Hemos partido de nuestro ritmo interno y de nuestro cuerpo para repetir ritmos e inventarnos nuevos (palmas, pies, chasquidos, etc) para repasar las figuras musicales y silencios que conocemos.
Nos hemos inventado en equipo ritmos en compás de cuatro tiempos, interpretados con nuestro cuerpo y se los hemos enseñado al resto de la clase.