En su libro Historia de la filosofía y la memoria Enrique Dussel afirma que “La memoria no es sólo el registro de los hechos pasados, sino el proceso continuo de reconstrucción del presente a partir de esos hechos”. Este año, la Universidad Nacional de las Artes (UNA) celebra su décimo aniversario como institución universitaria, un hito que no solo marca un avance académico, sino también una transformación en la memoria colectiva de nuestra comunidad artística. Aquí hacemos un puente entre lo que señala Dussel y nuestra propia realidad, ahora tenemos una oportunidad para reafirmar quiénes somos y hacia dónde nos dirigimos. Este aniversario nos invita a reflexionar sobre el poder de la memoria en la construcción de la identidad y en la lucha por mantener vivos los relatos que nos definen.
Este número es un homenaje a esa capacidad transformadora de la memoria. Los y las artistas exploran distintas facetas de este concepto vital, cada uno desde su propia perspectiva, ampliando el horizonte de lo que la memoria puede significar y cómo puede manifestarse en el arte. Juan y Sergio nos ofrecen dos miradas divergentes sobre la memoria del duelo. Juan se sumerge en la introspección, escribiendo y conversando con su duelo en un diálogo personal y profundo. En contraste, Sergio expresa su experiencia desde la intimidad hacia el mundo, transformando su dolor en un discurso artístico que invita a la reflexión. María Mónica nos lleva a explorar cómo la memoria familiar y los paisajes culturales moldean nuestra percepción de la vida. A través de su obra, cuestiona cómo los entornos que habitamos pueden alterar nuestra visión del mundo, recordándonos que la memoria también es un paisaje en constante cambio.
Gabriel investiga la memoria del obsoleto y el paso del tiempo, confrontándonos con la fugacidad y la permanencia, mostrando cómo lo que alguna vez fue vital puede convertirse en una huella nostálgica de lo que fuimos. Su obra se comunica con la de Natacha, quien aborda la memoria desde una perspectiva económica. Natacha examina cómo el peso de la moneda argentina y la memoria económica nos afectan, reflejando cómo la crisis puede transformarnos y cómo impactan las dinámicas económicas en la memoria colectiva y personal.
Luna explora la memoria fotográfica y el amor hacia la vida que se desvanece. Su enfoque celebra la capacidad de la fotografía para capturar momentos efímeros y transformarlos en recuerdos duraderos, ofreciendo una mirada que resalta la belleza en los cambios y la transitoriedad de la existencia. Mateo y Ezequiel se adentran en la memoria histórica, aunque desde ángulos diferentes. Mateo examina cómo la historia se inscribe en nuestro presente, mientras que Ezequiel combina la memoria histórica con la naturaleza, explorando la intersección entre el tiempo, el entorno natural y la memoria.
Finalmente, el colectivo de artistas La Tinto trae una mirada de memoria activa enraizada en la lucha política. Su trabajo nos recuerda que la memoria es también un campo de batalla en el que se libran las luchas por el reconocimiento, la justicia y la identidad.
Esta editorial invita al lector a reimaginar la memoria como un proceso dinámico, un puente entre lo que fue y lo que será. En cada página, encontrarán una exploración de cómo las historias, en todas sus formas y matices, moldean la realidad e impulsan hacia adelante. En un mundo donde la desmemoria figura con fuerza recordar es un acto de resistencia, una forma de afirmar nuestra humanidad y de luchar por un futuro donde la justicia y la creatividad sean valores centrales. Con esta edición, celebramos no solo los diez años de la UNA como universidad pública, sino también el espacio para transformar la memoria colectiva.■