Una vez el vino ha sido clarificado y estabilizado se hacen una serie de controles, como contenido en azúcares, grado alcohólico, acidez volátil, acidez total, SO
2 libre y total, turbidez, hierro, cobre… antes de embotellarlo. También realizamos una cata pre-embotellado, la cual sintetiza toda la vida anterior del vino y prevé su evolución posterior.