Nawal, esta noche, la infancia es un cuchillo que acaban de clavarme en la garganta. (Mouwand, 2003, pág. 17)
En los primeros acercamientos al malestar que se manifestaba en el pulso creativo desde Imágenes y Ventanas había una propuesta al rededor de abordar la verdad desde el arte, sin embargo esta premisa se fue borrando y se transformó en una propuesta menos prometeica. Esta transformación se fue dando a partir de las conversaciones tenidas en la sala donde aparecen algunas preguntas que posteriormente mediaron la construcción de los gestos creativos que a su vez develaron nuevas cosas. Estas preguntas aparecen resaltadas según los códigos propios del espacio de la sala: (1) Conexión con la infancia ¿Cuáles son las noticias que me han tocado directamente a mí? (2)¿Qué relación especifica y concreta hay entre mi y los crímenes de estado? ¿Por qué esas elecciones respecto a los archivos elegidos?
A partir de estas preguntas aparece una anécdota de mi infancia sobre la que tenía escrito un corto párrafo. En el 2018 durante el proceso de montaje que se hace en la LAE en los semestres quinto y sexto nos piden hacer un escrito para detonar la creación sobre nuestra historia en la educación. Allí aparece el recuerdo de la profesora Adriana Lombo, este texto no hizo parte de aquel proceso de montaje pero quedó este recuerdo guardado en mis bitácoras. Esta conexión que aparece con la infancia hace que en una suerte de apofenia empiece a ver la idea de infancia y niñez en otros elementos que estaban presentes antes como los referentes teóricos y artísticos. Kentridge habla de la influencia de sus padres en su percepción de la política, del contexto social ya que su padre fue uno de los abogados de Nelson Mandela "Estoy seguro de que eso cambió mis percepciones del mundo en el que estaba creciendo. Día tras día en la casa se respiraba la rabia de mis padres hacia el mundo que los rodeaba, y supongo que la fuerza productiva de la rabia era bastante evidente en la gente que me rodeaba cuando era niño"(Kentridge, 2014). En la obra de Kentridge hay una constante referencia a la segregación racial aún vigente en Sudáfrica después de tres décadas de la derogación del régimen del apartheid. Esas memorias de Kentridge, su contexto familiar para él se relacionan en cómo estaba aprendiendo a ver el mundo. Aunque esta anécdota parece un dato menor en la entrevista para mí se vuelve relevante en el sentido que expresa Suely Rolnik al hablar de cómo lo político se inserta en el seno de la actividad creadora porque los regímenes autoritarios afectan nuestras vivencias cotidianas (Rolnik, 2008, pág. 10) afecta nuestras casas, nuestra relación con los otros y en este caso también atraviesa las experiencias de infancia que es donde encuentro una resonancia particular que empieza a permear los gestos que van surgiendo.
En esta anécdota de mi infancia no sólo a aparece mi casa o mi mamá, aparece la profesora Adriana Lombo. Si bien la casa es el primer universo, el primer lugar que configura mi lectura de mundo aparece un choque con el primer afuera que habito, la escuela. En la carta entregada a todos los graduados de preescolar están las enseñanzas principales de esta etapa, colorear, jugar, moldear plastilina, escribir el propio nombre, aprender el abc. Estas sencillas acciones descritas en aquel poema sitúan la experiencia de la escuela en la niñez en relación al desarrollo y aprendizaje. El aprendizaje es desde la perspectiva de las Bases Curriculares para la primera infancia "un proceso activo que se deriva de las interacciones sociales y culturales de los niños y las niñas, y que promueve el desarrollo hacía formas de autonomía, participación y creatividad más complejas" (MEN, 2017, pág. 29). Estas interacciones brindan herramientas para simbolizar y hacerse preguntas sobre el mundo social y físico y encontrar explicaciones propias (Ibid. 2017, pág. 82). Las preguntas por el mundo físico pueden ser ¿por qué existe el día o la noche? (Ibid.) pero las preguntas sobre el mundo social son mucho más complejas de prever y de explicar tanto para conservar la precepción de bienestar que requiere la infancia como por tensiones entre distintas visiones de mundo en quienes están involucrados o desean involucrarse en los procesos de aprendizaje de los niños y niñas.
Más allá de lo apropiado o no de las acciones de la profesora Adriana lo que hace es un introducir un problema, una tensión en mi forma de ver el mundo e introduce un problema para mi familia, particularmente para mi mamá ¿Cómo explicar esta pregunta sobre lo social a un individuo de cinco años? Es claro que cuando mi mamá me dijo que se trataba de globos de colores no quería burlarse de mí, quería darme bienestar, tranquilizarme pero con el paso del tiempo, la formación de mis propias maneras de entender el mundo social y político y entrar en diálogo con las formas particulares que ella tiene la anécdota cobra un sentido distinto al traerla al presente. Así mismo el ejercicio de poner esta anécdota junto a la denuncia de un bombardeo a un campamento de niños víctimas de reclutamiento forzado autorizado por un vocero del uribismo genera otro tipo de lecturas sobre la anécdota, sobre la relación madre/hija, política e infancia.
