Hola, soy Rubén Parra
Acerca de mí
Formamos una hermosa familia, felizmente casado con Sary Artea y bendecido con dos grandes regalos: nuestras hijas, Sara Isabel y María Daniela.
Soy originario de la diócesis de Torreón, Coahuila, México. Aunque siempre soñé con ser beisbolista profesional, el Señor tenía planes diferentes para mí. En 1992, a los 17 años, tuve mi primer encuentro personal con quien en ese entonces era un gran desconocido, pero que desde ese momento se convirtió en mi más grande y mejor amigo: Jesucristo. Él me reveló el inmenso amor que mi Padre Celestial me tiene y, desde entonces, me asiste día a día con su Espíritu Santo.
Desde mi juventud he servido en el Ministerio de Música. Este llamado maduró durante sus primeros dos años y no deja de sorprenderme, ya que, sin tener habilidades musicales previas, Él me llamó (Mc 3, 13-15). A lo largo de este tiempo, el Señor me ha demostrado diariamente que me acompaña, me ama y quiere lo mejor para mí y para mi familia. Me ha llevado por caminos de gran bendición, sin que falten, por supuesto, los momentos de desierto (Oseas 2, 14) y de constante prueba.
Junto a mi esposa Sary, tuve la bendición de pertenecer al Ministerio de Música Nacional de la RCCES de México como tecladista principal. Fue una experiencia totalmente sobrenatural.
Siempre estaremos agradecidos con el Señor por permitirnos, a pesar de nuestras limitaciones, formar parte de esta gran familia de músicos. Gracias a esto, descubrimos su propósito para cada uno de nosotros: en mi caso, como tecladista y formador de los músicos de Dios dentro y fuera de México.
Hoy en día, junto a mi familia, le servimos gozosos en nuestra amada diócesis de Torreón.
Uno de mis más grandes anhelos es seguir capacitando, formando y apoyando a esta nueva generación de músicos de Dios y ministerios de música, compartiendo reflexiones, temas espirituales, recursos y técnicas musicales.