(Barrio de Las Delicias): Angelo Giuseppe Roncalli (Sotto il Monte, Italia, 1881 - Ciudad del Vaticano, 1963). Fue el Papa n.º 261 de la Iglesia Católica entre 1958 y 1963. El punto culminante de su trabajo apostólico fue, sin dudas, su iniciativa personal, apenas tres meses después de su elección como pontífice, de convocar a la realización del Concilio Vaticano II. En Italia es recordado con el cariñoso apelativo de "Il Papa Buono" (El Papa Bueno).
La calle ocupa el espacio del antiguo camino de Herederos, uno de los más antiguos del barrio.
La calle albergó una herrería muy popular (Aragón Exprés, 17 de junio de 1978).
Plano de Casañal de 1899. Se ve que la actual calle Juan XXIII, entre el convento de los Carmelitas y las Casas de Modrego, formaba parte del camino de Herederos.
La calle Juan XXIII anteriormente se denominó Jardines de Gimeno Rodrigo. En los 60 del siglo XX cambió de nombre.
Planos de Margalé del año 1958 y 1964 donde se aprecia el cambio de denominación de la calle.
Convento de los PP. Carmelitas Descalzos. La fachada principal daba frente a la Aljafería, en lo que llamaban "las afueras del Portillo".
El origen de este edificio data de los años finales del siglo XIX, en un ambiente muy convulso por los procesos desamortizadores que se sucedieron y que se tradujeron en la enajenación por parte del Estado del convento de San José, en el que llevaban casi desde 1594, para convertirlo en presidio.
Ante esta situación el padre Pascual Parral planteó la idea de disponer de un convento para atender a los sacerdotes mayores, desamparados y mendigos de la ciudad.
En 1896 el Arzobispo les prestó un edificio (era una casa-asilo que ya existía en el barrio) en un punto muy alejado del penal (antiguo convento carmelita) de San José. El solemne acto de traslación del Santísimo convento de las Carmelitas Descalzas (Facetas) tuvo lugar a las 4 de la tarde del sábado 6 de febrero de 1897, oficializado por el obispo José Pellicer (Diario de Zaragoza del 4 de febrero de ese año). La inauguración de la iglesia se hizo días después (Heraldo de Aragón del 5 de febrero).
Casa asilo de los padres Carmelitas en barrio Delicias. El grupo escolar Gimeno Rodrigo estaría a la espalda del fotógrafo, Jesús Cormán Simón (AMZ, 1923). Datada por Proyecto GAZA.
Comparativa de una imagen del libro "Zaragoza, sus calles y su historia", Castillo Genzor, Heraldo de Aragón (1984); con otra propia de 2025.
Era una solución provisional. Estaba diseñado para 23 religiosos y tenía una amplia huerta delante del edificio, en lo que hoy es el colegio Juan XXIIII.
En 1929 comenzaron las obras del proyectado Convento e Iglesia de los Carmelitas Descalzos (el actual Colegio La Salle Gran Vía), firmado por Secundino Zuazo Ugalde, con una torre como elemento distintivo.
Estaría junto a la también proyectada plaza de España (actual plaza de San Francisco), junto al antiguo camino de Los Cubos.
El nuevo edificio estaba pensado para una comunidad de 40 carmelitas descalzos, que se vendrían a esta ubicación desde la provisional situada en esta calle. A la ceremonia asistieron las primeras autoridades religiosas, militares y civiles.
Pero todo se torció con la Guerra Civil. El ejército sublevado lo incautó, y lo convirtió, aprovechando su torre, en Cuartel de Transmisiones.
La guerra terminó, pero ante las mayores necesidades de espacio y como continuaba ocupado por militares, los Carmelitas Descalzos se buscaron una nueva ubicación. Tras muchos avatares, rifas (entre ellas la de un “toppolino”), tras mucho ir de aquí para allá del padre Roberto de la Cruz, se colocó la primera piedra del templo el 11 de abril de 1943. Se trasladaron en 1944 y se inauguró en mayo de 1946, y allí permanecen.
