Para la realización de este recurso, hemos tomado como fuente primaria el texto «Hablar en lenguas. Una carta a escritoras tercermundistas» de Gloria Anzaldúa. Este texto se incluyó en el libro Este puente, mi espalda: voces de mujeres tercermundistas en los Estados Unidos, publicado originalmente en 1988 en inglés bajo el título This Bridge Called my Back: Writings by Radical Women of Color. «Hablar en lenguas» es una carta escrita originalmente en 1980 para otro libro (Words in Our Pockets, editado por Celeste West para Bootlegger Press), en la que Anzaldúa se dirige a sus «hermanas de color» para hablarles de la escritura, del robo de la lengua nativa, del feminismo blanco, del miedo y de la necesidad de escribir.
Gloria Anzaldúa (1942-2004) fue una escritora, activista, feminista y poeta orgullosamente lesbiana y chicana. Su obra ha sido ampliamente estudiada y reseñada, sobre todo gracias a sus trabajos sobre «la mestiza», concepto que le da título a su obra cumbre: Borderlands/La Frontera: La nueva mestiza, publicada originalmente en 1987. El concepto de la mestiza o de la conciencia mestiza (y de forma más tardía en sus escritos, la conciencia nepantlera, término tomado del náhuatl) es una forma de desestabilizar y superar la influencia de los marcos étnicos de referencia en la subjetificación. La subjetividad mestiza, alternativa y autoimpuesta, se coloca en los espacios entre estos marcos de referencia, negándose a practicar la identidad a través de las categorías tradicionales de raza, género, edad, clase, etnia o sexualidad. La conciencia mestiza se mueve entre las contradicciones y la ambigüedad, aprendiendo a manejar y operar en distintas culturas, convirtiendo la ambivalencia en algo nuevo. Las jerarquías del poder relacionadas con la categorización se superan con la nueva mestiza/neplantera, permitiendo ampliar el concepto del mestizaje y el habitar la frontera más allá de parámetros geográficos, lingüísticos, espirituales o psicológicos (Koegeler-Abdi, 2013). En el presente texto, Anzaldúa considera que la mestiza es un puente, un nexo de unión entre distintos grupos. En su obra más tardía, acabará por concluir que ese puente donde habita la mestiza no es sólo un nexo de unión, sino un hogar desde el que transformarse.
Para el desarrollo del recurso, hemos optado por un enfoque colaborativo y actualizado, ya que la obra de Anzaldúa ha sido ya ampliamente reseñada en las cuatro décadas que tiene de recorrido. Queríamos explorar cómo se recibe la obra de la autora a día de hoy, tanto a nivel macro (si se tiene familiaridad o no con su obra) como a nivel micro, a través de un cuestionario en relación con «Hablar en lenguas» y el que probablemente sea el más famoso de los poemas de Anzaldúa: To Live in the Borderlands («Vivir en la frontera»), ya que considerábamos que podía ser un complemento interesante al texto inicial. La versión que adjuntamos del poema incluía la traducción y la versión original. Así, los encuestados podrían apreciar la mezcla o hibridación de idiomas tan característica de la producción de Anzaldúa, que mayoritariamente se pierde en las traducciones. Procedimos a enviar el cuestionario a la máxima cantidad de personas posible, ya que, como requería una inversión de tiempo significativa, las probabilidades de recibir respuesta por parte de todas las personas a las que se lo habíamos enviado eran menores. Conseguimos un total de once respuestas.
Hemos representado gráficamente algunas de las preguntas del cuestionario.
Crédito de la imagen: Randy Connell
Los tres primeros gráficos corresponden a preguntas a responder antes de la lectura. La edad de los encuestados se encuentra principalmente en el rango de entre 20 y 30 años y el rango entre 50 y 60. Al haber enviado a gente de nuestro entorno cercano la encuesta, consideramos normal que la edad se reparta en estas franjas. Sería interesante en futuros trabajos poder expandir el rango de edad para poder encuestar a personas que nos permitan cubrir ese vacío de casi 20 años que ha acabado por tener la muestra. Sólo uno de los encuestados conocía a la figura de Gloria Anzaldúa, aunque en su respuesta comentaba que no había leído a la autora. Esto contrasta bastante con las respuestas sobre la familiaridad con los estudios de género o estudios poscoloniales, donde un 40% de los encuestados ha respondido que sí conocía ambas disciplinas. Vemos, por lo tanto, que, a pesar de la influencia de Anzaldúa en los desarrollos teóricos y conceptuales de ambas disciplinas, su figura se ha eclipsado en los cuarenta años que han transcurrido desde la publicación de sus obras más conocidas.
