Hoy, 17 de marzo, tenemos la suerte de entrevistar a Mar Romera presidenta de la asociación pedagógica Francesco Tonucci y experta en Educación Emocional. Su último libro se titula "La escuela que quiero" y sobre este tema, y muchos otros, hemos querido preguntarle en la entrevista de hoy a una de las referentes nacionales más relevantes en el panorama educativo.
P: ¿Porqué elegiste la docencia como profesión?
R: Elegí la docencia como profesión porque siempre me ha gustado muchísimo la infancia y, porque cuando yo fui a la escuela mi experiencia escolar fue muy triste y no se hizo bien. De hecho, no recuerdo a ningún profe de cuando era pequeña. Además, los niños y las niñas, siempre se me han dado muy bien, es decir, donde yo voy los niños se vienen. Yo no les digo nada, a mí siempre se me han dado muy bien y yo me lo paso muy bien con ellos y ellas.
P: ¿Qué significa innovar para ti?
R: La palabra innovación significa resolver de manera diferente cada día aquellas circunstancias que aparecen, pero, realmente los procesos de innovación en todas las instituciones o sistemas necesariamente tienen que plantearse para liderar el futuro.
Desde mi punto de vista, innovar no es sumar procedimientos, técnicas o instrumentos en una realidad educativa. Desde mi punto de vista, innovar es transformar, no es hacer más. Para poder transformar, lo que hay que hacer necesariamente es cambiar la pregunta, no cambiar la respuesta. Cuando tenemos una circunstancia mejorable tendemos, sobre todo en educación, a cambiar las respuestas y entonces lo que hacemos es meter otro método, cambiar el libro, poner artefactos digitales, es decir, cambiamos la respuesta. Esto significa sumar, para mí eso no es innovar. Para mí, innovar es cambiar la pregunta y cuando nos hacemos planteamientos de nuevas preguntas necesariamente tengo que, como dice Ferran Adrià, deconstruir la realidad que hay para volver a construirla, pero utilizando criterios diferentes.
Por otra parte, la escuela del siglo XXI necesariamente debe ser una escuela innovadora, pero no por marketing ni publicidad. Debe ser innovadora, porque el objetivo es enseñar a su alumnado a ser innovador. El objetivo no es innovar, sino aprender a innovar. El objetivo es una escuela creativa pero no porque tiré las paredes o las pinte de colores. Es una escuela creativa porque enseña a su alumnado a ser creativo, a cambiar, a elegir y a desarrollar realmente las habilidades propias del cerebro humano, que es lo que los diferenciará en este siglo XXI de los robots que pueden hacer 1000 cosas mucho mejor que nosotros.
P: ¿Por qué es tan importante la educación emocional?
R: Desde la década de los 90, cuando se produce el descubrimiento de lo que es la neurociencia y el conocimiento de nuestro cerebro, todo cambia mucho. Pero esto significa que antes de los 90 no tuviésemos esto en cuenta. Aristóteles dijo y, quizá es el primero que sentó cátedra sobre este tema, que "educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto". Si tenemos en cuenta teorías evolucionistas, pensando por ejemplo en Darwin, este nos dice que "el ser humano se mantiene sobre el planeta gracias a las emociones, porque las emociones como respuesta adaptativa al sistema son las que nos ayudan a mantenernos vivos". Gracias al miedo no me come el león, gracias al asco no me intoxico, gracias a la admiración procreamos, etc.
Hoy en día, la neurociencia ya nos ha dicho que primero sentimos y luego pensamos, lo que significa que, neurológicamente hablando, mi conducta es la respuesta a mi emoción. Esto es un circuito muy rápido del cerebro del ser humano, que ni lo acepta ni lo conoce todavía. De hecho, muchas personas establecen que son más cabeza que corazón, es decir, más racional que emocional, pero, neurológicamente hablando, todo ser humano, primero siente y luego piensa. El pensamiento, por tanto, lo que hace es justificar la conducta del ser humano.
