Agave americana
Es una planta perenne acaule resistente a terrenos áridos. Las hojas suculentas son grandes (1-2 m por 15-25 cm), lanceoladas, de color blanco-azulado, blanco-grisáceo, verde o variegadas. Se disponen en espiral alrededor del centro donde permanecen enrolladas a un corto tallo central (denominado en México cayote[6]). Poseen espinas a lo largo de los bordes, que pueden ser ondulados o dentados, de casi 2 cm. Una espina apical de unos 5 cm de longitud y de hasta 1 cm de ancho en la base.
Florece una sola vez hacia el final de su ciclo vegetativo, fenómeno conocido como monocarpismo, produciendo una inflorescencia terminal de unos ocho o diez metros de altura y una anchura superior a los 10 cm de diámetro. Desde más de la mitad de su longitud van saliendo pequeñas ramas en forma de panícula abierta, terminando cada una en un grupo de flores hermafroditas de color amarillo-verdoso. Cada flor tiene un tamaño de unos 5 a 10 cm, y son polinizadas habitualmente por murciélagos. El fruto es una cápsula trígona y alargada. A lo largo de su vida emite gran número de hijuelos o retoños de raíz.[3]
Es nativo de América (específicamente de Centroamérica y el este de México) pero se ha distribuido globalmente como planta ornamental y de cultivo, adaptándose a climas cálidos y secos en Europa, el norte de África, Australia, Nueva Zelanda y otras partes del mundo. En muchas de estas zonas se ha convertido en una especie invasora, ya que puede desplazar a la flora local.