Con el permiso del obispo bajo el brazo desde 1941, el edificio fue a parar a manos de los Hermanos de las Escuelas Cristianas (La Salle), como colegio y residencia de la comunidad de frailes, dos años después. En 1969, tras unas importantes modificaciones y añadidos en la estructura original, el edificio fue reinaugurado, y persiste en la actual plaza de San Francisco.
A finales de los años 80 del pasado siglo el edificio fue eliminado sin piedad y en su lugar se levantó el IES "El Portillo", que se trasladó desde las antiguas instalaciones del Colegio de Maristas de San Vicente de Paúl.
Más información: Cádiz, calle (Convento de las Recogidas), San Francisco, plaza de (Colegio La Salle Gran Vía).
Las escuelas nacionales de Gimeno Rodrigo. Estaban en los Jardines de Gimeno Rodrigo (actual calle Juan XXIII) número 2, en la explanada frente al convento de las Carmelitas (actualmente allí está el IES El Portillo, en la calle Juan XXIIII). Se ubicaban junto a la vía del ferrocarril, en unos jardines llamado jardines de Gimeno Rodrigo, que originariamente habían sido la huerta del convento.
Pedro Forns Valldeperas, concejal republicano que impulsó importantes reformas para el barrio, fue su principal valedor y el responsable de que esta escuela pública y gratuita fuera dedicada a Juan Gimeno Rodrigo (Heraldo de Aragón del 25 de marzo de 1931).
Nacionalizada poco antes (Heraldo de Aragón del 16 de septiembre de 1925; La Voz de Aragón del 19 de septiembre de 1925, página 2), comienza su andadura en 1925 (La Voz de Aragón del 20 de septiembre de 1925), inicialmente solo para párvulos.
Era una demanda constante del nuevo barrio ya que para una población de 15.000 personas en esos años únicamente contaban con cinco escuelas ya atestadas, de las que solo dos eran gratuitas (la de la Paulas en Terminillo, fundada por el arzobispo Soldevilla, y la escuela unitaria del Castillo, la única pública).
Al no existir asilos cuna (guarderías) los padres, en su mayoría obreros, se veían muchas veces obligados a dejar a los hijos al cargo de sus hermanos mayores que por esta causa no podían asistir a la escuela, viéndose privados de recibir la instrucción necesaria. Tras la jornada laboral los progenitores tampoco podían atender la educación de esos niños por su propia falta de formación y porque debían dedicar el tiempo que les quedaba a construirse sus parcelas. La Voz de Aragón del 25 de marzo de 1927.
No os creáis que el ayuntamiento hizo un gran dispendio. La junta de primera enseñanza se limitó a coger la maestra auxiliar de la escuela del Castillo y ponerla en la nueva de Gimeno Rodrigo (La Voz de Aragón del 3 de septiembre de 1925)... Para ese viaje no hacían falta alforjas.
Ese primer curso se decide que se divida la matrícula que tenía las escuela del Castillo se divida en dos y la mitad se incorpore a este nuevo centro (La Voz de Aragón del 26 de agosto de 1925).
Grupo escolar Gimeno Rodrigo. Heraldo de Aragón de 18 de marzo de 1934. Foto de Martín Chivite.
Casa asilo de los padres Carmelitas en barrio Delicias. El grupo escolar Gimeno Rodrigo estaría a la espalda del fotógrafo, Jesús Cormán Simón (AMZ, 1923), datada por Proyecto GAZA.
Para mayor escarnio, comienza denominándose "escuela al aire libre Gimeno Rodrigo", y así era porque no contaba ni con edificio donde dar las clases.
Como acordaba la legislación vigente, estos edificios fueron promovidos por el consistorio zaragozano, de ahí que fuera el arquitecto municipal quien se encargase de su diseño y de la dirección de las obras. En El Noticiero del 30 de septiembre de 1925 consta la recepción de las obras de la nueva escuela por parte del arquitecto municipal.