Por otra parte, en su condición de animal más evolucionado, el ser humano tiene una característica que no tiene ningún otro ser vivo, y es que el cerebro humano puede emocionarse con el recuerdo y emocionarse con la imaginación. Esto es lo que nos hace creativos: yo me emociono con la imaginación por eso puedo escribir música, escribir una obra literaria, hacer una escultura. Puedo hacerlo porque imagino y me emociono. Si no me emocionara no podría diseñar el futuro. Cuando la neurociencia nos explica todo esto, entendemos, que en el mundo las decisiones el progreso está en manos de la emoción y que, además, la emoción no es sustituible, por ahora, ni por la inteligencia artificial. Esto significa que, si entendemos cómo funciona nuestro cerebro y entendemos el procedimiento básico del ser humano, que lo que lo hace libre, que es su capacidad de elegir, podremos elegir la emoción con la que vamos a actuar.
Entonces, si yo puedo entrenar desde diferentes tecnologías neurológicas cómo poder elegir la emoción adecuada en el momento adecuado y con la intensidad adecuada, estoy desarrollando realmente la excelencia emocional. Esto significaría hacernos conscientes de nuestra propia existencia, no quitar los problemas. Porque la calidad de mi vida depende de la calidad de mis pensamientos, y mis pensamientos dependen de la plataforma emocional que elijo para emitirlos, por tanto, las circunstancias no condicionan mi calidad de vida. Todo esto es lo que realmente justifica una educación emocional y no solo eso, sino una educación emocionante porque no sería lo mismo la educación emocional que la educación emocionante, aunque en muchísimas ocasiones esto en los centros educativos se confunde. Necesitamos darles a nuestros niños, a nuestros jóvenes, a vosotras, las herramientas suficientes para elegir. Cuando además estamos en un momento social en un momento histórico, tan complicado, con índices realmente de vértigo en el número de depresiones infantiles, de suicidios juveniles, de consumo, de sustancias, de problemas de ludopatía en adolescentes y así con un largo, etcétera. Porque el mundo va más deprisa que nuestra posibilidad de adaptarnos neurológicamente a esos cambios, por tanto, en la actualidad entiendo que la educación emocional y emocionante que son dos cosas diferentes o lo que sería lo mismo, la educación del afecto y la educación afectiva son imprescindibles dentro de la institución educativa.
P: ¿Crees que infravaloramos a los niños? ¿A qué crees que se debe esta infravaloración?
R: El concepto infravaloramos como tal quizá no podría ser entendido ya que los adultos no sabemos mirar con ojos de niño y entonces desde esa perspectiva es difícil entender el mundo en su mirada. Es decir, los adultos consideramos que lo que están haciendo los peques es una tontería y puede parecer que esto significa que infravaloramos a los niños y a las niñas, pero lo que realmente significa es que no son considerados, y esto sí es desde mi punto de vista, ciudadanos del hoy. Es como si estuvieran en un período de latencia donde los tenemos que formar para que sean ciudadanos del mañana, de hecho, se nos dice mucho: “son tus hijos los ciudadanos del mañana” pero, no perdona ya son ciudadanos del hoy y de pleno derecho y tienen derechos. Derechos que están recogidos en la Convención Internacional de los derechos de los niños y de las niñas. Los niños tienen derecho a opinar sobre aquellos aspectos que les incumben, y no solo eso, sino que el artículo 3 de esta convención dice que debe prevalecer siempre por encima de todo el interés del menor, queque esto no se haga ni se tenga en cuenta. Porque al final no es que se infravalore, es que se consideran meros consumidores y simplemente son sus progenitores quiénes votan.
Por otra parte, no los consideramos suficientemente válidos lo que significa que los sobreprotegemos, los sobreestimulamos, los sobrerregalamos y, en definitiva, los sobreinutilizamos. Los peques necesariamente necesitan su lugar, necesitan hacer evidentes sus derechos y a partir de aquí la palabra infravalorar depende de cómo la entendamos porque cuando estamos sobreprotegiendo, sobrevalorando sobreestimulando y sobrerregalando a nuestros peques pues el adulto no entiende que los infravalora, sino lo contrario, pero creo que sí los infravaloramos como ciudadanos y los niños tienen mucho que decir y mucho que opinar.