En el procedimiento usado por Brecht en el Arbeitsjournal descrito por Didi-Huberman las imágenes se sustraen de su contexto inicial y son puestas una junto a otras para generar un nuevo significado, este es un procedimiento de montaje desde la perspectiva del álbum de imágenes. Así mismo emerge el proceso de relacionar mi propia anécdota con un hecho que se da diecisiete años más tarde que aunque distan en el tiempo tienen unos elementos en los que coinciden y juntos crean una lectura particular donde escuela, política, familia e infancia se cruzan sin que hubiese una intención premeditada sino que son elementos que van apareciendo en el ejercicio, entonces encuentro en el montaje aquello Brecth encontraba en la pedagogía "el arte de transformar y multiplicar sus propios medios para saber algo del mundo y actuar sobre él. Incluso cuando sólo se trata de aprender el ABC" (Didi-Huberman, 2008, pág. 234).
Me encuentro de cara con las marcas de mi infancia, con las relaciones de fractura con mi mamá, con heridas por la niñez de hoy tan dejada en ese lugar del infas, el que no habla¹ no porque no haya preguntas sobre el mundo sino porque nos encontramos ante una realidad hostil que está entre negar las preguntas sobre lo social a la niñez y borrar a la niñez desde el discurso para minimizar la percepción de violencia sobre ellos. Entonces para enseñar a transitar a la adultez parece enseñarse a ser indiferente o como menciona Huberman sobre el "fotomontado" de John Heartfield y Kurt Tucholski durante la segunda guerra donde aparecen imágenes de niños en la guerra "su volverse-adulto tomaba aires de un sencillo volverse-soldado, condenado a la única perspectiva de volverse cadáver" (Didi-Huberman, 2008, pág. 232). Expresarles de esta forma, como adulto o soldado borrando la identidad de la niñez para que no sea tan pavoroso a los ojos del mundo su volverse cadáver.
"Kurt Tucholsky y John Heartfield, Deutschland, Deutschland über alles, 1929, p.219 ( ( (Didi-Huberman, 2008, pág. 232)
Frente a la posición del niño Huberman no sólo habla del lugar de los niños en la guerra desde los montajes de imágenes donde se les observa, también habla de las formas de leer pensadas para la niñez como los abecedarios que componen un montaje de imágenes que no expresa una lectura de una idea global de sentido, el abecedario "es pues un libro para suscitar movimientos, afectos, no un libro para leer algo que está replegado en las páginas hojeadas, sino para desear leer todo lo que se encuentra diseminado, es hojeable en otra parte" (Didi-Huberman, 2008, pág. 241). A partir de allí se infiere una idea de montaje que no pretende explicar algo particular sino que es a través del movimiento, de encadenar que emergen distintas formas de ver para luego leer el mundo.
El ABC o fibel2 también pone la perspectiva del montaje en lugar de la ingenuidad, del gesto más sencillo para poder comprender la fábula o fabel3. "No hay Fabel -no hay fábula épica o dialéctica- sin el exordio de la Fibel, [...] No hay saber político sin orientación previa del cuerpo y sin balbuceo, sin tanteo en el lenguaje"(Didi-Huberman, 2008, pág. 259). La ingenuidad además de estar presente en el acto de cómo leer, de la recepción, también está presente como potencia en la creación "La ingenuidad por lo tanto no tiene nada que ver con la simplificación idiota de las cosas. Es, más bien, una apertura particularmente confiada hacia la voluptuosa complejidad - relaciones, ramificaciones, contradicciones contactos- del mundo circundante. Es el gesto de aceptar interrogativamente esta complejidad. Es el placer de querer jugar con ella."(Didi-Huberman, 2008, pág. 262). La ingenuidad como forma de leer y crear es una mirada de no imponer sino de dejar que emerjan los significados a partir de la experimentación, de exponerse. Es una posibilidad para permitir la deriva y el surgimiento de distintas posibilidades de sentido, de, cómo diría Kentridge no arruinar las cosas empezando con un mensaje (Kentridge, 2014) sino confiar en las bifurcaciones del proceso ya que finalmente el tenor político termina por desbordarse y hacerse visible en nuestros actos de ver y crear sobre el mundo.
1. Aries, P. (1979). LA INFANCIA. En Vol. VI de la Enciclopedia Einaudi (págs. 5-17). Einaudi y Editions du Seuil.
2. Lo más conmovedor de la Kriegsfibel está claramente indicado en su titulo mismo, título en forma de montaje. En efecto, articula el vocablo de lo peor (Krieg, la guerra) con una palabra que se dirige primero a los niños: Fibel, o el ABC, el abecedario. (Didi-Huberman, 2008, pág. 227)
3. Fabel, o fábula en alemán. Elemento central del teatro brechtiano.