Higuera
Ficus carica
Ficus carica
Ficus carica, de nombre común higuera, es una de las numerosísimas especies del género Ficus, de la familia de las moráceas, cuya infrutescencia es el higo. Originario de Asia sudoccidental, crece ahora espontáneamente en torno al Mediterráneo y en otras regiones del mundo.
Árbol o arbusto caducifolio de porte bajo, su altura máxima es de 7-8 m. De copa muy abierta debido a su profusa ramificación, que a menudo surge casi a ras del suelo.
La corteza es lisa y de color grisáceo. Las hojas, de 12 a 25 cm de largo y 10 a 18 cm de ancho, son profundamente lobuladas, formadas por tres o siete folíolos, de color verde brillante y textura áspera.
La floración de esta especie es bastante compleja. Las flores de ambos sexos se encuentran encerradas en un receptáculo en forma de pera con una pequeña apertura apical (ostiolo). Las únicas flores masculinas están en las cercanías de la abertura, las demás son femeninas, algunas de ellas estériles. Estas flores originarán unos pequeños aquenios vulgarmente llamados pepitas, rodeados de un mesocarpio carnoso y que son los verdaderos frutos (o sea drupéolas) de la higuera. Al conjunto se le da el nombre de sicono (Del latín syconus, y este derivado del griego σῦκον - sŷkon 'higo'.higo).[2][3]
Es poco exigente en cuanto a las cualidades del terreno, aunque su crecimiento es lento en terrenos secos. No es raro ver retoños o pies bastante desarrollados creciendo espontáneamente en farallones rocosos o viejos muros. El desarrollo de sus raíces es temido por mover los suelos donde están situadas. La higuera produce un látex irritante.
Las higueras cultivadas se reproducen mediante esquejes. Son muy resistentes a las condiciones adversas y se cultivan principalmente como árboles frutales de segunda categoría.[5]