En 1926 (La Voz de Aragón del 15 de enero) ya cuentan con edificio porque hay noticia de que el ayuntamiento les pone calefacción, porque "con la falta de calefacción resultaba tan libre" como cuando se instituyó". La luz eléctrica aún tendría que esperar.
Tuvieron que esperar hasta el 3 de diciembre de 1926 a tener cantina (comedor escolar). A ella acudían también los alumnos de la escuela del Castillo (La Voz de Aragón del día siguiente). No se cubrían ni de lejos las solicitudes ya que solo había 12 plazas para cada colegio. En esos momentos consta como maestro Faustino Saldaña.
En 1929 una comisión de padres visitó al alcalde, señor Armisén, para "solicitarle algunas mejoras en aquel edificio, tales como la cerca de alambre de espino para aislar los jardines pertenecientes a la escuela. También interesaron que fuesen nombrados algunos auxiliares de ambos sexos a fin de ampliar el número de matrícula, ya que son muchos los niños que no reciben educación en aquella barriada, por falta material de escuelas". Heraldo de Aragón del 8 de diciembre de 1929.
Disposición del edificio y de los jardines de la escuela Gimeno Rodrigo en el plano parcelario de 1935 (AMZ)
Plano de Margalé (1964) con el colegio Gimeno Rodrigo identificado en amarillo.
El grupo escolar Gimeno Rodrigo (remarcado en rojo) en esta sección de foto aérea. 1965 SIGE, Ayuntamiento de Zaragoza.
En 1929 tomó posesión de la plaza de maestra de la escuela Pilar Salvo Giménez (Sádaba, 1888 - Zaragoza, 1936). Una republicana de pura cepa y de armas tomar que venía de la última selección de profesores del colegio de Cervantes de la Institución Libre de Enseñanza en 1920, de la que se escogieron sólo dos entre las últimas ocho maestras.
Fue presidenta de la Asociación Pro Infancia Obrera, origen de la futura Asociación de Mujeres Antifascistas, y miembro de la Federación de Trabajadores de la Enseñanza (FETE). También era militante del partido Radical Socialista. Con el advenimiento de la República, comenzó una etapa de activismo en la que destacó su compromiso con los valores Republicanos, la denuncia de la oligarquía y de las fuerzas antidemocráticas, la defensa de la educación para las clases sociales desfavorecidas y del derecho al divorcio.
Era una brillante oradora, articulista y política, luchadora en defensa del laicismo en la escuela, de los derechos de la mujer y de la necesidad de consolidar las bibliotecas escolares. Durante la República daba conferencias a las mujeres del barrio sobre República, Socialismo, Comunismo, Religión, en su aspecto social y en sus relaciones con el Estado. Defendía rotundamente que hombres y mujeres debían tener los mismos derechos, y que era necesario que la mujer estuviera al lado del hombre.
Su lucha por la mejora de las condiciones de su escuela parece iniciarse en la primavera de 1930 (La Voz de Aragón del 9 de abril) presentándose en el Ayuntamiento para solicitar la instalación de luz eléctrica en la sección de niñas.
Con sus compañeros del grupo escolar batalló con el ayuntamiento para que se les concediera el estipendio de 1.500 pesetas en concepto de gratificación anual por casa-habitación (si no se les daba alojamiento en las condiciones legales) que recibían los maestros de escuelas de la ciudad consolidada frente a las 489 pesetas de los de los barrios rurales, como en ese momento aún era el de Las Delicias. Era un sinsentido que se considerasen maestros de barrios rurales cuando desde hacía años ya el ayuntamiento de la ciudad se hacía cargo de su gestión y mantenimiento. La Voz de Aragón del 12 de noviembre de 1930.
