Salida del 24 de septiembre 2025
Comenzamos la andadura y aprovechando que los cedros estaban en flor les hicimos una visita. Hicimos ruta circular saliendo por los jardines de Llanos de la Victoria, paseo de los Miradores, Fuente Lilaila y regreso por la Cooperativa y la carretera de Oroel a Jaca.
En nuestras salidas por Jaca, es imposible pasar por alto la majestuosidad de los cedros. Estos árboles, pertenecientes a la familia de las Pináceas, no solo destacan por su porte, sino por una historia ligada a la humanidad desde hace milenios.
1. Simbología: El Árbol Sagrado. Desde la antigüedad, el cedro ha sido símbolo de fuerza, eternidad e incorruptibilidad. En el Antiguo Egipto se asociaba directamente con el Dios Sol (Ra) y se consideraba un puente entre el cielo y la tierra debido a su gran altura. Su capacidad para vivir cientos de años y la resistencia de su madera a la putrefacción lo convirtieron en el símbolo universal de la inmortalidad.
2. Madera de Reyes y Faraones. La madera de cedro es famosa por su aroma y su resina, que repele insectos y hongos. Los egipcios la importaban del Líbano para construir sus barcos solares y naves de transporte, ya que no se pudría con el agua. Fue también el material predilecto para fabricar los sarcófagos de los faraones, asegurando que el cuerpo estuviera protegido en su viaje al más allá.
3. Usos Medicinales y Etimología. El aceite esencial de cedro es un potente antiséptico y se utiliza en aromaterapia por sus propiedades sedantes. La palabra "cedro" proviene del griego kédros, que significa "árbol que perfuma". Este término está emparentado con el concepto de quemar incienso, ya que su madera resinosa se prendía en los templos para conectar con lo sagrado a través del aroma.
4. Biología: Un superviviente prehistórico. Como pudimos observar en Jaca, el cedro es un árbol monoico (flores masculinas y femeninas en el mismo pie). Las coníferas son Gimnospermas, los primeros árboles verdaderos de la Tierra. El registro fósil nos dice que surgieron hace 160 millones de años (en el Jurásico), mucho antes que las plantas con flores (Angiospermas), que aparecieron hace "solo" 100 millones de años.
Al ser tan antiguos, no necesitan atraer insectos para reproducirse. Su estrategia es la anemofilia (polinización por el viento). Por ello, sus flores masculinas o amentos liberan nubes masivas de polen amarillo, confiando en que el aire lleve el mensaje genético hasta los conos femeninos. Es una estrategia de "fuerza bruta" que ha funcionado con éxito desde la época de los dinosaurios.
5. Las tres subespecies de cedros de nuestros parques. Para identificarlos en nuestras rutas, fijaos en estos detalles: el Cedro del Atlas suele tener tonos azulados o plateados; el Cedro del Líbano es muy horizontal y forma "pisos" como bandejas; y el Cedro del Himalaya es el más "llorón", con la punta de sus ramas y su guía principal siempre colgando hacia abajo.