Hoy te escribo a ti. Padre, madre, hermana, hermano, amiga, amigo, tía, tío, prima, primo, vecino, vecina, cuñado, cuñada… de un papá y/o mamá que está pasando por una situación como la que nosotros hemos vivido y estamos viviendo.
Tengo que empezar diciéndote que, si quieres acompañarlos en esto, tienes un papel muy importante y te va a hacer falta mucha paciencia.
Lo primero que tienes que hacer es no dar por sentado que esos papás saben que cuentan contigo.
Probablemente tu primer impulso sea no llamarles pensando que todo el mundo lo tiene que estar haciendo y estarán cansados de contar siempre lo mismo. A lo mejor pasa eso, y a lo peor todos piensan como tú y no están recibiendo ninguna llamada. Verse solo en un momento difícil es como caer al vacío. Igual es mejor arriesgarse a "molestar" ¿no crees?
Si tú quieres ayudar a esa persona, olvídate de lo que puedan estar haciendo otras personas y haz lo que tu corazón te pida. Si lo que a ti te apetece es llamar, llama. Si ellos pueden contestarán y si no, no. Si lo que te pasa es que no “quieres molestar” pero te encantaría ayudar, puedes escribirles y recordarles que estás a su lado y que ahí te tienen para cuando te necesiten. Parece que cae de cajón que así es, pero ellos ahora están metidos en medio de una tormenta rodeados de oscuridad y solo van a ver las manos que se le tiendan. Si no les ofreces la tuya, no van a pensar que no les quieres, o que no te importan, pero seguramente no acudan a ti, y si eres una persona importante para ellos, te aseguro que la van a echar de menos.
En mi experiencia con María he deducido que acompañar a personas en nuestra situación tiene que ser muy difícil. Supongo que la gente muchas veces se aparta porque les da miedo hacer una llamada preguntando qué tal, que la respuesta no sea buena y no saber qué decir. Aquí tengo una muy buena noticia para ti: ¡Tú no tienes que decir nada! Si preguntas qué tal, lo haces de corazón, dejas que te cuenten y escuchas, ¡escuchas!, ya estás haciendo un bien que no te imaginas. Esto es muy importante: si preguntas hazlo queriendo escuchar la respuesta, si no, es mejor que no lo hagas. Si tú mismo te contestas: “bueno, supongo que fatal”, “qué tontería de pregunta, cómo vas a estar” … o derivados, y cambias de conversación, estará dando la sensación de que preguntas porque “es lo que toca” y habrá sido una pregunta vacía. Y escucha, insisto mucho, lo sé, pero te sorprendería la cantidad de veces que, tras haber contado un problema por el que estaba atravesando María, me contestaron "pues me alegro mucho de que vaya mejor". Vuelvo a repetir que si no quieres escuchar no preguntes.
Si ya te has animado y te has puesto en contacto con ese papá o esa mamá, necesito hablarte de ciertas frases que, a pesar de ser dichas con muy buena intención, no ayudan mucho. Lo bueno es que te dejaré una alternativa:
Cambia afirmaciones por deseos.
No digas “Todo va a salir bien”. He escuchado esa frase demasiadas veces. Muchas de ellas el mismo día en que los médicos me dieron malas noticias. Los que saben qué es lo que pasa no me dicen que todo va a ir bien, porque ellos saben que hay varias cosas que no van a hacer. En lugar de usar esa afirmación, yo te propongo cambiarla por “ojalá que todo salga bien”, que, a fin de cuentas, es lo que quieres decir. Si utilizas esa frase porque tienes el presentimiento de que eso va a ser así deja claro que es tu sensación.
No le digas a un padre que está pasando por un ingreso largo que “ya queda poco”. No quiero ser desagradable, pero no tienes ni idea de cuánto queda. Y además, puede que lo que para ti sea poco para otra persona sea un mundo. De nuevo puedes cambiarla por “espero que ya quede poco”, “ojalá que pronto estéis en casa” o “ya queda menos” esta no es mi favorita, pero por lo menos es cierta, siempre queda menos.
Si se teme por su vida: Cambia “va a salir de esta” por “quiero que salga de esta”. Otra frase muy recurrida con la que a muchos papás nos tiembla el alma es "lo va a conseguir porque se lo merece". ¿Nos hemos parado a pensar que si AFIRMAMOS que saldrá adelante PORQUE SE LO MERECE, le estamos diciendo (sin darnos cuenta) a ese padre que si su bebé no lo consigue es porque NO SE LO MERECÍA? ¡Qué duro!
Si están pendientes de un resultado importante: Cambia “no va a ser nada” por “espero que no sea nada”.
Que alguien nos afirme algo que no sabe, no da seguridad. Que nos manifiesten su buen deseo les acerca a nosotros. Se agradece mucho que te deseen cosas buenas ¿No?
Tras largas horas de salas de espera y muchas conversaciones con otros papás tengo que decir que hay una lista de frases/cosas prohibidas.
La primera primerísima, la gran odiada, es ¡NO TE PREOCUPES! Por favor, no digas eso, por lo menos no de primeras. Que un hijo esté malito es motivo más que suficiente para preocuparse. Si a un padre que está pasando por eso le dices que no se preocupe le estás dando a entender que lo que está viviendo es una “tontería” o que no has escuchado lo que te ha contado. Si tienes la duda de si su preocupación es producto de su estrés o nervios pregúntale, si quieres, qué piensan los médicos al respecto. Si te dice que no le dan importancia puedes recordarle que si los médicos no están preocupados igual no hay razones para que ella/él lo haga. Pero si te dice que es algo que también preocupa al equipo médico, ¡Ni se te ocurra quitarle importancia!, escucha, acompaña y recuérdale que entiendes que esté preocupad@.