En 1930 (La Voz de Aragón del 26 de abril de 1930) monta un curso gratuito y complementario a las clases de bordado a máquina con unas máquinas cedidas por la casa Casa “Nauman”, sita en la calle Democracia. Fue un éxito, con 45 alumnas inscritas y tres turnos de clases impartidas por Encarnación Velilla y don Pedro Jimeno, el representante en Zaragoza de este modelo de máquinas de coser.
Este tipo de formación permitía a esas futuras mujeres poder hacerse sus propias prendas de vestir, acceder a ingresos complementarios (venta de trabajos de costura) que mejoraban mucho la economía familiar y tener recursos para sobrevivir en caso de enviudar.
Inauguración del curso de confección. La Voz de Aragón, 26/4/1930.
Pilar Salvo. Fuente: Asociación Memoria Histórica Distrito de Latina.
Pilar Salvo. Radio Nacional de España. Programa "Mujeres malditas" (25/10/2023).
Pilar Salvo y algunas alumnas preparadas para irse a Barcelona a visitar un certamen internacional. Foto de Palacio en El Noticiero del 8 de enero de 1930.
La presidencia del acto de inauguración del busto a Gimeno Rodrigo. A la izquierda vemos a Pilar Salvo. Foto de A. de la Barrera en La Voz de Aragón del 24 de marzo de 1931.
En marzo de 1931 impulsó la colocación en el grupo escolar de un busto a Juan Gimeno Rodrigo donado por el prestigioso escultor Enrique Anel.
Por iniciativa de Pilar, el día del Pilar del año 1932 se inauguró en este grupo escolar una biblioteca con el nombre de Pedro Forns, el concejal republicano que impulso la creación de esta escuela. Contenía un retrato de Mariano Salillas, por lo mucho que contribuyó para crearla.
Según la propia Pilar Salvo el objetivo que fuera un lugar "donde los niños pudiesen pasar el tiempo que emplean por las calles con grave peligro de sus vidas".
Para lograrlo consiguieron donativos de gran importancia, tanto en metálico como en libros, de instituciones públicas, donaciones privadas y huchas en varios puntos del barrio para recoger las para aportaciones de los vecinos. La gente se volcó tanto en la iniciativa que finalmente hicieron una biblioteca escolar, pese a que inicialmente pensaban hacerla infantil, y con vistas a hacerla popular o de barrio. La Voz de Aragón del 8 de junio y del 4 de octubre.
Solo un par de meses después consta la solicitud de que de inmediato se vallase el trozo colindante con la vía férrea, para evitar posibles desgracias (Heraldo de Aragón del 7 de junio de 1931).
En el verano de 1931 Pilar Salvo Grupo escolar solicitó al Ayuntamiento "que en dicho centro de enseñanza fuera creada una Colonia escolar urbana con el fin de que las niñas pobres que no habían sido incluidas en las ya formadas para pasar la temporada veraniega en otros climas, pudieran al menos disfrutar de los beneficios que reportan siempre la vida al aire libre y una sana alimentación, a los que, por su mísera situación económica, les están vedadas ordinariamente".
Solo había tres colonias escolares fuera de la capital, la de Helios, la del parque de Buenavista (actual parque Labordeta) y este de Gimeno Rodrigo. Las actividades comenzaban a las 8 de la mañana hasta las 19 horas, y los "colonos" recibían dos comidas diarias.
Ella proponía que este tipo de colonias estuviera reservado especialmente para niñas especialmente necesitadas, de familias con problemas económicos o de salud, y mostró vehementemente su enfado en prensa cuando vio que no era así, porque ninguna de las que propuso incluir fue incluida en el listado de admitidas.
