La historia de la presencia española en los enclaves de la costa mediterránea de Marruecos empieza en 1497, año de la conquista de Melilla. Aquella conquista es, en cierto modo, la continuación de la Reconquista cristiana sobre la España musulmana –el reino de Granada fue vencido en 1492- pero en la otra orilla del estrecho de Gibraltar. Melilla, primera frontera [1] española, no será la última ya que la corona española está llevando a cabo una política de expansión y de enfrentamiento con el Islam en el continente africano. Entre los años 1497 y 1541, los Españoles se asientan en varios sitios de la costa de África del norte, entre Melilla al oeste y Trípoli al este. Sin embargo, la situación de estas fronteras no pasa de precaria porque están sometidas a los ataques de las tribus vecinas. Al fin y al cabo, los Españoles nunca intentarán apoderarse del hinterland de dichas plazas. Sólo les servirán para luchar contra los piratas berberiscos y frenar el avance turco en este sector del Mediterráneo.
Gravure de Ceuta au XVI° siecle
Así, al pasar al segundo plano de las preocupaciones de la corona española, las fronteras sobreviven con dificultad durante los siglos siguientes, esperando refuerzos militares o víveres procedentes de la Península. Poco a poco van cayendo en poder de los reinos del Magreb : en 1791, después de devolver Orán a la regencia de Árgel, sólo quedan españolas las plazas de Melilla, de Vélez de la Gomera y del Peñón de Alhucemas. Ceuta que fue primero portuguesa a partir de 1415, pasa definitivamente a la Corona española en 1640. Por fin, en 1848, España se apodera de las islas Chafarinas al este de Melilla.
A mediados del siglo XIX, precisamente, se abre una nueva era colonial para las potencias europeas : España, viejo imperio colonial debilitado, va a tratar de unirse al movimiento europeo de expansión y pone sus miradas sobre "el vecino del sur". Así, los antiguos presidios de la costa marroquí, recobrando su interés, servirán de base a este intento colonial español. En 1859-1860 España se lanza en la famosa Guerra de África contra Marruecos y luego, en 1912, se instaura el Protectorado franco-español sobre Marruecos, gracias en parte a las presiones británicas por frenar la expansión francesa a partir de Argelia, hacia Gibraltar. La zona norte de Marruecos pasa, pues, bajo "protección" española y Ceuta y Melilla se vuelven verdaderas "cabezas de puente" de la penetración colonial española que empieza por una guerra encarnizada contra la resistencia de Abd-el-Krim.
Sin embargo ambas ciudades gozan entonces de un desarrollo económico que durará hasta la Independencia de Marruecos en 1956.
La presencia colonial española en Marruecos se extiende también sobre los territorios de Ifni, sobre la zona sur del Protectorado (Tarfaya) y sobre el Sáhara Occidental : España los irá devolviendo a Marruecos entre 1958 y 1975. En aquel año sólo quedan españolas las Plazas de Soberanía –Ceuta, Melilla y los Peñones- que tendrán que enfrentar, desde entonces, las continuas reivindicaciones marroquíes.
[1]Se llaman entonces fronteras las posesiones españolas en la costa mediterránea de Marruecos ; más tarde su utilización como sitio de confinación de los presos, les dará el nombre de presidios. Por fin la dictadura franquista inventará el témino de Plaza de Soberanía.