“Tienes que ser positiva/optimista”. Tras ver a otros papás pasando por situaciones parecidas a la nuestra puedo asegurar que sin una actitud positiva no seríamos capaces de estar al lado de nuestros bebés durante días, semanas, meses… Los papás de bebés prematuros somos positivos. Si ese papá, o esa mamá, tiene el día negativ@ seguramente tendrá un motivo para hacerlo. No le restes importancia. Intenta entenderle, si no lo consigues puedes acercarte a su frustración con un “es que es una mierda que tu bebé tenga que pasar por eso”
“No puedes venirte abajo” Sí, sí que podemos venirnos abajo. Tantas veces como necesitemos y es bueno que tú seas quien se lo recuerde a mamá y papá. Si les ves derrotados asegúrate de que sepan que es NORMAL sentirse así. A veces las caídas nos ayudan a “descansar en el suelo”, a recobrar las fuerzas y volver a la lucha.
“Después de todo lo que has aguantado esto para ti no es nada”. Si esa persona está agotada y te lo dice, si sabes que ya ha aguantado mucho dile que entiendes su cansancio. Precisamente cuando se ha aguantado mucho es cuando fallan las fuerzas. Un boxeador aguanta golpes durante todo el combate, al final puede que le tumbe una “tontería de golpe”, algo que al principio no te haría ni cosquillas, cuando ya hay mucho acumulado puede rematarte.
“Los bebés son muy fuertes, ellos salen adelante”. Desgraciadamente, si esos papás pasan una temporada larga en la UCI, van a ver como más de un bebé no consigue hacerlo. Por eso, tu frase no será un consuelo.
Solo deberíamos afirmar las cosas de la que estamos seguros. ¿Los bebés son fuertes? Sí, lo son. ¿Luchadores? También. ¿Se agarran a la vida? Desde luego. Afirma todo eso, pero no sentencies, desea. “Los bebés se agarran a la vida, ojalá no se suelte”.
No hagas tú el diagnóstico si te está contando un problema que tiene el bebé. O ya tiene uno o lo está esperando.
No lo compares con otros. Cada bebé es un mundo.
No generalices: “en los bebés es normal la fiebre”, “todos los niños tienen mocos”, “es normal que pasen días sin hacer caca”… Tú tienes razón, muchas cosas son normales o habituales en los bebés. Otras, como estar en una UCI, no lo son, y el suyo lo está. En ese caso, muchas de las cosas que en un bebé sano son normales, pasan a ser motivo de alerta.
Da consejos solo si te los piden. Cuando alguien nos cuenta un problema tendemos a buscarle una solución. A veces, la persona que se abre con nosotros no necesita ninguna solución, solo sentirse entendida y escuchada.
A lo mejor eres familia o amigo de unos papás como nosotros y no les has llamado ni escrito. Les quieres muchísimo pero no has dado el paso. Igual no lo haces porque ya estás informado por otras personas, grupos de whatsapp... Yo te pregunto: ¿tu información es sobre cómo está el bebé o sobre cómo están los padres? En muchos casos, conocer la "información general" es suficiente, pero si eres una de esas personas que sabes de sobra que perteneces al círculo cercano de esa mamá y ese papá, igual lo que necesitan es que te intereses por ellos de forma personal y tener la oportunidad de contarte cómo están. Porque si cuando se pasa por un momento muy complicado y faltan los "y tú, ¿cómo estás?" de tu gente, te ves sol@ y aterrad@ frente al abismo. Sé que esto puede ser injusto con las personas que acompañan desde el principio. A veces nos sentimos solos no porque lo estemos literalmente, si no porque nos vemos menos acompañados de lo que hubiésemos esperado.
Igual no te animas a ponerte en contacto con esa persona, por mucho que la quieras. Puede que tú no estés pasando un buen momento personal y no puedas "echarte encima" otro problema. Puede que la situación te supere y sientas que no eres capaz de acompañar. Si quieres a esa mamá o a ese papá y no te ofreces a estar a su lado porque, por una razón o por otra no te sientes preparad@, yo te invito a que se lo hagas saber "me gustaría ser capaz de ayudarte pero no me encuentro con fuerzas". Le ayudarás a entender el por qué de tu ausencia, porque, si eres una persona realmente importante para ella/él y no te le acercas en momentos de tanto dolor, puede que se sienta abandonad@. En cambio, si le cuentas el motivo de tu distancia sabrá que le tienes en tu mente. Además, seguro que si tú también estás pasando por un mal momento, a esos papás les guste saberlo. Aunque la enfermedad e ingreso de un hijo absorba nuestras energías y "robe" nuestra atención, nos sigue importando lo que le pasa a nuestros seres queridos.
Si eres creyente reza. Si los papás también lo son valorarán mucho tus oraciones. Si no lo son es muy difícil que les moleste que lo hagas.
¿Y si estás cansad@ de ofrecerle tu ayuda y nunca acude a ti? En ese caso quédate tranquil@, sabe que estás ahí.
Como te decía al principio, si vas a seguir su camino de cerca, ármate de paciencia. Ten en cuenta que van a estar nerviosos, cansados, preocupados. A veces parecerá que se cierran en sí mismos y no sabrás cómo acceder a ellos pero espera, se abrirán.