Oyó el sonido estridente del despertador y abrió sus ojos asustada.
Ya era tarde para la reunión. Aún tenía que darle de comer a su pequeña hija bebé, bañarse sí es que la dejaba y limpiar un poco la casa antes de que llegase la niñera.
El móvil comenzó a vibrar de forma intermitente y un señor con cara de pocas pulgas asomó en la pantalla. Era su jefe, seguramente llamándola para recordarle que era tarde para la reunión.
Preparó el biberón, aunque su hija aún dormía. Se vistió con una camisa de seda mientras acomodaba los juguetes tirados por todo el piso. Entre tanto y tanto prendió su notebook y le dio iniciar al Skype.
Corrió hasta la cocina y puso el agua a hervir, dejó una taza sobre la mesada y escuchó sonar el timbre. Era la niñera.
Abrió la puerta del frente e hizo pasar a la joven. Volvió rápidamente hasta la cocina, terminó de preparar su café y se sentó en el escritorio frente a su computadora.
Llegó a tiempo, la teleconferencia estaba por comenzar. Miró fijo a la cámara y mientras todos la saludaban desde el otro lado de cámara ella les devolvió un buenos días y una sonrisa.
Antes de que la reunión pudiera iniciar de fondo se escuchó:
- Mamáaaaaaa -
Autor: Álvaro Irigoitia Romero