Resumen sobre la lengua como competencia
La lengua es un sistema complejo de procesamiento de información que convierte estímulos (como sonidos) en significados, de manera similar a cómo una caja registradora transforma el precio de productos en el total a pagar. Este proceso se denomina el sistema de caja negra, ya que, aunque no comprendemos conscientemente cómo se lleva a cabo, podemos observar las propiedades del input y output para deducir qué ocurre. Dentro de esta caja negra, existen reglas que organizan la lengua, como la separación entre sujeto y predicado en una oración, que también afectan cómo interpretamos estructuras ambiguas.
La competencia lingüística de una persona incluye conocimiento de varios subsistemas: fonológico, morfológico, sintáctico, semántico y pragmático. La competencia fonológica, por ejemplo, permite reconocer los sonidos de la lengua, mientras que la competencia pragmática regula el uso adecuado de la lengua en diferentes contextos sociales. La actuación o performance refleja el uso real de la lengua, que puede verse afectado por factores externos, como el cansancio o la distracción.
La lengua como un sistema
Decir que la lengua es un sistema implica que está compuesta por diferentes niveles interconectados, como la fonología, morfología, sintaxis y semántica, cada uno con sus propias reglas y funciones que facilitan la comunicación. Esta organización es común en todas las lenguas humanas, debido a la facultad del lenguaje innato que poseen los seres humanos, como explicó Chomsky.
El caso de Genie y el desarrollo de la lengua
El caso de Genie, una niña que fue privada de exposición al lenguaje durante su infancia, demuestra que la adquisición de la lengua está ligada a periodos críticos de desarrollo. Genie pudo aprender vocabulario pero no pudo dominar completamente la gramática de las oraciones complejas, lo que resalta la importancia de la exposición temprana al lenguaje.
La gramática no es suficiente para “saber” una lengua
Saber la gramática de una lengua no es suficiente para hablarla con fluidez. Es necesario también tener competencias pragmáticas y sociolingüísticas que permitan usar la lengua de manera apropiada en diferentes contextos sociales. Por ejemplo, comprender cómo y cuándo usar expresiones o registros adecuados en determinadas situaciones.
El fenómeno del Spanglish
El Spanglish es una forma de comunicación que combina elementos del español e inglés, frecuente en contextos bilingües. Aunque algunos lo critican, el Spanglish refleja cómo los hablantes adaptan sus lenguas según sus necesidades comunicativas y sociales.
Competencia pragmática / sociolingüística
La competencia pragmática se refiere a la capacidad de usar la lengua de manera adecuada según el contexto social. Esto incluye la elección de formas de expresión apropiadas según la situación, como la diferencia entre "tú" y "usted" en español, que depende de factores de respeto y formalidad. Esta competencia también está relacionada con el contexto cultural y social en el que se comunica.
Competencia comunicativa
La competencia comunicativa es un conjunto de conocimientos que permiten a un hablante usar la lengua de manera eficaz en situaciones sociales. Incluye la competencia lingüística, sociolingüística, discursiva y estratégica. Ademá, la competencia en comunicación no solo depende de la lengua, sino también de la interacción social, la actitud del hablante, y su capacidad para adaptarse a diversas situaciones comunicativas.
Macrocompetencia comunicativa
La macrocompetencia comunicativa es un concepto más amplio que engloba diferentes habilidades para comunicarse de manera adecuada y eficaz. Se compone de:
Competencia lingüística: Conocimiento de las reglas gramaticales.
Competencia sociolingüística: Uso adecuado de la lengua según el contexto.
Competencia discursiva: Capacidad de organizar ideas y producir textos coherentes.
Competencia estratégica: Uso de estrategias para superar dificultades en la comunicación.
Además, se consideran competencias adicionales como la sociocultural y la intercultural.