P: ¿Crees que se respeta y potencia el desarrollo natural de los niños en las escuelas?
R: Yo creo que la escuela debe de alguna manera garantizar que compensa lo que no se da de forma natural. Por tanto, aquí podemos tener un problema de terminología, siempre nos pasa a los pedagogos. Esto significa que si yo he nacido en un en una familia o he nacido en un contexto en el jamás se escuchará música la escuela debería por la música al alcance de ese niño o niña. Porque la escuela lo que debe hacer es compensar lo que no se da de manera natural. Si yo he nacido en un contexto en el que hay una lengua materna bilingüe, la escuela da igual si me enseña otro idioma o no, pero si yo he nacido en un contexto donde no hay ningún tipo de relación con otro idioma, la escuela debería enseñarme otro idioma.
Por tanto, ante vuestra pregunta, yo podría intuir que lo que queréis saber es si entiendo que la escuela respeta al niño. Y mi respuesta en este caso es, depende de qué escuela y depende de qué profesionales. Hay muchísimos profesionales que son espectaculares y maravillosos y que respetan hasta el infinito y más allá y que no solo respetan, sino que provocan de tal manera que lo que se pretende es que el peque pueda encontrar en la escuela su mejor versión. Y hay profesionales que no solo eso, sino que además consigue que la escuela sea de verdad la segunda oportunidad de los niños y de las niñas. Porque hay niños que ya tienen con la primera oportunidad suficiente. Por ejemplo, yo intuyo que vosotras tres, en vuestras familias habéis tenido una gran oportunidad, pero hay muchos niños y muchas niñas que no tienen esa primera oportunidad en casa y entonces la escuela debe ser sí o sí, su única segunda oportunidad. Esto no significa estar en contra del desarrollo, del respeto de sus tiempos, por supuesto que no.
P: ¿Crees que es importante incitar la exploración y la indagación en los niños?
R: No solo lo creo, es una obviedad. Yo simplemente me atrevería a decir no enseñéis nunca nada a un niño que no haya preguntado primero. Esa es la clave si no preguntan, es imposible que le interese o que lo aprenda. Entonces es importante potenciar la indagación, no queda otra y creo que esto se hace a través del juego en las primeras edades y a través de actividades lúdicas dando tiempo, generando y provocando retos para que los niños y las niñas aprendan a preguntar. Porque el objetivo de la escuela del siglo XXI es aprender a preguntar, no es aprender a contestar.
P: ¿Qué piensas de los deberes? ¿Deberíamos dejar ese tiempo libre para que exploren sus gustos, se conozcan a ellos mismos...?
R: Primero tendríamos que cambiarla el concepto de deber. ¿Qué te debo yo a ti? Yo puedo deber la hipoteca al banco o los impuestos, eso sí lo debo, pero nada más. El concepto sería interesante cambiarlo porque en ocasiones cuando cambiamos el marco lingüístico cambiamos la estructura y cambiamos lo que eso significa, eso por una parte.
Por otra parte, el concepto de deberes para los niños y niñas en casa porque no han conseguido hacer o aprender lo que tocaba en el cole, no lo entiendo por qué. Porque si yo no he podido como niña aprenderás a sumar, a dividir en el cole porque me mandas que lo haga en casa, no tiene sentido. Porque para eso voy al cole, porque no sé. Si supiera, no tendría que ir y entonces ahí hay una contradicción.
El siguiente punto importante también es que en muchas familias no hay un nivel de cultura para poder acompañar esos procesos de aprendizaje, con lo cual lo que hacemos es ampliar las diferencias todavía más y anclarlas todavía más. Pero no solo queda aquí, sino que hay muchas familias en situaciones en las no es que no quieran, sino que no pueden hacerlo.
