Los trasiegos nos van a servir para separar los depósitos sólidos del vino que pueden darnos gustos desagradables, para corregir el nivel de sulfuroso y para rellenar las barricas, ya que, durante la crianza, existen pequeñas mermas de vino y si no rellenamos ese espacio libre, el vino tiene demasiado contacto con el aire, lo que puede provocar el desarrollo de microorganismos.