La necesidad de acidificar los mostos va a depender de la acidez total y el pH que éstos tengan, y del tipo de vino que queramos elaborar. Es conveniente que el mosto tenga entre 6,6-7,5 g/l TH2 de acidez total, con valores normales de málico, ya que al acabar la fermentación maloláctica puede quedar con poca acidez pudiendo ser causa de caída de color. Los valores normales de pH del mosto, hoy en día, se sitúan alrededor de 3,7-3,8. De 3,6 para arriba, hay que acidificar. El límite legal de adicción es de 2,5 g/l. Es más recomendable corregir el mosto que el vino, así cuánto antes lo hagamos, mejor.