ROSA SIRIA
Hibiscus syriacus
Hibiscus syriacus
Hibiscus syriacus, conocida comúnmente como rosa de Siria, altea o malva rosa de Siria, es una especie de planta perteneciente a la familia Malvaceae. Es originaria de Asia oriental, especialmente de China y Corea, aunque su nombre hace referencia a Siria debido a que fue introducida en Europa a través de esa región. Actualmente, se cultiva ampliamente como planta ornamental en jardines de todo el mundo por la belleza de sus flores.
Hibiscus syriacus es un arbusto caducifolio de porte erguido y ramificado que puede alcanzar una altura de entre 2 y 4 metros. Sus tallos son leñosos, de color grisáceo, y con el tiempo se vuelven ligeramente rugosos. Las hojas, dispuestas de forma alterna, son de color verde intenso, con forma ovada a trilobulada, margen aserrado y una longitud de entre 5 y 10 cm.
Las flores, que constituyen su principal atractivo, son solitarias, de gran tamaño —de 6 a 10 cm de diámetro— y se presentan en una amplia gama de colores que incluyen el blanco, rosa, violeta y azul, a menudo con un centro más oscuro o rojizo. Cada flor posee cinco pétalos amplios y delicados, con un tubo estaminal prominente en el centro que porta numerosos estambres fusionados. La floración se produce desde el verano hasta comienzos del otoño, siendo abundante y prolongada.
El fruto es una cápsula seca, de forma ovalada, que al madurar se abre liberando numerosas semillas pequeñas cubiertas de una fina pelusa. Hibiscus syriacus prefiere suelos fértiles, bien drenados y exposición plena al sol, aunque tolera la sequía y el frío moderado.
Por su resistencia y facilidad de cultivo, la rosa de Siria es una planta muy utilizada en jardinería, tanto en setos como en ejemplares aislados, aportando un toque de color y elegancia durante los meses cálidos.
El área de distribución nativa de Hibiscus syriacus se encuentra en el este de Asia, principalmente en China, Corea y parte del sur de Japón. Esta especie crece de forma natural en regiones templadas, en bosques claros, laderas y márgenes de caminos, donde el suelo es bien drenado y moderadamente fértil. Prefiere ambientes soleados o ligeramente sombreados, con una humedad ambiental media y precipitaciones regulares.
Debido a su valor ornamental, la rosa de Siria ha sido ampliamente introducida en otras regiones del mundo. Es especialmente popular en Europa mediterránea, América del Norte y Oceanía, donde se cultiva en jardines, parques y espacios urbanos por su prolongada floración estival.
En algunos lugares con climas cálidos y suelos fértiles, Hibiscus syriacus se ha naturalizado fácilmente, llegando incluso a comportarse como especie invasora leve, al establecerse fuera de las zonas cultivadas. Sin embargo, su expansión suele mantenerse controlada y no representa una amenaza significativa para los ecosistemas locales.