JARDIN DE NIÑOS "LEÓN FELIPE"
JARDIN DE NIÑOS "LEÓN FELIPE"
Por medio de la narración oral hemos contado y escuchado nuestras experiencias desde tiempos inmemoriales. Generación tras generación el conocimiento es transmitido a través de relatos que, alrededor de una fogata en una cueva o en el living de una casa con estufa eléctrica, nos han revelado infinitas vivencias. La relación que tenemos con los cuentos es natural. Desde antes de nacer ya están ahí. Nuestros oídos se desarrollan a los cinco meses de gestación y desde entonces empezamos a escuchar historias; ahí comienza nuestro camino como lectores. Sin saber leer letras, leemos sonidos, ritmos, imágenes. Leerle a los niños tempranamente conlleva una serie de ventajas que potencian su crecimiento intelectual, emocional y social, no solo porque permite establecer un vínculo afectivo con quien les lee sino también porque pueden así entender mejor su propio mundo, confrontando las historias que escuchan con lo que les ocurre o podría ocurrirle a ellos.
Cuando somos niños, gracias a los cuentos descubrimos la maravilla de las palabras y ampliamos poco a poco nuestro vocabulario. Los relatos que escuchamos en la infancia nos permiten entrar al mundo del lenguaje, un inicio fundamental que nos ayudará en todos los aspectos del aprendizaje y desarrollo del conocimiento. Antes de usar la palabra escrita, los niños comprenden conceptos y elaboran representaciones mentales de lo que oyen. Paulatinamente vamos adquiriendo un sentido del relato que nos permite contar historias con nuestras propias palabras, o crear otras nuevas a partir de ellas. Cuantos más conceptos utiliza y conoce un niño, más nutre su imaginación. Si los libros que leemos a los niños son atractivos, es posible que más adelante se sientan animados a leer por su cuenta, porque querrán buscar por sí mismos las aventuras que, ya saben, muchos encierran. Y su camino como lectores sigue.