MIRANDO EN LA OSCURIDAD

DORMIDOS LAS 24 HORAS

Muchas cosas suceden en la noche, mientras estás durmiendo. El mundo continúa girando al mismo ritmo aunque vos te mueras durante algunas horas. Y a medida que gira, escapándose del sol, se torna más sórdido que de costumbre, más divertido, más morboso y más obsceno. Sin embargo, dormimos.

Dormimos si tenemos la suerte de poder hacerlo, si no nos gana el miedo, si no nos atormenta nuestra conciencia cruel.

Pero estar dormido no se reduce a las horas que dedicas diariamente a descansar tu cuerpo en el cálido colchón de tu agradable cama. ¿Acaso no nos adormecen los medios de comunicación con sus globalizados métodos hipnótico-publicitarios?..., ¿estamos despiertos mientras nos imponen las comidas, las bebidas, la vestimenta, etc.?...

…¿Estamos despiertos al aceptar, sin preguntas ni condiciones, las imperfecciones de una civilización que es justa sólo para los que aplican las reglas?...

Nada importa. Tengo sueño y no me perturban las niñas que puedan violar esta noche, las multitudes que dormirán en las calles, o las guerras chifladas que se pertrechan. Mi cama sigue siendo confortable y caliente; mañana podré salir a saciar mi condicionado reflejo de consumo.

…¿para qué desearle felices sueños a las generaciones dormidas?

PARA LIBERARTE O PARA TEMER

La hipocresía de la vida brillante se disipa con el final de cada día. La claridad se diluye y se torna penumbra, el humano olvida lentamente sus múltiples y estudiadas mascaras diurnas..., tal vez para ponerse otras más adecuadas. Es el momento en el que las personalidades abandonan el sarcófago; ahora pueden asomarse sin temor a que las extermine la luz de la opinión ajena.

Es entonces, recién y solo entonces, es cuando el tímido oficinista serio accede a convertirse en una sadomasoquista loca, vestida de cuero, dispuesto a dar y a recibir los latigazos del placer; es cuando el viejo cariñoso piensa más seriamente la posibilidad de desgarrar la inocencia de la pequeña; es cuando somos reales, cuando nos quitamos los disfraces prediseñados para el día, cuando disfrutamos cómo vampiros de todo lo que parece prohibirnos el sol.

Diversión, miedo, tristeza, osadía, caben en una sola noche. Más barbarie que civilización, más crudeza…, más realidad.

Pero casi siempre amanece.

Si pasaste la noche durmiendo, como las buenas costumbres indican, entreabres los ojos por la claridad y supones que ya estás despierto. Nada más falso. Nuestra mente continúa adormecida por los prejuicios mundanos y la resignada aceptación del mundo. En tu cuarto se distinguen los colores. Llegó la luz…, la irrealidad de cada día.

Si has pasado la noche en vela, liberando el instinto, tus ojos se entrecierran por la claridad y crees que has estado despierto. Falso. En estado de semi-conciencia fue más sencillo provocar tu consumo inconsciente. En el horizonte se interrumpe la noche, por el este. Llega la luz…, la irrealidad de cada día.