Tú sabías, que Einstein no resolvió las ecuaciones, que él mismo dedujo. Estoy hablando de la relatividad general. De la que se dedujeron cosas, como el espacio tiempo y cómo los agujeros negros. Y es que puede parecer raro, para quien no esté familiarizado con las matemáticas duras, pero todos los físicos sabemos, que no es lo mismo llegar a la expresión de unas ecuaciones, que resolverlas, sino que se lo digan a Navier-Stokes.
Y eso fue precisamente lo que le pasó a Einstein, que tras años trabajando en su teoría de la gravedad llegó unas ecuaciones complejísimas que pensó que nos iban a poder resolver en años pero no contaba con un soldado alemán que se puso a resolver esas ecuaciones mientras luchaban las trincheras en la Primera Guerra Mundial este soldado en unos pocos meses consiguió algo que parecía imposible encontrar la primera solución exacta a las ecuaciones de la relatividad general mando una carta Einstein informándole de su solución y Einstein que dos sorprendidísimo tanto por la rapidez como sobre lo que significaba esa solución describía que si metías una masa muy grande en un radio muy concreto, el radio de Schwarzschild. Las ecuaciones se rompían y daban una curvatura extrena del espacio-tiempo, de la que nada, ni siquiera la luz podía escapar. Ese soldado era Karl Schwarzschild y acababa de descubrir los agujeros negros, pero Schwarzschild nunca llegó a ver hasta dónde llegaría su descubrimiento, poco después enfermó gravemente y murió de pénfigo, una enfermedad rara, autoinmune que afecta a la piel gravemente, pero que hoy en día es tratable. Durante mucho tiempo nadie incluido el propio Einstein pensó que aquella solución describiera algo real, sino que se pensaba que o bien era un fallo de las ecuaciones o una rareza matemática que no podía tener un significado físico, que objetos tan extremos no podían existir en el universo. Pero décadas después, los astrofísicos observaron objetos que encajaban con ser agujeros negros, como estrellas orbitando algo invisible, como señales de rayos x, como ondas gravitacionales y finalmente en 2019, la primera fotografía de un agujero negro. Hoy ya sabemos que esta solución no era un error matemático, sino que aquella frontera era el Horizonte de Sucesos. El límite a partir del cual, nada, ni siquiera la luz puede escapar. Esta es una de las historias de la ciencia en la que las matemáticas, nos llevan a lugares impensables por nuestra propia imaginación.