El último gráfico corresponde a la última pregunta del cuestionario, que los encuestados tenían que rellenar después de haber leído los textos y haber respondido unas preguntas sobre estos. Con estas preguntas, queríamos que los encuestados reflexionaran sobre la frontera como espacio (físico, identitario y abstracto) de creación, utilizando esta pregunta a modo de conclusión final sobre lo analizado. Las opiniones sobre si el espacio de frontera facilita o limita la producción artística están bastante polarizadas. Las personas que contestaron que la facilita, aludían a argumentos como que el choque entre culturas enriquece el arte (Ale., 24 años) o lo inspira (Mer., 55 años), obligando a crear nuevos lenguajes y narrativas fieles a una realidad plural (Mar., 45 años) y sirviendo como «trampolín creativo» (Alf., 51 años). Dos de los encuestados respondieron que se daban ambas situaciones. Una de ellas alegó que la condición fronteriza necesariamente conlleva ambas realidades, a causa de los límites iniciales y la capacidad de romperlos (Nur., 23 años). El otro encuestado reconoció que antes de la lectura de los textos consideraba que era una condición que limitaba la producción, mientras que tras la lectura había pasado a considerar que podía ser un acicate para la creatividad (J. M., 56 años). En cuanto a las personas que respondieron que la frontera o lo fronterizo es una condición que limita la producción artística, aludieron a la dificultad de encontrarse en esta diferencia, que a la vez te hace necesitarla, y por lo tanto, te limita (Mir., 22 años), a la limitación de la libertad para expresarse que supone una frontera (Pil., 56 años) y al segregacionismo implícito de la frontera que desemboca en condiciones de opresión, y que, por lo tanto, la producción artística se da «a pesar de» y no «gracias a» la frontera (Jor., 22 años).
En cuanto al resto de preguntas del cuestionario, hemos optado por representarlas a través de un grafo creado en Gephi a través de los datos extraídos del proceso de anotación semántica en Recogito. El proceso ha sido algo dificultoso, ya que la anotación semántica de Recogito está pensada para enlazar relaciones entre personas, lugares y eventos, más que conceptos, con lo que hemos tenido que utilizar la herramienta intentando circunvalar esta limitación a través del etiquetado de términos. De igual forma, Recogito tiene algunas dificultades para identificar todas y cada una de las veces que un término aparece en un texto, o para fusionar términos una vez indicas al programa que son el mismo, con lo que a la hora de transportar los datos a Gephi, muchísimos de los conceptos salían repetidos, obligándonos a superponer el mismo término una y otra vez en la representación gráfica, fallo que hemos intentado superar editando manualmente el grafo final con un editor fotográfico, para que pudiera leerse con más claridad. El grafo final sería el siguiente, pero como la resolución que admite Gephi para un grafo amplio es bastante baja, hemos incluido imágenes de cada área del grafo, que analizaremos a continuación.
Una de las preguntas del cuestionario para realizar después de la lectura era «¿Cuál consideras que es el tema principal del ensayo?». Los términos que más aristas (elementos relacionados con ellos) han tenido han sido «mujer» y «escribir». El término «mujer» se ha acompañado de términos en relación con lo invisible («invisibilidad», «invisibilización sistemática», «despreciadas»), condiciones identitarias («indígenas», «americanas», «no-blanca»), con la palabra «necesidad» y con dos verbos, «motivar» y «escribir». Otros términos que han aludido a la invisibilidad o a la carencia son «falta de» (tiempo y oportunidades). «Escribir» se ha relacionado con los términos «necesidad», «resistencia», «afirmación identitaria», «sanación», «político». Se ha mencionado asimismo el «poder transformador de la escritura» y «acceder a los espacios literarios». Otros términos propuestos como tema principal han sido los relacionados con elementos negativos «racismo», «machismo», «xenofobia», «dificultades», mientras que otros han aludido a términos más esperanzadores, como «desafiar» (en relación con el racismo, el patriarcado y el colonialismo), «lucha», «crecer», «mejorar», «conocernos». Consideramos que la última categoría de elementos alude a términos relacionados con la identidad, como son «orígenes», «autenticidad», «tercermundistas» o «minorías étnicas». Vemos así que, a nivel de recepción, los encuestados han interpretado el texto como algo en relación con la identidad, sobre todo a nivel étnico, la mujer y su exclusión/invisibilización, el racismo, la escritura y su capacidad transformadora y la lucha en contra de estas condiciones.
Otra de las preguntas para responder tras la lectura era «¿Qué es lo que más te ha llamado la atención del ensayo?». Varias de las respuestas han aludido al estilo de Anzaldúa, considerándolo «íntimo», que inspira «cercanía» o «franqueza». Otras hablaban en términos de lucha («llamamiento a la revolución», «combativo», «importancia del empoderamiento»), lo que se relaciona con las respuestas dadas en la pregunta sobre el tema principal. Muchas otras respuestas han estado relacionadas con términos más negativos, como «realidad triste», «imposibilidad de superar la invisibilidad», «carecen de tiempo libre», «miedo», «crudo».
Por lo tanto, vemos que lo que ha llamado la atención del ensayo a los encuestados ha sido sobre todo la forma en la que estaba escrito, por el tono cercano de la autora, y la tristeza o sentimientos de negatividad que inspira la temática tratada, aunque algunos encuestados han interpretado la forma de expresar las dificultades tratadas en el texto como un llamamiento al empoderamiento y la lucha.
