El autor de los textos que se publican aquí –en definitiva, yo mismo- aclara que no se hace responsable por el tedio que los mismos puedan causarle. Tampoco responderá por el espanto que a usted le produzcan las ofensivas faltas de ortografía, las penosas construcciones gramaticales, y todo lo que a la inefable prosa se refiera.
También se aclara que por lo motivos antes mencionados, y con el objetivo de corregirlos, todos los textos se encuentran sujetos a no tan constantes revisiones, aunque redundan siempre en infructuosos cambios que nada mejoran.
Gracias por llegar hasta aquí lector improbable. Si eres osado podrás continuar con la lectura de mis textos, aunque no lo recomiendo. Eso sí, bajo tu estricta y única responsabilidad.