Otra razón más es que los niños y las niñas tienen derecho al juego, artículo 31 de la Convención Internacional de los derechos de los niños. El juego es una actividad complementaria ni una actividad extraescolar. El juego es solo, con otros iguales, con la menor vigilancia posible es donde se desarrollan todas las habilidades propias del ser humano. Todo eso es juegos. Cuando pues, si los chicos tienen tareas de chicos que salen a las 6 y a las 7:00 de la tarde del cole. Y además tienen tareas y además su familia no pueden acompañar ese proceso y no es porque no los quieren, es porque no hay oportunidad de poder hacerlo. Creo que evidentemente hasta bien entrada la secundaria, los deberes como tal no deberían estar permitidos.
Ahora bien, lo que la escuela tiene que hacer es generar un vínculo real entre el cole y la casa, de tal manera que el peque sale del cole entusiasmado por explicar en casa lo que ha pasado en el cole. Y pasan cosas en casa tan chulas que quiero explicarlas en el cole. Esto no significa que no impliquemos de una determinada tarea para generar responsabilidades, pero sin la perspectiva del producto final que significa. Significa que cuando en casa se hacen muchas tareas repetitivas no tiene una repercusión de ningún tipo y es una entrega final donde muchas familias acaban haciendo ellos las tareas. Esto no significa que nuestros niños y niñas a día de hoy tienen no tengan que generar una responsabilidad y entonces yo le puedo encargar como maestra, a mis peques de mi clase que busquen en casa objetos redondos y que los traigan al día siguiente. Esto qué significa que ni la mamá ni el papá, ni la abuela tienen que buscar ningún objeto redondo. El que lo tiene que hacer es el peque, es su responsabilidad y su compromiso. Por tanto, el generar canales de comunicación, vínculos y actividades absolutamente interesante en unos sitios y en otros, por supuesto que sí. Por supuestísimo que sí provocar que el alumnado que los niños y niñas lean en casa. Por supuesto que sí, que leen, que debería leer lo que les guste como les guste, desde el placer, intentar que las familias les lean a sus hijos, por supuesto que sí, pero la lectura como regalo, no la lectura como obligación para hacer un resumen. Por tanto, en el tópico deberes hay que desgranar muchos aspectos, pero la respuesta es no. Ahora bien, con todos los matices que comentaba
P: Eres asesora pedagógica en la implementación de programas de innovación, ¿En qué aspectos se innova más? ¿Qué suele fallar en las escuelas?
R: No podría decir en qué aspectos se innova más o menos. Hay tópicos como la desaparición del libro de texto, el trabajo por proyectos... pero cada escuela, cada realidad sigue su propio proceso de crecimiento y transformación.
Y la principal dificultad que me preguntabais, en los procesos de innovación es la cabeza del profesorado, no porque no quiere, sino porque no puede. ¿Y por qué no pueden? Porque nuestras rutas neurológicas, que determinan nuestras conductas están ancladas desde que somos pequeñitas, es decir vuestra manera de hacer escuela, la de vosotras 3, está ya ahí grabada a fuego. Vosotras habéis estudiado que se hace de otra manera, pero con vosotras se ha hecho como siempre. Si se ha hecho como siempre, yo sé hacer como siempre. Porque la respuesta sería saber lo que tengo que hacer, no garantiza poder hacerlo. Yo sé lo que tengo que hacer, lo sé porque me lo he estudiado, porque me han explicado en la facultad cómo se trabaja por proyectos, pero como lo que yo he hecho desde que soy pequeña ha sido esto. cuando estoy frente a un grupo de alumnado, reproduzco el modelo. Decía Tonucci “Cada vez que se incorpora un maestro retrocedemos 20 años”. Vamos a su infancia, por tanto, lo más difícil difícil de remover en los procesos de innovación es la cabeza del profesorado.
Por otra parte, cambiar la mirada. Cambiar la mirada de las familias y cambiar la mirada de los adultos. En relación con las familias, estas tienen mucho miedo y al final te dicen sí, pero qué nota de selectividad. Por tanto, cuando me llevo todo esto, quizá lo más complejo de cambiar de verdad dentro de los centros, es la evaluación, en lo que se refiere a todos los procesos y a todos los sectores: al alumnado, al profesorado a las familias y por supuesto también a las instituciones.