Y lo hizo con estas explícitas y acusadoras palabras: "de lo dicho anteriormente se deduce [...] que, ahora lo mismo que en los peores tiempos dictatoriales y anteriores, los derechos ciudadanos han sido atropellados sin consideración alguna y las Colonias escolares se han formado, como siempre, con familiares y recomendados de algunos señores concejales que demuestran con eso su poca (por no decir ninguna) escrupulosidad y carencia absoluta del espíritu de justicia que debe animar a todo el que ostente un cargo público". La Voz de Aragón del 19 de julio de 1931 y Heraldo de Aragón de 23 de julio de 1931. Qué mujer tan grande y cómo los tenía de bien puestos.
Foto de la colonias escolares de Gimeno Rodrigo, de Martín Chivite. Heraldo de Aragón de 23 de julio de 1931.
Conmemoración de la fiesta del libro en el colegio Gimeno Rodrigo. Las niñas adornaban sus cabelleras con amplios lazos de los colores de la bandera republicana. Foto de Martín Chivite en el Heraldo de Aragón, 24 de abril de 1936. Más información en el Diario de Aragón, 25 de abril de 1936.
Esta actitud reivindicativa le supuso enfrentarse a varios procesos judiciales y descalificaciones. Así en concejal Jenaro Sánchez, también republicano, se dio por aludido y en prensa (La Voz de Aragón del 11 de julio de 1934) le advirtió de consecuencias legales y vertió duras críticas hacia la labor de Pilar Salvo: que el busto de Gimeno Rodrigo estaba sucio, que había trasladado la biblioteca al vestíbulo para meter animales domésticos, que el estado de la escuela no era el adecuado (baños sucios, cristales y puertas rotos, jardines en mal estado), que había frecuentes robos de material adquirido por las familias, que vendía material escolar en la escuela y que hacía negocio con la cantina (dando a entender que todo era para beneficio de la maestra).
Nuestra protagonista, lejos de amilanarse, le respondió días después en el mismo diario (La Voz de Aragón, 8 de julio de 1934) argumentando que si había animales en la escuela es porque estaban dando formación en avicultura (cría de aves), cunicultura (cría de conejos) y sericicultura (producción de seda), que el busto aludido no solo está limpio sino que siempre tiene flores, que la biblioteca se cambió de sitio por orden del ayuntamiento a un lugar inadecuado por no estar bien protegido y que por ello sufrió varios robos, que si las puertas y cristales están rotos es por la deficiente conservación del ayuntamiento, y que estará encantada de que dicho concejal la visite porque hace dos años que lo solicitó sin haberlo conseguido aún.
Las quejas por el estado del edificio continúan al año siguiente. Los robos y vandalismo (pintadas) han aumentado al estar alejadas de otras viviendas y sin vigilancia. Los vándalos actúan no solo por la noche, también por el día interrumpiendo las clases. Para evitarlo se solicitaba la construcción de un muro perimetral (La Voz de Aragón del 25 de septiembre).
Según la wikipedia, tras el golpe de Estado de 1936, fue detenida en Sádaba, donde se encontraba veraneando, y trasladada a Zaragoza, donde fue fusilada el 22 de agosto de 1936. Estaba casada con el industrial Mariano Gimeno Estoril con el que tuvo tres hijos que tenían corta edad en el momento de su asesinato.
Foto de Martín Chivite del paso a nivel hacia 1960. En la segunda foto la izquierda se puede ver (remarcada en rojo) un trozo de la fachada del colegio Gimeno Rodrigo.
Paso del paso a nivel de Las Delicias con el nuevo edificio del renombrado colegio Juan XXIIII a la izquierda. Foto de Gerardo Sancho (1973, AMZ).
Emilia Gibanel Bádenas, otra maestra de primera enseñanza de esta escuela fue cesada de su cargo, al ser relacionada “con personas significadas por su izquierdismo”, el 1 de septiembre de 1936 pero en septiembre de 1947 (11 años después), se decidió reponerla en su cargo y absolverla de cualquier responsabilidad política, considerando que el cese decretado “indudablemente fue un atropello debido a un error”. “Escuelas de enseñanza primaria pública en Aragón (1923-1970)”, de Mónica Vázquez (2013).
