Como ya lo vimos, el renovado interés español por Ceuta y Melilla es contemporáneo de la expansión colonial española de fines del siglo XIX y principios del siglo XX. Sin embargo, sólo con la Independencia de Marruecos y sus reivindicaciones sobre territorios españoles, apareció el concepto de españolidad para afirmar el entrañable carácter español de ambas ciudades norteafricanas.
Se puede, sin duda, atirbuir la difusión de esta idea al régimen franquista pero es de notar también que la vuelta a la democracia de España generalizó el uso del término en la vida de la política española.
¿Cuál es la posición de los diferentes partidos políticos españoles al respecto y cómo se situa la opinión pública frente a dicho tema ?
Entre los 4 grandes partidos políticos españoles que toman parte directamente a la Transición Democrática, la UCD es el partido que afirmó más claramente la españolidad de Ceuta y Melilla. No hay que olvidar el papel que desempeñó el diputado por Melilla en 1978, García Maragallo, en favor de la adopción en la Constitución española de la Disposición Transitoria Quinta sobre el futuro estatuto de autonomía de Ceuta y de Melilla.
El Partido Popular, antiguamente A P, también siempre defendió el carácter español de los dos enclaves y a pesar de un ligero cambio de actitud cuando llegó al poder, sigue apoyando la concesión de un estatuto de autonomía con capacidad legislativa a Ceuta y Melilla para ponerlas al mismo nivel que las otras Comunidades Autónomas.
Heredero de una tradición anticolonialista afirmada en especial durante la Guerra del Rif, el PSOE se mueve entre posiciones a veces irreconciliables según está o no al mando del Gobierno. En una declaración de 1977, Narcís Serra, futuro vice-presidente del Gobierno, se expresaba así sobre el tema de Ceuta y Melilla :
Respetando los intereses de los habitantes, debe cesar la presencia inglesa en Gibraltar y la española en Ceuta y Melilla.
Mientras que, diez años más tarde, Felipe González, el entonces presidente del Gobierno, declaraba :
Desde 1497 la ciudad de Melilla [...] ha sido regida por usos y leyes españolas. Desde siglos, pues, ha sido una ciudad española y así seguirá siéndolo.
Parecida anbigüedad se encuentra en el Programa 2000 publicado en el año 1988 por el PSOE, pero también se vislumbran en él iniciativas más innovadoras como la importancia dada a la cooperación con los países del Magreb que formará el eje esencial de la política exterior española en los años siguientes.
El PCE, también heredero de la tradición anticolonialista, propone en 1975 devolver ambas ciudades a Marruecos. Mantiene esta posición hasta 1987 y luego durante los primeros años después de la creación de IU. En aquella época, las secciones locales del PCE de Ceuta y de Melilla deciden su propia disolución para protestar contra las posiciones del partido. Esto le servirá de lección al nuevo partido de IU porque a partir de 1993 ya no se hace mención de la devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos, tema que aparecía todavía en el programa de IU de 1989.
Hoy sólo algunos partidos regionalistas catalanes [ERC en particular] siguen abogando por devolver las dos ciudades a Marruecos mientras que los partidos localistas de Ceuta y Melilla defienden su españolidad. En cuanto a los partidos musulmanes recien creados en Ceuta y Melilla, no abordan tal problemática, como era de esperar.
¿ Qué dice la opinión pública española sobre el tema de la españolidad ?
Primero hay que subrayar una cosa : pocos son los estudios dedicados a la españolidad de Ceuta y Melilla. En cambio numerosos son los los tópicos que circulan entre los Españoles de la Península, sobre las dos ciudades norteafricanas. Sinónimos de conflictos con Marruecos, se las imaginan como ciudades militarizadas, presas del contrabando y, después de 1986, víctimas de graves problemas sociales.
Si nos fijamos en los últimos estudios de opinión[1], notamos que sólo el 12,1 % de las personas entrevistadas opina en favor de la devolución de Ceuta y Melilla a Marruecos, mientras el 67 % es favorable a la permanencia de la presencia española en ellas y el 18,2 % no contesta o no sabe.
Podemos afirmar, pues, que, en lo que se refiere a este tema, la opinión pública española resulta mal informada pero, sobre todo, frágil y expuesta a presiones y reacciones extremas como lo demostró la reciente crisis del islote de Perejil.
Así se entiende mejor la continua preocupación de los intelectuales españoles por luchar contra los prejuicios que se mantienen en el inconsciente colectivo español. Por eso los intelectuales se expresan con regularidad en los grandes periódicos nacionales [El País del 9 de septiembre de 1990] sobre el tema de Ceuta y Melilla.
[1] Informe INCIPE de 1995 citado por MARTÍNEZ ISIDORO, Ricardo, "La opinión pública sobre Ceuta y Melilla", Madrid, Instuituto de Estudios Estratégicos, Cuadernos de estrategia n° 91, febrero de 1997.