Ceuta y Melilla son en la actualidad los dos únicos territorios reivindicados por otro país, Marruecos, lo que hace de ellas casos singulares en el seno de la nación española : son también temas de política exterior. La historia de las relaciones de Ceuta y Melilla con Marruecos está marcada por incesantes enfrentamientos que hacen precaria la presencia española. Sin embargo a fines del siglo XVIII los soberanos españoles y marroquíes firman varios Tratados de Paz y Amistad [1]con la preocupación de fomentar intercambios comerciales pacíficos.
La Guerra de África indica un cambio importante en la percepción española de lo que son las Plazas de África del norte : de una posición defensiva, Ceuta y Melilla van a pasar a ser "cabezas de puente" de una penetración primero económica y luego política con la instauración del Protectorado. El Tratado que se firma en 1860 está al origen de la extensión colonial española en Marruecos (ensanchamiento de los territorios de Ceuta y Melilla, Ifni) y en 1906 la Conferencia de Algesiras precisa la zona de influencia española que terminará siendo el Protectorado en 1912.
Sources : CARABAZA, Enrique, Melilla y Ceuta, las últimas colonias, Madrid, Talasa, 1993.
Al final del Protectorado, en 1956, Marruecos, de nuevo independiente, no dejará de reclamar la devolución completa de todos los territorios ocupados por los Españoles : Tarfaya, Ifni, el Sáhara occidental –devueltos progresivamente- y luego, después de 1975, Ceuta y Melilla, apoyándose sobre el argumento de la permanencia de la resistencia marroquí a lo largo de la historia. El período de la descolonización, inventando el concepto de "tratados desiguales", traerá a Marruecos otro argumento. En aquella época Marruecos presenta sus reivindicaciones en la escena internacional ante el Comité de la ONU encargado de la descolonización.
Por su parte los Españoles se apoyan sobre una ocupación ininterrumpida de los territorios de Ceuta y Melilla y, sobre todo, sobre el carácter europeo de su población para afirmar su soberanía sobre Ceuta y Melilla.
En este contexto de descolonización, en 1975, el rey de Marruecos, aprovechando las reivindicaciones españolas para recuperar el Peñón de Gibraltar ocupado por Gran Bretaña desde 1704, trata de relacionar el futuro del Peñón con el de Ceuta y Melilla con esta palabras :
Si los ingleses restituyen Gibraltar a España, ésta última deberá restituirnos Ceuta y Melilla. Mientra antes obtengan los españoles Gibraltar, antes, inmediatamente, automáticamente, obtendremos Ceuta y Melilla.
La adhesión de España en la OTAN y luego el ingreso de España en la Unión Europea en 1986 parecen, durante un momento, dar la ventaja a España porque la soberanía española se encuentra reforzada en Ceuta y Melilla ya que forman parte del territorio comunitario.
En 1987 Hassan II propone una "célula de reflexión" sobre el futuro de ambas ciudades y en los años 1990 los dos países se encaminan lentamente hacia una política de cooperación como lo ilustran los proyectos PAIDAR[2] y Averroés. Sin embargo las relaciones hispano-marroquíes se quedan estorbados por el contencioso territorial sobre Ceuta y Melilla como lo demuestra el episodio "guerrero" del mes de julio de 2002 en torno al islote de Leila/Perejil.
[1] El primer Tratado de Paz y Comercio fue firmado el 28 de mayo de 1767 entre Carlos III de España y el sultán Mohammed ben Abdallah.
[2] Plano de desarrollo integral y arreglo de la región del Rif, financiado por España.