La imagen de un país o de una ciudad no se crea sólo con lo que difunden los medias. La representación de una ciudad también es el fruto de la creación literaria o iconográfica. Nos hemos dedicado pues al estudio de la creación literaria y cinematográfica que tuvo como centro la ciudad de Melilla –la creación relacionada con Ceuta casi no existe por lo menos en obras recientes y que traten de la actualidad- para intentar esbozar cuál es la representación de esta ciudad hoy.
Sólo propondremos aquí una muestra literaria y cinematográfica limitándonos al estudio de la novela Jádir de Severiano Gil[1] y de la película Morirás en Chafarinas de Pedro Olea[2]. Aquellas dos obras sin embargo resultan ejemplares por los matices y contradicciones que se encuentran en las miradas dirigidas sobre la Melilla de hoy ; además son del mismo año 1995 y la comparación se impone de por sí.
Morirás en Chafarinas es una película que podríamos definir como "película de acción" o de aventuras. Se contruye bajo la forma de una pesquisa que, a pesar de no ser policíaca, adopta sus principales características : suspense, persecuciones, tiroteos y presentación maniquea de los personajes principales –identificamos claramente los buenos y los malos- . Sin embargo esta película se vale de un elemento original, el exotismo vinculado con el contexto espacial del relato, es decir la ciudad de Melilla, principalmente a través de los barrios musulmanes. En una palabra, esta película evoca el mundo de la "mili" de los jóvenes españoles y se apoya sobre numerosas imágenes estereotipadas de Melilla.
Las incursiones de los protagonistas principales en los barrios musulmanes subrayan este aspecto : estos barrios están presentados como sitios extraños y extranjeros por los cuales uno no se aventura sin riesgos. El peligro está por todas partes y el misterio rodea a los personajes que penetran en este mundo hóstil. Esta película, gracias a unas imágenes concretas que nos da de la ciudad, contribuye a transmitirnos una "imagen" de Melilla y se desprende de ella una visión de dos ciudades –la europea y la musulmana- que coexisten sin encontrarse de verdad. Pero queremos insistir sobre todo en la tonalidad "orientalista" de esta representación de la ciudad de Melilla porque está claro que se basa sobre una imagen estereotipada, luego mutilada, de este enclave.
Jádir es una de las obras del novelista melillense Severiano Gil –es la última novela de una trilogía que presenta la historia de Melilla a través de la vida de sus habitantes a lo largo del siglo 20- .
La acción se situa en tres lugares diferentes y se extiende sobre tres días : durante el primer día, el jueves, es en Melilla donde se desarrolla lo esencial de la acción ; eso da lugar a una aproximación de tipo sociológico de la ciudad. En el segundo día, el viernes, los protagonistas, Pepe Padilla y su familia, melillenses adinerados, están preparando su fin de semana que van a pasar en su chalet de Cala Charrani en la costa occidental del cabo de Tres Forcas en Marruecos. Allí vive Jádir, protagonista epónimo de la novela, que nunca tendría que encontrar a Pepe Padilla porque todo separa sus dos mundos : el lugar donde viven, su nacionalidad, su cultura y sobre todo su nivel social. El tercer sitio donde se desarrolla la novela -el menos importante- se localiza en una base de hidroaviones que se utilizan para luchar contra los incendios forestales, cerca de Cartagena, en la península. Durante el segundo y el tercer día, la novela se traslada hacia Cala Charrani porque los dos pilotos del hidroavión se encuentran también en los alrededores de la cala marroquí para llevar un grupo de inmigrantes clandestinos hacia la península.
La estructura "cruzada" de la novela en la que el autor describe sucesivamente una acción que ocurre en uno de los tres lugares, tiene como primer efecto darnos una visión de tres mundos yuxtapuestos pero que se desconocen por completo : eso se ve claramente entre la ciudad de Melilla y el mundo rural marroquí de Cala Charrani. El desenlace de la historia hará que estos tres mundos se encuentren, el sábado por la mañana, cuando el hidroavión atestado de clandestinos se estrella contra el barco en el que está la hija menor de los Padilla. Las operaciones de rescate reúnen entonces a todos los protagonistas en un mismo movimiento de solidaridad que borra todas las diferencias.
De la novela de Severiano Gil se desprende la imagen de una ciudad atractiva y profundamente humana. El autor no intenta darnos una imagen demasiado bonita : los problemas –la suciedad de las calles, el tráfico de droga, el contrabando, la inmigración clandestina- las preocupaciones de los habitantes –presencia insistente de Marruecos y relaciones intercomunitarias- o los pareceres opuestos de los habitantes sobre la situación y el porvenir de la ciudad no se silencian, al contrario, sirven para poner de relieve el carácter abigarrado y dinámico de aquella ciudad, muy alejada de los prejuicios con los que se suele dibujarla. Por primera vez, la ciudad está presentada, en una actualidad reciente, con la imagen esperanzadora de una convivencia que va asomando entre los diferentes grupos de población.
[1] GIL RUIZ, Severiano, Jádir, Melilla, Ciudad Autónoma de Melilla, Servicio de publicaciones, 1995.
[2]OLEA, Pedro, Morirás en Chafarinas, Barcelona, Sogedasa, VHS 90 mn, 1995.