que una sola Comunión!


En la Santa Misa, nos preparamos especialmente para la Comunión por medio de tres ritos que nos van dirigiendo a la unión sacramental con el mismo Jesucristo: el rezo del Padrenuestro, el rito de la paz, y el acto de fe previo a la Comunión.





En ocasiones, la asistencia a la Santa Misa nos resultará costosa, y nos asaltarán muchas distracciones… Que en esos momentos nos animemos pensando en que en unos breves segundos, nos uniremos de un modo muy real con el mismo Jesucristo en la Comunión.