Ya nada fue igual, ni en España ni mucho menos en el grupo escolar Gimeno Rodrigo, que sorprendentemente mantuvo su nombre al menos hasta 1967. Según consta en La Hoja del Lunes del 24 de mayo de 1937, se colocaron crucifijos por doquier, entronizaron solemnemente la imagen del Sagrado Corazón de Jesús y los 55 alumnos/as pasaron a comulgar "sin protestar y con el regocijo de sus familias" en la cercana capilla de los padres Carmelitas.
No era más que la puesta en práctica del anuncio del inspector Emilio Moreno Calvete (ver más en Colegio Emilio Calvete en Calanda, paseo de) por el que se decretaba el fin de la escuela laica en la ciudad (El Noticiero, 26 de septiembre de 1936).
En el plano de Margalé de 1964 y en la Guía Urbana de Zaragoza (1967) ya consta la calle con su actual nombre de Juan XXIII. El cambio de nombre del colegio se produjo entre 1966 y 1967, según documentos del propio centro que me enseñó su director actual (2025), D. Daniel Pueyo.
Paso a desnivel hacia los años 60 quizás. Se remarca a la izquierda la silueta del viejo colegio Gimeno Rodrigo, eliminado poco después para edificar las nuevas instalaciones del actual colegio Aljafería. Sin autor conocido. Escaneado de diapositiva propiedad de Moncho García, miembro del Grupo de Fotos Antiguas de Zaragoza.
Plano de Margalé de 1964 y Guía Urbana de Zaragoza de 1967 con la actual denominación de la calle.
D. Juan Gimeno Rodrigo (El Frasno, ?? - Zaragoza, 1913) fue abogado ilustre, director del diario La Derecha, concejal (era el vocal de la Junta local de Instrucción pública en 1897) y diputado provincial y a Cortes republicano.
También era creyente y católico, pero sobre todo fue un incansable defensor de las clases más necesitadas, de la primera enseñanza (aunque también se preocupó de la de adultos) y de la labor de los maestros y maestras. Comprendió la importancia de la instrucción y de los docentes como elemento de mejora social, preocupándose porque se les pagase en tiempo, que se les aumentase el sueldo y que se convocasen nuevas plazas, y porque las partidas económicas dedicadas a estos menesteres aumentasen.
Como afirma Mónica Vázquez (2009), a principios del siglo XX la ciudad de Zaragoza (casi 100.000 habitantes) disponía de las suficientes unidades escolares (de acuerdo con la ley Moyano), pero la mayoría de estas escuelas no contaban con buenas condiciones de salubridad, seguridad y capacidad, especialmente, las situadas en el casco urbano. Por lo general, se hallaban establecidas en locales arrendados y acogían a un excesivo número de alumnos para su reducida superficie (en torno a 100 m²), al frente de los cuales había un solo maestro y, excepcionalmente, un profesor auxiliar, que difícilmente podían atender a las necesidades de todos los escolares.
Muchas de las escuelas existentes en los barrios de la ciudad en los años veinte son fruto de su convencimiento y perseverancia. "Allí donde encontraba escuelas de las denominadas "de concurso" (servidas por maestros sin oposición), hacía que el ayuntamiento el dinero necesario para que con arreglo a la ley se proveyesen por dicho medio, pensando que así era más fácil adquirir maestros de mayor competencia y rendimiento. Él era el único que durante muchos años asistió a los exámenes de fin de curso de la capital y sus barrios, que duraban muchas horas y muchos días sin mostrar cansancio, estimulando a maestros y discípulos y haciendo justicia a los que valían y trabajaban, elogiándolos cumplidamente en todas partes; predicó con el ejemplo, enviando a sus hijos a las escuelas públicas y buscó siempre la compañía de los educadores más distinguidos" (Guillermo Fatás, en La Voz de Aragón del 9 de diciembre de 1925).