P: En la formación que reciben actualmente los futuros maestros, ¿qué cambiaríais? ¿Crees que salimos preparados para trabajar?
R: Primero me gustaría decir que mi respuesta no va a ser universal, es decir, no sé cómo funciona vuestra facultad. Por otra parte, mi respuesta no es universal a la totalidad del profesorado de la universidad. Dicho esto, en mi opinión, es el peor de los peores sistemas dentro del sistema. No puede ser peor. Insisto, sin generalizaciones, porque no lo conozco todo.
Yo hice magisterio, pedagogía, otra especialidad de magisterio, un doctorado, psicopedagogía y no sé cuántos másters. Y fui profesora siete años en la universidad. Además, tengo dos hijas. La mayor ha hecho magisterio. Ella es maestra en un cole y la pequeña ahora mismo está haciendo las prácticas de cuarto de magisterio. Mi vida es el día de la marmota, todo el tiempo empezamos. Hay profes que yo tuve en magisterio, en pedagogía, en el doctorado que ha tenido mi hija y que ha tenido la otra. Estoy hablando de más de 30 o 35 años. Otra vez empezamos y no solo no ha mejorado, sino que ha ido a peor. Bastante a peor.
Es un sistema obsoleto, fuera de relación, con un profesorado muy mal pagado, muy mal reconocido y, evidentemente, así no se puede trabajar. El plan Bolonia, desde mi punto de vista, lo ha empeorado todo. Hay chavales que están dando clases de que que lo que quieren es poder publicar 3 artículos para poder llegar a final de año para que los vuelvan vuelvan a contratar No pueden dar clases de cómo hay que hacer escuela. Entonces, ¿qué haría con la Universidad? La derrumbaría entera. Todo todo fuera del sitio y desde mi punto de vista, la profesión de maestro y de maestra debería ser la más larga del sistema con un mínimo de 6 años, pero pero estructurado con una manera similar a la formación profesional dual. Que lo queréis llamar tipo un M.I.R., me da igual, pero hace falta que esté en la escuela y hace falta que se descubra si amas a la infancia, si tienes el vínculo con la infancia, si eres capaz de estudiar tanto, porque no se dejan estudiar nunca en la vida, y, por supuesto, todo esto está determinado por un prestigio brutal de la profesión docente y de los propios profesores de la universidad. Es decir, no está reñida una cosa con la otra, y quiero también dejar muy claro que esto no es una generalización, porque en todas partes hay gente espectacular, gente súper comprometida, pero lo que no comparto en absoluto es el sistema.
P: ¿Crees que los docentes somos conscientes de la trascendencia de nuestro trabajo?
R: La profesión de maestro y de maestra, es la profesión más magnánima del planeta tierra porque se trabaja con la materia prima más increíble y valiosa del planeta tierra, qué son los niños y las niñas. Entonces, por supuestísimo que no cualquiera debería estar aquí, porque los niños y niñas nos aprenden a nosotros, no lo que nosotros le enseñamos. Cada niña y cada niño aprende a su maestro, no lo que éste le enseña y, por tanto, debemos estar muy bien preparados para ser el espejo del tesoro más valioso que tenemos a nuestro alrededor, que es la infancia.
P: ¿A qué crees que se debe la infravaloración de nuestra profesión?
R: Tiene tiene muchas razones. La primera de ellas es que la docencia en las primeras etapas de la vida ha sido durante muchísimo tiempo una prolongación de la maternidad y una profesión eminentemente femenina. Entonces aquí hay creencias y anclajes muy potentes.
Otra razón es que se supone que la sociedad todavía piensa que el maestro o la maestra enseña lo que sabe. Cuando a día de hoy no necesito al maestro o a la maestra para saber nada, porque lo tengo todo a golpe de teclado. Además, el profesorado y las instituciones, en muchos casos, se han aferrado a la idea de: te enseño a leer, te enseño a hacer una oración... Y la realidad es que no te enseño, porque no te necesito, porque cualquier youtuber me puede enseñar igual. ¿Entonces porque te voy a respetar por esto?
