Es necesario incrementar la velocidad de vacunación
Hemos terminado marzo y el Plan Nacional de Vacunación contra el SARS-CoV- 2 ya tiene un retraso en las metas que no se ve factible alcanzar. Dicho plan señalaba que, para estas fechas, el personal de salud estaría vacunado (sólo se ha alcanzado al 60%); y que las personas de 60 años y más estarían vacunadas a finales de abril (y con las dos dosis recibidas, solamente tenemos al 3% de esa población).
Es verdad que se han enfrentado a contratiempos y realizado avances en la llega- da de vacunas. Incluso la administración del presidente Biden estuvo de acuerdo en mandarnos vacunas de Oxford-AstraZeneca a préstamo, mientras que la complicada producción nacional puede comenzar a distribuir a finales de abril, las vacunas de las que recibimos la materia prima en enero de 2020. En el plan de enero no estaban las vacunas que nos ha mandado Rusia y tampoco teníamos contempladas las vacunas de Sinovac, sino las de Cansino.
Al mismo tiempo, la vacunas se administran cada vez más eficientemente, con pocos pasos para el registro; y con la ayuda de personal gubernamental y de voluntarios, se ha logrado administrar la vacuna en un lapso total de 30 minutos, contados desde la llegada de la persona al sitio de vacunación.
Aun así, México por ahora está recibiendo más vacunas de las que tiene capaci- dad de aplicar. Al 3 de abril de 2020, hemos recibido 14.6 millones de vacunas contra 9 millones aplicadas. Tenemos casi cinco millones de vacunas almacena- das. Estamos administrando 170,000 vacunas por día y deberíamos estar aplicando 340,000 para alcanzar la meta de que todos los adultos de 60 años y más, así como el personal de salud, estén vacunados a finales de abril.
Hasta ahora los centros de vacunación han sido temporales; necesitamos que sean permanentes y que trabajen en horarios extendidos. Sin un proceso de vacunación que duplique el ritmo actual, no podremos alcanzar la cobertura grupal necesaria con la rapidez que se requiere.
Por otro lado, la relajación de las conductas preventivas en la población hace probable una nueva ola epidémica, como ya ocurrió en Chile, a pesar de que tiene un mayor porcentaje de población vacunada que México (56.4% contra 6.7%). Chile ha tenido que reinstalar las restricciones a la movilidad, ya que se han vuelto a saturar los servicios de emergencia.
La situación de la vacunación del personal de salud ha generado mucha fricción con las autoridades. Por separado, o en peticiones colegiadas como lo hizo la Academia Nacional de Medicina, se ha insistido en que todo el personal de salud –público o privado- debe ser vacunado. La respuesta del gobierno ha sido exigir a los servicios privados listados verificables. Es evidente que el mecanismo no es eficiente. Una alternativa sería usar la página del registro para vacunación, en donde se anotaría la cédula profesional o cualquier otra acreditación profesional. En un país que tiene uno de los primeros lugares en defunciones por COVID-19 en personal de salud, es de llamar la atención que las autoridades no hayan resuelto todavía la vacunación de este sector.
Carlos Magis Rodríguez
Editor
Alma L. Cruz Bañares
Directora de México Unido Libre de Lesiones Infantiles A.C. (Munli A.C.)
Adriana Villafuerte García
Doctorante en Salud Pública. Instituto Nacional de Salud Pública
Las lesiones no intencionales infantiles que ocurren en el hogar están determinadas por la infraestructura del domicilio y las características del niño y el cuidador, principalmente. El confinamiento, producto de la Covid -19, aumentó el tiempo de permanencia en casa y cambió las dinámicas familiares; en consecuencia, los niños están expuestos a riesgos nuevos y preexistentes en su hogar. En el 2020, se realizó una encuesta que exploró las características de los hogares, las preocupaciones familiares sobre los riesgos de lesiones y las medidas de seguridad en casa. Los resultados evidencian la necesidad de contar con una estrategia de prevención.
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Jesús Carlos- Guzmán
Profesor de la Facultad de Psicología, UNAM
Sabrina Reséndiz-Barranco
Jennifer Sánchez-Guerrero
Aleydis Varela-Galicia
Estudiantes de la Facultad de Psicología, UNAM
Se realizó una encuesta a 32 estudiantes y se entrevistaron tres profesores, ambos grupos de la Facultad de Psicología de la UNAM, para averiguar sus opiniones sobre la efectividad de la enseñanza en línea y los problemas ocasionados por la pandemia del COVID-19. La mayoría de los alumnos calificaron su experiencia como “regular” y expresaron dudas sobre el nivel de aprendizaje adquirido. Su bienestar psicológico es el más afectado, ya que manifestaron padecer angustia, estrés, depresión y apatía. Los maestros destacaron que hay aspectos negativos y positivos en la enseñanza en línea. Se concluye resaltando la necesidad de atender la situación emocional de los alumnos.
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Gerardo Cabrera Reséndiz
Consultor. Unidad de Atención Sicológica, Sexológica y Educativa para el Crecimiento Personal A.C (UNASSE)
Serie de Testimonios
Instructor del Departamento de Salud Pública, Facultad de Medicina, UNAM.
Abril Violeta Muñoz-Torres
Alejandra Moreno-Altamirano
Profesoras del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina, UNAM
Daniela Hernández-Puente
Daniel Cruz-Martínez
Salif Luna-Ávila
Instructores del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina, UNAM.
UNAM: Regreso Seguro a Clases