Canfranc es un pueblo que se encuentra en la comarca de la Jacetania, en la provincia de Huesca (Aragón). En este pueblo hay unos 540 habitantes. El pueblo fue fundado entre 1080 y 1090 por Sancho Ramírez, rey de Aragón.
Se encuentra a 1200 metro de altura, está rodeado de imponentes montañas de más de 2000 metros y tiene una hermosa naturaleza, compuesta principalmente de bosques de pinos, hayas, y abetos. La población es extremadamente cuidadosa con la naturaleza y eso es fácilmente observable si uno se da un paseo por cualquiera de sus numerosos senderos.
En el siglo XI Canfranc nació como pueblo fronterizo donde sus habitantes se dedicaban al comercio, basando su economía en las transacciones entre Aragón y el Bearne (una región natural e histórica de Francia situada a los pies de los Pirineos), incluida la acogida de viajeros y peregrinos ya que por aquí discurre el Camino de Santiago aragonés, ruta que conoció su máximo esplendor durante la Edad Media.
De acuerdo con algunos autores, en el siglo XI su población consistía principalmente en francos, y el nombre del pueblo puede estar relacionado con este hecho.
Debido a su enclave geográfico, cercano a la frontera con Francia, Canfranc ha tenido a lo largo de la historia un papel relevante desde el punto de vista estratégico y militar.
Un símbolo muy importante, y sin duda uno de los más antiguos de Canfranc, es la Estación Internacional. La estación fue inaugurada en 1928. La Estación Internacional fue el complejo ferroviario más importante construido en España en el primer tercio del siglo XX, y el segundo en Europa después de la estación alemana en Leipzig. El edificio fue diseñado por el ingeniero Fernando Ramírez de Dampierre.
Se cree que entre los años 1942 y 1945 toneladas de oro procedentes de la Alemania nazi pasaron la frontera franco-española a través de la estación de Canfranc. Durante la II Guerra Mundial se estima que llegaron a pasar 1.200 toneladas de mercancías mensuales en la ruta Alemania-Suiza-España-Portugal, entre ellas 86 toneladas de oro. Alemania controló la aduana internacional de Canfranc durante la Segunda Guerra Mundial con un grupo de oficiales de las SS y miembros de la Gestapo. España no estaba en guerra, pero Franco había contraído una deuda con Hitler al haberlo ayudado este durante la Guerra Civil Española. Así que el gobierno de Franco vendió a Alemania a cambio de oro toneladas de volframio de las minas españolas, que era un mineral muy beneficioso para blindar sus tanques y cañones.