Por otra parte, no hemos sabido pelear nuestra dignidad profesional en un estatuto de los trabajadores docentes, respetuoso con el verdadero objetivo, que son los niños. Pretendemos que se respete al profesorado cuando el profesorado, como colectivo, no respeta a los niños. Por tanto, no me merece la pena respetar al profe de mi hijo porque el colectivo no respeta a mi hijo, porque nunca se piensa en los niños, nunca nadie piensa en los niños. Claro, todo esto conlleva a que profe puede ser cualquiera y todo esto solo se va a superar cuando entendamos que enseñó lo que soy, no lo que sé. Necesitamos cambiar absolutamente la perspectiva de este prestigio y, por supuesto, modificar mucho ese estatuto de los trabajadores donde el profesorado merece un sueldo muchísimo más digno pero a cambio de una implicación profesional mucho más grande.
P: ¿Cuál sería tu escuela ideal?
R: La escuela ideal para mí es aquella a la que los niños y las niñas quieren ir los sábados.
P: ¿Hacia dónde crees que va el futuro de la educación?
R: Pues, desde mi punto de vista, a la escuela, tal y como la conocemos, no le puede quedar más de una década. Creo que va a cambiar absolutamente, va a ser otra cosa. Creo que hay que girar hacia una escuela transdisciplinar. Desaparecerán como tenemos ahora mismo en nuestra mente, tanto las asignaturas como los horarios y los itinerarios o las estructuras curriculares.
Creo que la escuela del futuro debe ser una escuela inclusiva a la heterogeneidad y la escuela que tenemos ahora mismo es una escuela exclusiva de la homogeneidad. Queremos que todos y todas estudien lo mismo, superen lo mismo examen, es decir, todo eso no tiene ningún sentido en el mundo tecnológico en el que vivimos. Esto no significa que los niños y niñas tengan que tener ordenadores, de hecho, yo considero que cuarto o quinto de primaria mínimo para que los peques dispongan de dispositivo individual. Antes ni de broma.
Creo que la escuela del futuro será una escuela en la que el principal elemento sea la confianza y la personalización, es decir, cada peque podrá seguir su propio itinerario que le permita encontrar desde la plenitud su mejor versión con proyectos realmente individuales, de tal manera que tú podrás elegir. Habrá mucho tiempo de acompañamiento individual para la personalización y por supuesto, todo lo que es aprendible en un formato de tecnología, lo que entendemos por contenido, no tiene mucho sentido que un profe lo explique si David Calle lo hace mucho mejor.
P: Eres la autora y coordinadora del modelo pedagógico “Educar con tres Cs: capacidades, competencias y corazón”. Nos podrías explicar este modelo pedagógico?
R: Hoy la la neurociencia y la epigenética nos dice que no gana la partida, el que tiene mejores cartas, sino el que mejor la juega y que una buena estrategia en la partida puede cambiar incluso el valor de las cartas. Claro, estos son capacidades y la infancia tiene capacidades ilimitadas, solo se las limitan los adultos cafres que los rodean, que los rodeamos.
Por otra parte, es necesario entrenar habilidades ejecutables, habilidades necesarias para sobrevivir en el siglo XXI. Y esas habilidades son precisamente las más especiales del ser humano, es el entrenamiento de su función ejecutiva, además de la toma de decisiones, el pensamiento crítico, la creatividad o el manejo de las emociones. Y por otro lado, el mundo corazón por el desarrollo integral de la persona hacia elementos de trascendencia, no. Por tanto, esas 3, pero no solo esas 3, sino en el en el desarrollo integral, es decir, cuerpo, el cuerpo es importante salud física. Es importante cuerpo. Cuerpo cabeza aprender a pensar por qué el pensamiento como elemento básico del ser humano y corazón, generar el proceso hacia la excelencia emocional, pero además esto en nuestros días no se puede hacer de forma aislada, sino que es importante el que estén integradas. El colegio. La casa y la ciudad. Hola comunidad, por tanto, son otra vez 13. Todo gira en torno a estas pestes, hablamos de una estructura y un modelo sistémico a la totalidad que pone al niño a la niña en el centro de la diana, la mirada hacia ellos y cuando hablamos de capacidades, competencias y corazón, no es solo del alumnado, no es solo del mismo. Sino capacidades, competencia y corazón del profesorado, capacidades, competencia y corazón de la familia familia, por poner una estructura.