Esta parte del grafo corresponde a la pregunta «Escoge cinco palabras que consideres más importantes del poema To Live in the Borderlands». Las palabras más seleccionadas han sido «cruce», «caminos» (recogido en la expresión «cruce de caminos», situada en el último verso del poema), «raza» (situada en el cuarto verso de la tercera estrofa), «frontera» (presente en el primer verso de cada estrofa), palabras en relación con la lucha («lucha», «batalla», «resistir/resistiendo», «sobrevivir», la identidad («mestiza», «híbrida», «blanca») y adjetivos o condiciones físicas («emparentados», «extraña», «muerta», «atrapada», «anunciadora»).
Por último, la sección del grafo más extensa responde a dos preguntas de la encuesta, una a responder antes de la lectura («¿Qué te sugiere el concepto «frontera»?) y otra a responder tras la lectura («¿Qué opinión te suscita la postura de Anzaldúa en lo relacionado con habitar una frontera y ser artista a raíz de/en ella?»). Hemos habilitado las etiquetas de las aristas en esta sección para que pueda verse a qué pregunta corresponde cada término.
En cuanto a la pregunta sobre qué sugiere el concepto, la enorme mayoría de encuestados han respondido con que «frontera» alude a «límite» o «línea». Algunos han añadido el aspecto geográfico («zona geográfica», «limitación geográfica») y muchos han incluido el concepto de «separación». Algunos encuestados han relacionado la frontera con una demarcación abstracta («demarcaciones artificiales», «imaginaria») y otros con un elemento negativo («opresión», «conflicto»). Uno de los encuestados lo ha relacionado con el concepto «espacio de ruptura» y otro con «cambio».
Al respecto de la pregunta sobre ser artista en contexto de frontera, las respuestas se han referido sobre todo a términos positivos, como «enriquecimiento», «potencial creativo», «fuente de creación», «explorar», «encuentro», «punto en común», «riqueza cultural», «iguales». Muchas personas han aludido también a la valentía que consideran que requiere el vivir y crear en una frontera. Algunas respuestas, aunque en menor medida, han hecho referencia a términos negativos, como «desesperada», «peligroso», «angustias» o «dolor».
Por ende, consideramos que se puede interpretar que, a través de la lectura de estos textos, la concepción de muchos de los encuestados sobre la frontera ha evolucionado. Mientras que antes de enfrentarse a ellos, la concepción sobre dicho término estaba relacionada con un elemento meramente geográfico o un límite, al terminar la lectura muchos han acabado interpretándolo como un espacio. Límite y espacio son elementos que, aunque no sean antónimos, suelen considerarse como contrapuestos, ya que el límite es el “final” de un espacio, una forma de demarcarlo, con lo que la condición de límite per se no responde más que a un final. A través de esta encuesta, el lector puede llegar a concebir ambos términos como elementos sinergéticos, que codependen el uno del otro para referenciarse (Hidalgo, 2014) y, por lo tanto, tienen capacidad para el desarrollo. El espacio, según el antropólogo Marc Augé (2000), es un espacio que ha adquirido significado, que comunica y se identifica a partir de las actividades que se dan en el mismo. Este espacio fronterizo ha pasado, para la mayoría de los encuestados, a ser un espacio de creación y un lugar donde compartir, un espacio de tránsito entre culturas e idiomas. A través de las respuestas obtenidas sobre las palabras clave del poema, podemos concretar algo más en qué se percibe lo que consisten estas borderlands. La frontera (término escogido por muchos de los encuestados) es un lugar de identidad híbrida (otra de las palabras que se repiten), donde distintas subjetividades (blanca, mestiza; tercermundista e indígena, si nos atenemos a las respuestas sobre el tema principal del ensayo), conviven, sobreviven y se cruzan. La frontera no ha dejado de concebirse a lo largo de los cuestionarios como un espacio de lucha y resistencia, lo que habla del carácter combativo de la obra de Anzaldúa.
Para concluir, nos gustaría remarcar que estos textos, a pesar de su antigüedad y los cambios en las relaciones sociales y espaciales sucedidos en estos últimos cuarenta años, tiene un gran potencial para acercar estas temáticas a todo tipo de personas, ya que, como indican las respuestas, su estilo es cercano y accesible. Parte de la facilidad que han tenido los encuestados a la hora de acercarse a estos textos (cosa que nos han expresado tras el envío de los cuestionarios) viene del hecho de que el espacio fronterizo sigue siendo un elemento de debate en nuestro presente. Por ello, leer la obra de Anzaldúa en nuestro presente sigue siendo relevante y, sobre todo, necesario.
Recurso realizado por Helena de la Peña Muñoz
Bibliografía utilizada en la redacción del texto:
Augé, M. (2000). Los «no lugares». Espacios del anonimato. Una antropología de la sobremodernidad. Gedisa.
Anzaldúa, G. (2021). Borderlands / La frontera: La nueva mestiza. Capitán Swing.
Hidalgo, P. (2014). Espacio y límites, una relación sinérgica. Estoa. Revista de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Cuenca, 3(5), 21-27.
Koegeler-Abdi, M. (2013). Shifting Subjectivities: Mestizas, Nepantleras, and Gloria Anzaldúa’s Legacy. MELUS, 38(2), 71-88.
Crédito de las imágenes de la portada: Amazon.es, Traficantes de Sueños