BATTERED WATERS - AGUAS MALTRATADAS
Access to water is one of the most contentious local issues in Central Asia today. Four landlocked countries compete over the water supplies they share – a situation intensified by the climate crisis.
For decades, interdependence between Tajikistan and Kyrgyzstan, upstream on the Syr Darya and Amu Darya rivers, and Uzbekistan and Kazakhstan downstream, encouraged peaceful interaction over use of this resource – but drought, conflicting needs, and water mismanagement are disrupting this long-standing cooperation. Post-Soviet independence of the four countries, the subsequent growth of national identities, and the rise of privatized industries all contribute further to this imbalance.
El acceso al agua es uno de los problemas locales más polémicos de Asia Central. Cuatro países sin salida al mar compiten por los recursos hídricos que comparten, una situación intensificada por la crisis climática.
Durante décadas, la interdependencia entre Tayikistán y Kirguistán, aguas arriba en los ríos Syr Darya y Amu Darya, y Uzbekistán y Kazajstán aguas abajo, fomentó la interacción pacífica sobre el uso de este recurso - pero la sequía, las necesidades conflictivas y la mala gestión del agua están perturbando esta cooperación de larga data. La independencia postsoviética de los cuatro países, el consiguiente crecimiento de las identidades nacionales y el auge de las industrias privatizadas contribuyen aún más a este desequilibrio.
photographer - fotógrafa
Anush Babajanyan
The photographer documented the resilience of people living in this region, who have been dealing with issues of water management for many years. She said: “Water intertwines with their lives. People’s lives are also changing because the climate is changing, and they have to adapt to that, too. I wanted to capture this powerful spirit. One of the reasons I'm happy that this project was a winner is that it means I can share the story with a wider audience. Stories from Central Asia are not covered enough.”
La fotógrafa documentó la resistencia de los habitantes de esta región, que llevan muchos años enfrentándose a problemas de gestión del agua. Dijo: "El agua se entrelaza con sus vidas. La vida de la gente también está cambiando porque el clima está cambiando, y también tienen que adaptarse a ello. Quería captar este poderoso espíritu. Una de las razones por las que me alegro de que este proyecto haya resultado ganador es que me permite compartir la historia con un público más amplio. Las historias de Asia Central no reciben suficiente cobertura".
Before It's gone - Antes de que desaparezca
M'hammed kilito
Global heating and destructive human activity are threatening Morocco's oases, with devastating social and environmental consequences.
Oases depend on a delicate balance of three elements – abundant water supply, good quality soil, and date palms – to function as islands of biodiversity and barriers against desertification. Steadily rising temperatures have led to damaging fires and water scarcity, upsetting this balance and putting the oases’ existence in jeopardy. Overgrazing exacerbates the problem.
In the past, oasis water in Morocco was supplied by underground tunnels known as khattara, which tapped groundwater and brought it to the surface for irrigation. An increasing demand for water, coupled with a dwindling natural supply, means that this sustainable source is insufficient, so people have begun to sink wells (sometimes illegally). Water extracted from lower levels in the water table has a higher salt content, contaminating the soil and affecting its fertility.
El calentamiento global y la destructiva actividad humana amenazan los oasis de Marruecos, con devastadoras consecuencias sociales y medioambientales.
Los oasis dependen de un delicado equilibrio de tres elementos -abundancia de agua, suelo de buena calidad y palmeras datileras- para funcionar como islas de biodiversidad y barreras contra la desertización. El aumento constante de las temperaturas ha provocado incendios perjudiciales y escasez de agua, alterando este equilibrio y poniendo en peligro la existencia de los oasis. El sobrepastoreo agrava el problema.
En el pasado, el agua de los oasis marroquíes se suministraba mediante túneles subterráneos conocidos como khattara, que captaban las aguas subterráneas y las sacaban a la superficie para el riego. La creciente demanda de agua, unida a una oferta natural cada vez menor, hace que esta fuente sostenible sea insuficiente, por lo que la gente ha empezado a excavar pozos (a veces ilegalmente). El agua extraída de los niveles más bajos de la capa freática tiene un mayor contenido en sales, lo que contamina el suelo y afecta a su fertilidad.
Poor soil and lack of water also imperils date palms, which provide essential shade for many other types of vegetation and wildlife. Academic research at universities in Casablanca and Marrakech reveals that of the 15 million date palms once present in South Atlas oases in Morocco, only four million remained by 2019.
Oasis degradation in turn impacts inhabitants, causing decreased agricultural production, poverty, and displacement, as people abandon oases for life in the city, or to seek work abroad.
M’hammed Kilito documented life in this vanishing environment for three years, focusing on the impact that the climate crisis has on the population. He said: “People in oases live in very remote villages, and understand that to be able to live, to survive and to sustain, they have to have cohesion. They need to help each other. Their whole system of life is based on that. They know that living in a community is the only way they can survive.”
La pobreza del suelo y la falta de agua también ponen en peligro las palmeras datileras, que proporcionan una sombra esencial para muchos otros tipos de vegetación y fauna silvestre. Investigaciones académicas realizadas en universidades de Casablanca y Marrakech revelan que de los 15 millones de palmeras datileras que había en los oasis del Atlas Sur de Marruecos, en 2019 sólo quedaban cuatro millones.
La degradación de los oasis repercute a su vez en los habitantes, provocando una disminución de la producción agrícola, pobreza y desplazamientos, ya que la gente abandona los oasis por la vida en la ciudad o para buscar trabajo en el extranjero.
M'hammed Kilito documentó durante tres años la vida en este entorno en vías de desaparición, centrándose en el impacto que la crisis climática tiene en la población. Dijo: "Los habitantes de los oasis viven en aldeas muy remotas, y entienden que para poder vivir, sobrevivir y mantenerse, tienen que tener cohesión. Tienen que ayudarse unos a otros. Todo su sistema de vida se basa en eso. Saben que vivir en comunidad es la única forma de sobrevivir".