P: ¿Crees que los padres y madres proyectan sus expectativas y frustraciones sobre sus hijos? ¿Cómo afecta esto al infante?
R: Sí, y lo mejor es que lo hacen por amor. Yo de pequeña no pude esquiar porque mis padres no podían permitírselo y ahora por narices tú que eres mi hija esquías. Yo de pequeña, esto es verdad, nunca pude tener una muñeca Nancy. Eran muy caras y mi familia era muy humilde y pues tuve muñecas, claro que tuve muñecas, pero no una Nancy. Pues recuerdo en unos Reyes mis hijas pequeñas les regalé una Nancy. Es obvio que que que habré hecho miles de cosas más. Mi marido, Javi, es maestro, yo soy maestra y las dos hijas son maestras, yo quería, yo quería que hubiesen hecho muy magisterio, no me hubiese encantado que hubiesen elegido fisioterapia. ¿Peluquería, yo qué sé algo de tocarme? No, no sé. Que hubiesen elegido lo que de verdad les hubiese llevado hacia su plenitud y hacia su felicidad, que no su placer. Claro que sí, pero al final acaba proyectando porque porque además ellas todos han visto nuestra manera de amar la profesión y son las 2:00 maestras. Claro, es que yo no entiendo que su padrino hay Francesco tonucci. ¿Entonces? Bueno, sí, pero. Y no cuando a mí me preguntan, pero tú le has pedido tú la no. Conscientemente no, pero pero es que en casa, desde que era chiquita, jugaba una poner los muñecos y darles clase porque porque era lo que había claro que proyectamos la expectativa chica, pero no se pueden hacer juicios de valor. ¿Y cómo afecta esto? Pues no hay un mal. O no hay un bien primero, porque si yo proyecto mis expectativas sobre ti y son expectativas amorosas, es guay, o sea, yo confío en ti, yo creo que tú puedes subir la montaña y además tú sabes que si no la subes te voy a querer igual. Porque te quiero por quién eres, sino por lo que haces, pero claro que confío en ti. Claro que te doy las llaves de la casa, claro que creo que puedes tirar para delante con estas circunstancias. Claro que mi expectativas son que vas a salir exitosa. Yéndote a estudiar, pues yo que sé 1000 cosas, pero siempre esto hay que hacerlo desde la seguridad y la admiración. Porque la admiración es la, la emoción, la plataforma emocional básica del amor. Y yo te quiero desde la admiración, no desde la alegría, cuidado y tampoco desde desde la exigencia. O desde el enfado que a veces se proyectan las expectativas, por tanto, tengo que creer en ti, tengo que contártelo, pero sabes que te quiero por quien eres y no por lo que a.
P: Eres colaboradora en formación permanente del profesorado en las diferentes comunidades autónomas de nuestro país ¿En que áreas se sigue formando el profesorado?
R: Pues yo trabajo fundamentalmente el tema de innovación porque desde el modelo educativo educar contra todo lo que es la transformación integral de los centros. Educación emocional. Liderazgo, gestión de equipos, etcétera, y cada realidad y cada centro y cada comunidad y cada programa y cada proyecto, bueno pues FIL quieren. O necesitan cosas diferentes.
P: Eres la presidenta de la Asociación Pedagógica Francesco Tonucci (APFRATO), ¿qué objetivo tiene la asociación? ¿por qué admiras tanto a Francesco Tonucci?
