Hurgar en la historia: La responsabilidad social del arte
Por Maite Miño Puy
Por Maite Miño Puy
MATEO DANNI CAPORALE
Desde su infancia, Mateo ha estado inmerso en el campo artístico, un entorno que no solo moldeó su identidad, sino que también estableció las bases de su práctica artística. Nacido de padres pintores, su hogar se convirtió en un taller creativo donde los materiales y la expresión visual eran parte del cotidiano.
La obra de Mateo se caracteriza por su enfoque en la memoria y el contexto social. La interacción entre la teoría y la práctica es evidente en sus obras, donde la historia del arte se convierte en un disparador para explorar temas contemporáneos. En esta tarea revisionista que se carga al hombro, logra identificar la influencia de la escuela de pensamiento de Aby Warburg. Este teórico propone un entendimiento de la historia del arte como un tejido no lineal. Las imágenes y los símbolos: sus significados trascienden el tiempo y el espacio. Su idea de que la memoria cultural se manifiesta a través de las imágenes y que estas pueden resonar en diferentes contextos históricos es especialmente relevante en el trabajo de Mateo. Esta idea resuena en su obra, donde en su tríptico Las Memorias, Mateo explora la interrelación entre diversas épocas y estilos e invita al espectador a reflexionar sobre su propia relación con el arte y su memoria cultural:
“Me interesa muchísimo pensar la historia del arte así. No como algo que se va sucediendo y anulando a medida que se va produciendo, sino que de repente una obra del pasado puede emerger en el presente desde otro lugar y aparecen otras relaciones. En esta obra yo investigué el arte flamenco haciendo alusión al tríptico de Del Bosco, El jardín de las delicias, en el que hay una especie de cielo, tierra, e infierno. Es abstracto, se pueden encontrar formas en todo eso. Es algo medio orgánico, y me gustó; yo quería trabajar como la indeterminación de las formas en el arte. El fin de esta pieza es despertar en el espectador su memoria a partir de generalidades, de formas que están presentes en la historia del arte. Despertar la propia memoria cultural que posee, algún tipo de recuerdo, sensación, generar curiosidad y revisar qué sucede dentro de esta obra, encontrar todo este marco que le está dando voz y empezar a investigar”.
Su proyecto más reciente, El martirio jujeño, que pone en relieve la represión y la violencia que enfrentan los pueblos originarios, un tema que resuena profundamente en la memoria colectiva argentina. “En esta obra, El martirio, está claro el tema de la represión en Jujuy. Pero ahí estoy tratando cuestiones de la historia del arte más que nada respecto de los costumbrismos argentinos, como las obras de Berni. Me interesa mucho la posibilidad de retomar estilos. No quiero encontrar un nuevo estilo. Me gusta ir como al pasado, ir y hurgar en la historia, ver qué hay ahí y volver a traer esas cosas que quizás cobran otro sentido hoy. Hoy son formas de creación que vuelven a chocar y la historia vuelve a aparecer. No se agota solo en un estilo”.
La obra no solo retrata la represión física, sino que también alude a la opresión cultural y la invisibilización de las comunidades originarias. A través de su técnica y composición, Mateo logra representar la tensión y la tragedia que subyace en la historia, por lo que nos invita a reflexionar sobre nuestra propia relación con estas narrativas y la memoria colectiva. Warburg enfatiza la importancia de estudiar las imágenes en relación con sus contextos culturales y, sobretodo, emocionales. Aplicando esta idea al explorar estilos artísticos del pasado, Mateo busca volver a contextualizar estas formas para abordar temas contemporáneos, y crear así un diálogo entre el pasado y el presente...