Las recolecciones precoces pueden favorecer al fruto pero con acideces muy elevadas y caracteres herbáceos. Las recolecciones tardías, sobre todo en climas cálidos y/o suelos filtrantes, pueden llevar a vinos desvaídos. Los vinos de éxito provienen de los viñedos recolectados en la fecha ideal, parcela por parcela, gracias al control de las viñas y a unos medios de recolección magníficos.