Criticaba la falta de independencia de la cultura, que se hallase monopolizada por el feudalismo y los monasterios. Propugnaba una escuela laica, independiente y libre de dogmas. Defendía la importancia de la educación como fórmula de bienestar y defendía que por medio de las leyes se obligase a cortes, diputaciones y ayuntamientos a llevar en sus programas la educación. Era defensor de los nuevos medios de enseñanza y de la pedagogía moderna, frente al mero adiestramiento de la memoria.
Juan Gimeno Rodrigo en 1905, cuando era abogado defensor de Gregorio Horno (finalmente condenado a muerte) en el juicio de los asesinatos de Cetina, un caso muy mediático, en 1905. Diario de Avisos de Zaragoza del 17 de noviembre de 1905.
Ante unos responsables públicos de inicios del siglo XX que mostraban absoluta indiferencia hacia la enseñanza, él defendía la apertura de bibliotecas y escuelas públicas porque "se necesita educar debidamente para que el ciudadano aprenda sus derechos y la obligación ineludible de cumplir sus deberes y ponerle en condiciones para que ese derecho y ese deber pasen de la inteligencia a la voluntad, y se conviertan en actos útiles a la sociedad e indispensables al ciudadano" (El progreso, 28 de abril de 1905).
En diario El Progreso, 23 de noviembre de 1904, defendía poner en el centro del debate político la educación con estas palabras: "Está demostrado, hasta la saciedad, que el arma más poderosa de los partidos progresistas es la instrucción, la enseñanza, la difusión de la cultura entre las masas populares". Proponía "atraerse á las multitudes, por la luz, por la verdad, por la cultura".
En una época en que la iglesia monopolizaba la enseñanza abriendo constantemente centros docentes donde "se enseña mucha doctrina y muy poco o nada de lo otro", frente a un modelo formativo al que acudían alumnos sin motivaciones religiosas simplemente por su necesidad de formación y porque no existían centros laicos, él abogaba por abrir bibliotecas y escuelas públicas donde se impartiera una pedagogía moderna y laica, porque "cada escuela no confesional abierta daría a la causa republicana generaciones agradecidas".
Acto de inauguración del busto a Gimeno Rodrigo en el grupo escolar que llevaba su nombre. Foto de A. de la Barrera en La Voz de Aragón del 24 de marzo de 1931.
Juan Gimeno Rodrigo también tuvo la idea e impulsó la creación de la Banda Provincial del Hospicio, que se creó en 25 de octubre de 1892 bajo los presupuestos de la Diputación provincial (ver más en Borobia, glorieta de Ramón) y fue uno de los fundadores del primer Casino Republicano de Zaragoza.
Casado con Mariana Monteagudo y con seis hijos, falleció el 7 de octubre de 1913 de un ataque cardiaco (Diario de Avisos de Zaragoza del 8 de octubre de 1913). En las "letras de luto" de los diarios de esos días incluso algunos de sus rivales políticos lo recordaban como un hombre correcto, perseverante, cortés, buen administrador, cultísimo, católico, magnífico orador,... pero sobre todo un hombre bueno, que murió injuriado por algunos de sus correligionarios (La Opinión del 8 de octubre de 1913).
En su honor en 1925 le pusieron su nombre a la nueva escuela nacional que se instaló frente a la explanada frente al convento de las Carmelitas (actualmente allí está el CEIP Juan XXIIII). Ello fue posible a Pedro Forns Valldeperas, concejal republicano que también impulsó importantes reformas para el barrio y el responsable de que esta escuela pública y gratuita fuera una realidad y estuviera dedicada a Juan Gimeno Rodrigo (Heraldo de Aragón del 25 de marzo de 1931).
Para saber más: "Teorías pedagógicas y proyectos de escuelas de instrucción primaria pública de Zaragoza en el primer tercio del siglo XX", de Mónica Vázquez Astorga. Artigrama, núm. 24, 2009.
(Barrio de Rosales del Canal): Johann Sebastian Bac