R: Primero, yo a Tonucci lo admiro porque siendo muy joven cuando había empezado a estudiar, cayó en mis manos uno de sus libros y fue la primera vez que yo encontré un referente. En aquel momento, con 19 años, yo no sabía si estaba vivo, estaba muerto, así que me propuse como objetivo, si es que estaba vivo, conocerlo y, a partir de ahí, pues empezó un periplo de intentar escucharlo, intentar tener sus libros... Ahora, puedo decir que es mi amigo, es mi referente y es una persona muy lúcida. Desde mi punto de vista, es el único pedagogo real que queda vivo. Y digo pedagogo real porque es el único pedagogo que queda de la de la escuela revolucionaria del siglo pasado, de la pelea por la transformación, de cuando estudiamos a Ferriere, Montessori.... Por lo tanto, para mi, de los revolucionarios ideológicos reales es el único que queda vivo. Esto no significa que que aún hoy no tengamos un montón de gente súper potente, sí, pero son científicos, son investigadores. Él es un ideólogo revolucionario y absolutamente visionario, tú coges sus viñetas de los años 70 y están vigentes hoy. Entonces, tengo la suerte de tener el sentido común de verdad entre las manos y el tener una mente lúcida con la que hablar casi todos los días para mí es importante y fundamentalmente porque, él hace que esto siga adelante en mi cabeza y cuando tengo dudas, siempre mi pregunta es, ¿qué haría Francesco?
Por otro lado, la asociación pedagógica Francesco Tonucci es una asociación de un grupo de colegas que empezó hace más de una década, bastante más de una década y, simplemente, pensamos de una manera muy similar o parecida. Nos propusimos como objetivo dar a conocer la cultura y la filosofía y la mirada de niño de Francisco y a partir de ahí, pues pusimos un nombre. Con esto pues es verdad que hemos hecho nuestra pequeña o gran aportación a los modelos, a modo de reflexión celebrando eventos anuales... Hay todo un mundo alrededor, pero sin pretensiones que somos un grupito de colegas que solo queremos cambiar el mundo, y ya.
P: ¿Qué consejos nos darías como futuras docentes?
R: La vida pasa súper rápido chicas. Ahora mismo a vosotras Os parece que os queda mucho pero la vida pasa súper rápido. Trabajar en educación y trabajar con niños es un tema muy, muy, muy delicado que se puede convertir en una tarea de excelencia y disfrute personal muy grande. O se puede convertir en una carga muy pesada. Solo si es disfrute real, hacedlo y si no, no lo hagáis, porque la vida se gasta, porque os vaya a morir y porque el objetivo no es mantenerme en el camino, sino disfrutar el camino, es decir, en el final de la película es que te vas a morir tú y tú y tú y yo y punto y además el tiempo pasa mucho más rápido de lo que parece. ¿Y malgastar el tiempo? Viviéndolo, muy mal, es como que vais a empezar un camino, vais a hacer el Camino de Santiago. ¿Por qué hacéis el Camino de Santiago para llegar a la plaza del Obradoiro a Santiago? ¿A la catedral? No, no, no. Os equivoquéis es para disfrutar cada etapa, la vida es disfrutar cada etapa, claro que si tú estás disfrutando cada etapa no vas a dejar de formarte. No vas a dejar de equivocarte, hay que viajar, hay que leer mucho, es necesario tener una mente muy abierta. Porque la vida merece ser vivida. Y además de que merece ser vivida a tope y si encima lo elegís, vivirla con los niños. Pues evidentemente es una decisión brutal, pero si no estáis bien ahí. No lo hagáis, no pasa nada, no todo el mundo tiene, yo no podría ser cantante o no podría dedicarme a la ingeniería mecánica, porque sería un desastre y no podría ser. O vivir en plenitud ahí, por tanto, buscad vuestro elemento, como decía Ken Robinson y, a partir de ahí, el resto sale porque la persona que está viviendo en su elemento no deja de leer, no deja de investigar, no deja de viajar... Por lo tanto, viajen todo lo que puedan, lean mucho, escuchen toda la música diferente que puedan y hablen con todas las personas diferentes que puedan, rompiendo muchos prejuicios porque nuestros peques nos aprenden a nosotros y para eso nosotros nosotras tenemos que construirnos un poquito mejor cada día.
Jessica Benages, Silvia Gollart y Ana Pietrosanu.