He tardado un tiempo, entre la creación del Site y la publicación de esta primera entrada por falta de tiempo, pero ya no aguanto más. Lo que ha pasado esta noche en el Capitolio de Washington es la gota que ha colmado mi vaso para publicar mi declaración de intenciones y creo que la de cualquier demócrata que se precie de serlo realmente y no de boquilla, es que soy antifascista. Y os lo explico (si es que hiciera falta después de todo lo que estamos aguantando y de la vergüenza de esta noche)
Porque lo contrario de ser fascista no es ser comunista, lo contrario es ser demócrata.
Que no te engañen. Es lo que te quiere vender el fascismo porque intenta que te mantengas al margen, que no te definas por miedo a caer en los extremos. Por eso tanto empeño por criminalizar al antifascismo por parte de los lobis y las organizaciones ultracatólicas y fascistas que están detrás de Trump y de quienes lo siguen.
Y aquí hay sólo dos opciones. Y no son fascismo o comunismo. Son fascismo o DEMOCRACIA. Tu decides.
Ser antifascista es defender la libertad, los derechos humanos, la democracia, los servicios públicos y la justicia social. Es denunciar las mentiras que difunde el fascismo e intentar que no triunfe. Y no, el fascismo no es una opción política más, porque lo que intenta es, simplemente, acabar con las demás.
Tu decides: callar y mirar para otro lado o evitar que llegue al poder.
Si no eres fascista y quieres vivir en democracia, con libertad, igualdad y justicia social, entonces eres antifascista, seas de la ideología que seas. No puede haber equidistancia política ni ética. Cuando la ha habido, su llegada al poder ha sido rápida y fatídica
Así que nada, dicho queda. Empezamos adelantando por la izquierda. La única forma de adelantar.