Una imagen heredada de la época colonial
Después de quedarse limitada a las reducidas plazas durante varios siglos, la presencia española en África del Norte conoce una nueva dimensión a partir de la Guerra de África de 1859. Siguiendo el movimiento de expansión colonial de Europa, los Españoles intentan ensanchar sus posesiones a fines del siglo XIX y obtienen finalmente la instauración del Protectorado español en el norte de Marruecos en 1912.
La vertiente militar de esta penetración española sólo se acaba en 1927 con la pacificación definitiva de la zona del Rif y la rendición del cabecilla Abd-el-Krim. En estas condiciones la figura del militar encarna exclusivamente el colonialismo español y a partir de 1893 los nombres de Ceuta y Melilla quedan estrechamente vinculados con las guerras coloniales : Guerra de Melilla, Barranco del Lobo, Semana Trágica de Barcelona, desastre de Annual son acontecimientos dramáticos que se refieren en el inconsciente colectivo español a Ceuta y Melilla. Por fin, el último acontecimiento que las relaciona con el mundo militar y con la presencia colonial española es el levantamiento en Ceuta y Melilla de los militares africanistas contra el Gobierno legal de la República, el 17 de julio de 1936, o sea un día antes de la Península.
Al acabarse la Guerra Civil, Ceuta y Melilla ocupan naturalmente en el discurso y la propaganda de la dictadura un lugar particular como cuna del levantamiento militar. Paradójicamente estos vínculos sentimentales poco privilegian a ambas ciudades que se encuentran casi abandonadas en provecho de Tetuán, capital del Protectorado, y luego, después de 1956, se hunden en cierto letargo, separadas de su "retropaís" marroquí y sin otra solución que la de mantener fuertemente su relación con la Península.
Las páginas de homenaje a las dos ciudades son numerosas durante el período franquista pero subrayan claramente el abismo que existe entre las palabras y las acciones :
Melilla [...] puerta abierta por la Hispanidad sobre el continente africano. Bandera de la España colonizadora y misionera. Mano abierta tendida cordialmente hacia los jóvenes pueblos africanos[1]
Se trata de proclamar, según la ideología del momento, la indestructible españolidad de las Plazas de Soberanía. En aquella época también se imagina la argumentación según la cual Melilla se incorporó a la Corona de Castilla antes de Navarra o también antes de que los Estados Unidos se formaran como nación.
Los libros de texto del período franquista repiten, todos, esta argumentación para tratar de frenar el gran movimiento de descolonización de los años 1960. Citemos como ejemplo el título del capítulo dedicado a las colonias en un libro de 1965 :
España se prolonga en teritorios y Plazas que se hallan en África[2]. [subrayamos el verbo]
Sources : photo personnelle (2001). Monument franquiste à Melilla
Las obras literarias que evocan Ceuta o Melilla a partir de la segunda mitad del siglo XIX situan su argumento en el contexto de las guerras coloniales. Desde el testimonio de Pedro de Alarcón Diario de un testigo de la Guerra de África de 1859, hasta la obra maestra de Ramón Sender Imán , pasando por novelas más recientes, lo esencial de la creación literaria dedicada a ambas ciudades tiene por marco las diferentes guerras que jalonan su historia. Parece normal, pues, que la imagen que aparece en estas novelas sea la de dos ciudades marcadas por el episodio colonial español.
El caso del cine dedicado a Ceuta y Melilla es aún más revelador porque el ejército, entendiendo muy pronto el enorme poder propagandístico que representa el cine, invita a cineastas españoles para rodar películas que muestran las acciones de las tropas[3]. Las películas de ficción que aparecen durante la dictadura, siguen explotando el filón de la película militar y patriótica y así difunden las tesis colonialistas.
Por fin, para completar esta presentación de la imagen militar y colonialista de Ceuta y Melilla, hace falta recordar que las reivindicaciones marroquíes también pueden explicar la difusión de tal imagen. Para comprobarlo basta citar el título de un artículo de un conocido periódico marroquí :
Melillia y Sebta, últimas plazas coloniales después de la descolonización de Hong-Kong.
Las vallas no pueden arrebatarles a Sebta y Melillia su marroquinidad[4].
[1]MIR BERLANGA, Francisco, Ceuta y Melilla, veinticinco años de paz, Madrid, 1964, p. 106.
[2]ASIÁN PEÑA, José, Geografía de España, Barcelona, Bosch, 1965.
[3]MARTÍN CORRALES, Eloy, "Un siglo de relaciones hispano-marroquíes en la pantalla (1896-1999)" en Memorias del cine : Ceuta, Melilla y el Norte de Marruecos, Ciudad Autónoma de Melilla, 1999, p.12.
[4]Le matin du Sahara et du Maghreb, 9 de junio de 1999.