Ana Clara Sampaolesi trabaja como arquitecta y desde hace unos años transita un emocionante viaje artístico como estudiante de la Licenciatura en Artes Visuales en la UNA, especializándose en pintura. Desde su infancia ha encontrado en el dibujo y la pintura su forma de expresión y comunicación. Su paso por el trabajo de arquitecta y su posterior incursión en el arte amplió su perspectiva sobre la importancia de la representación visual en la comunicación y la transmisión de ideas-imágenes. En 2018, comenzó a tomar clases en el taller de la reconocida artista Josefina Madariaga, donde perfeccionó sus técnicas y se aventuró en sus primeros óleos y acuarelas. La influencia de este taller la impulsó a iniciar la Licenciatura en Artes Visuales, con el fin de explorar nuevos lenguajes y continuar aprendiendo.
Ana se inspira en una variedad de artistas, desde Carlos Alonso y Lucian Freud hasta Matisse y los pintores del expresionismo alemán, de los cuales admira su manejo magistral del color, el gesto y el material, y principalmente su audacia para pintar. Para ella, el proceso creativo es una búsqueda de imágenes conmovedoras en su entorno, que luego transforma a medida que avanza en su obra. Su trabajo está influenciado por la luz, el color y las relaciones visuales que percibe en el mundo que la rodea. Utiliza la fotografía como herramienta inicial de trabajo, no para replicar la realidad, sino como punto de partida para su proceso creativo. No sigue rituales estrictos, pero siempre tiene un mate listo para iniciar el trabajo. En su selección de obras, Ana Clara presenta una serie de cielos y paisajes en óleo y acrílico, capturando momentos fugaces de luz y color. También muestra una serie de pinturas con modelo vivo, donde explora la exuberancia del cuerpo femenino y la relación entre forma y espacio. Además, incluye un emotivo retrato de su abuela, Yuña, donde busca capturar un momento íntimo y nostálgico.
Su participación en exposiciones colectivas, tanto en el taller de Josefina Madariaga como en el colectivo de artistas de Distrito Once, demuestra su compromiso con el intercambio artístico y la exploración creativa. Aunque no busca transmitir un mensaje específico con su obra, Ana encuentra en la pintura una sucesión de pérdidas pero también la posibilidad de una constante reconstrucción, reflejando así la complejidad de la experiencia humana. Con la mirada al futuro, Ana Clara desea seguir participando en espacios de intercambio artístico, que le permitan continuar su aprendizaje y el desarrollo de su obra, buscando un espacio donde dedicarse a tu trabajo artístico.