Oscilograma
El oscilograma es un diagrama que mide la intensidad de la onda sonora, representada en decibelios (Db). En este gráfico, el eje vertical indica la intensidad del sonido, es decir, la fuerza con la que se emite la onda sonora, mientras que el eje horizontal mide el tiempo durante el que se emite (en segundos). Las alturas alcanzadas por los elementos de la onda reflejan su intensidad. Por ejemplo, este gráfico permite visualizar cómo varía la intensidad de la palabra "beso" a lo largo del tiempo, mostrando las intensidades asociadas a cada fonema.
Espectrograma
El espectrograma nos proporciona información más detallada sobre el tiempo (eje horizontal), la frecuencia (eje vertical, medida en hercios o Hz), y la intensidad. La frecuencia está asociada al tono del sonido (graves o agudos), mientras que la intensidad se representa mediante bandas verticales más oscuras. Cada línea horizontal oscura corresponde a una frecuencia, mientras que las líneas verticales miden la intensidad. Este diagrama muestra que la onda sonora es un continuo, sin partes ni segmentos, lo que significa que no es necesario "levantar el lápiz" al analizarla.
En herramientas de análisis como "Pitch" o "Show Pitch", la línea azul indica áreas que carecen de frecuencia fundamental (pitch). Por ejemplo, sonidos como la "s" en la palabra "beso" no tienen frecuencia fundamental porque no generan vibración en las cuerdas vocales, clasificándose como sonidos sordos. En cambio, sonidos como "b", "e", y "o" de la misma palabra se producen con vibración de las cuerdas vocales, por lo que se les llama sonidos sonoros.
Frecuencia Fundamental y Armónicos
La frecuencia fundamental (F0) es la primera información utilizada por el sistema fonético; corresponde al primer movimiento vibratorio que ocurre al articular un sonido. Además de esta frecuencia inicial, surgen armónicos o formantes (F1, F2, F3), que son el resultado de la vibración inicial multiplicándose en la cavidad oral. Estos formantes son fundamentales para que el sistema fonético pueda extraer información y segmentar los sonidos continuos en unidades como los fonemas.
Por ejemplo:
La "s" es un sonido puro ruido, sin estructura de formantes.
La frecuencia F1 de la "o" es superior a la de la "e" en la palabra "beso".
En resumen, tanto el oscilograma como el espectrograma permiten analizar cómo se estructuran las ondas sonoras y cómo nuestro sistema fonético extrae de esa información continua los segmentos necesarios para formar el lenguaje.