Comenzamos la clase con una dinámica del semáforo, una actividad muy entretenida y participativa, donde consistía en clasificar diferentes frases según su nivel de veracidad, utilizando los colores:
Verde para las afirmaciones verdaderas,
Amarillo para las que eran parcialmente verdaderas, y
Rojo para las falsas.
Esta dinámica fue una forma diferente de activar nuestros conocimientos previos y reflexionar sobre cuánto entendemos realmente de los temas.
Después de la dinámica del semáforo, el docente nos presentó y explicó las 8 grandes ideas del aprendizaje construccionista de Seymour Papert, a través de esta imagen, comprendimos cómo el aprendizaje se fortalece cuando los estudiantes construyen su propio conocimiento mediante la acción, la reflexión y la creatividad.
Desarrollando un Plan de Clase
El docente nos pidió crear una copia de la plantilla sugerida y, a partir de ella, elaborar un plan de clase. Esta actividad se dividió en dos momentos
Trabajo grupal
Nos organizamos en grupos para diseñar un plan de clase colaborativo, aplicando las ideas y estrategias que habíamos revisado. Lo interesante fue que, al trabajar juntos, pudimos compartir experiencias y puntos de vista distintos, lo que enriqueció mucho el resultado final.
Trabajo individual:
Luego, realizamos un plan de clase personal, donde cada uno debía aplicar las metodologías activas a su propia asignatura. En mi caso, me enfoqué en Taller III – Viviendas multifamiliares, adaptando los pasos del plan al contexto de la materia y reflexionando sobre cómo lograr un aprendizaje más participativo y significativo.
REFLEXIÓN DEL DIA
¿Qué aprendí hoy?
Hoy aprendí cómo se puede diseñar un plan de clase desde un enfoque más dinámico y participativo, aplicando las ideas del aprendizaje construccionista, también entendí la importancia de integrar la tecnología y la creatividad dentro del proceso de enseñanza para hacerlo más significativo.
Lo que aprendí, ¿puedo utilizarlo en mis clases?
Sí, definitivamente puedo aplicarlo en mis clases ya que este enfoque me ayuda a repensar el rol del docente, no solo como transmisor de conocimiento, sino como guía del proceso de aprendizaje.
Puedo utilizarlo, por ejemplo, en la planificación de mis clases de Taller III, donde puedo incorporar metodologías activas y actividades colaborativas para que los estudiantes aprendan haciendo, reflexionen sobre sus decisiones de diseño y construyan su propio conocimiento a partir de la experiencia.